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El diálogo educativo se enfría

PP e Izquierda Unida marcan distancias antes de conocer la oferta final de Gabilondo

Después de un año de trabajo, negociaciones, tiras y afloja, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, presenta hoy el documento final para un pacto educativo que ayer parecía más que difícil. Si ya desde la semana pasada el propio ministerio ha venido advirtiendo de que la coyuntura y los intereses políticos podían truncar el acuerdo, a pesar del amplio consenso alcanzado en las medidas estrictamente educativas, el PP se reafirmó en el mismo discurso de los últimos meses. Esto es, que quieren llegar a un pacto, pero tiene que ser uno que recoja sus exigencias básicas, como la garantía de la enseñanza en castellano en las comunidades bilingües, de enseñanzas comunes en todo el territorio o el blindaje por ley de los conciertos educativos.

"No queremos un Zurbano dos", advierte la portavoz de los populares

Cayo Lara anuncia que no apoyará concesiones a la derecha

"El PP agotará todas las posibilidades de llegar a un acuerdo", dijo ayer la secretaria de Igualdad y Educación del partido, Sandra Moneo, para añadir después: "No nos prestaremos a una foto sin contenido, no queremos un Zurbano dos [el paquete de medidas económicas pactadas en el Palacio de Zurbano]". "Nos sentiremos muy decepcionados si el ministerio no pone encima de la mesa medidas y compromisos concretos, y hasta ahora los documentos que nos han remitido son tremendamente generales", dijo tras una reunión con los consejeros de Educación de las comunidades gobernadas por el PP para fijar una posición común. También relató esos puntos que, de omitirse, provocarían una gran decepción en el PP: además de los ya mencionados, el compromiso de elaborar un estatuto docente que haga del profesor autoridad pública.

Pero en el lado opuesto del espectro político tampoco están claros los apoyos. IU aseguró que no apoyará un pacto con concesiones a la derecha -y considera que las propuestas previas lo hacen-, y Joan Ridao, de ERC, aseguró que la articulación de las negociaciones en cuatro mesas de diálogo es la constatación de un "más que previsible fracaso". También los sindicatos de profesores, por su parte, hicieron su movimiento: delegados sindicales de CCOO, UGT, ANPE, CSI-F y STE-s se concentraron ante las puertas del ministerio, en Madrid, para decir que si el acuerdo no hace referencia a la prolongación de la jubilación anticipada voluntaria para los docentes, que expira el año que viene, no firmarán ningún pacto.

De este modo, si el PP acusa al ministerio de no recoger sus exigencias, en el lado contrario, Izquierda Unida le acusa de ceder ante el PP. De hecho, algunas de las principales medidas del último documento presentado a finales de febrero se pueden interpretar como un claro intento de acercamiento. Se trata, por ejemplo de la creación de dos vías en 4º de ESO, enfocada al Bachillerato o a la FP -aunque ninguna de las dos es excluyente-, aumentar las opciones separadas para los repetidores en 3º de ESO o hacer evaluaciones nacionales de diagnóstico a todos los alumnos de todos los centros.

El líder de IU, Cayo Lara, y la responsable de Educación de la formación, Loles Dolz, dijeron ayer que si el ministerio presenta hoy un texto "sin cambios sustanciales" votará en contra, porque no quiere ser "cómplice" de una "contrarreforma". Por su parte, el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, criticó la forma de entablar la última fase del diálogo en cuatro mesas distintas: "Ante la incapacidad del ministro [de Educación, Angel Gabilondo] de suscitar un amplio acuerdo, se ha optado por la estrategia del divide y vencerás", dijo.

Probablemente, hoy no se sabrá si el pacto muere o vive, ya que el ministro presentará el documento final, en reuniones sucesivas, a la comunidad educativa, a los agentes sociales (sindicatos y patronal), a los consejeros de Educación y a los partidos políticos, por lo que es previsible que todos ellos necesiten algo de tiempo para estudiarlo y pronunciarse.

Sin embargo, ya se puede intuir la búsqueda de salidas airosas a una posible ruptura. Por un lado, está la insistencia del ministerio en señalar que son intereses políticos "legítimos" los que pueden frustrar el acuerdo. Y por otro, las palabras de Moneo asegurando que "tendrá que ser el ministerio el que explique por qué no ha conseguido encontrar un documento de pacto". Moneo, sin embargo, no descartó acuerdos puntuales, aunque dejando claro que "eso no es un pacto de Estado y el ministerio deberá asumirlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 2010