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Los debates sobre la crisis

Zapatero critica que los mercados que inflaron el déficit apremien a bajarlo

El presidente se reúne en Londres con el primer ministro Gordon Brown

José Luis Rodríguez Zapatero arremetió ayer en Londres, una de las primeras plazas financieras del mundo, contra los mercados que obligaron a los gobiernos a inyectar ingentes fondos públicos para salvar al sistema del colapso y ahora les urgen a reducir el déficit, disparando el coste de la financiación de su deuda. Zapatero propuso "una reflexión a las organizaciones internacionales que se pronuncian tan a menudo sobre la solvencia de los países [en alusión a las agencias de calificación de riesgo o a organismos como el Fondo Monetario Internacional]: que recuerden que los déficit públicos son porque imperaron las tesis de los que hoy exigen apremiantemente a todos los gobiernos reducir el déficit. ¡Vaya paradoja y vaya contradicción!" que "los mercados a los que acudimos a salvar nos examinen e intenten poner dificultades".

El líder socialista señala que "hay que reducir la deuda, pero sin sobresaltos"

Zapatero se manifestó así en una mesa redonda organizada por Policy Network, un centro de análisis próximo al Partido Laborista, en la que también participaron los primeros ministros de Reino Unido, Gordon Brown; de Grecia, Yorgos Papandreu, y de Noruega, Jens Stoltenberg. "Claro que vamos a reducir el déficit", dijo el presidente español, "pero cuando la recuperación económica sea activa y no pensando sólo en los beneficios a corto plazo de algunos fondos. Vamos a reducir el déficit", insistió, "pero no a costa de la cohesión social".

Las palabras de Zapatero contrastan con el mensaje conciliador hacia los mercados que la semana pasada trajeron a la capital británica la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, y con los propios planes del Gobierno, que prevé ahorrar 50.000 millones en tres años y reducir el déficit del 11,4% del PIB a sólo el 3% en 2013. Quizá por ello, adoptó un tono más conciliador al final de su intervención, cuando aseguró que "no debe haber una dialéctica de confrontación entre gobiernos y mercados", y pidió a los grandes inversores que "en su propio interés, no jueguen sólo al corto plazo". "Claro que hay que reducir el volumen de la deuda [en España es del 54,3% del PIB], pero razonablemente, sin sobresaltos, igual que los gobiernos estamos dando tiempo al sistema financiero [para que se recupere]", subrayó.

El presidente dio por hecho que lo peor de la crisis ha pasado y defendió que la salida se aborde con postulados socialdemócratas: "A los gobiernos nos ha tocado intervenir y nos vamos a ir retirando, pero no podemos dejar las cosas como estaban".

Más negro fue el panorama pintado por Papandreu, cuyo país se enfrenta al riesgo de la suspensión de pagos. Tras subrayar que "la crisis económica aún no ha sido superada" y que existe el peligro de que "la recesión dé paso a una profunda depresión", advirtió de que es una "falacia" considerar a Grecia como un caso aislado. Pese a ello, aseguró que su país "no busca una solución rápida como los bancos" ni la ayuda económica de gobiernos europeos, sino sólo poder acceder al crédito en las mismas condiciones que otros.

Zapatero, que coincidió con Papandreu a finales de enero en el Foro de Davos, le trasladó, como presidente de turno de la UE, "la confianza de todos los gobiernos europeos", pero no pudo concretar si la UE está dispuesta a avalar la deuda griega. Y evitó, por supuesto, cualquier comparación entre la economía griega y la española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 2010