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La falta de rentabilidad conduce al abandono de viñedos en O Ribeiro

Los sindicatos cifran en 1.953 las parcelas improductivas en la comarca

"Apenas se gana para sulfato". Mimosas y monte van progresivamente tomando el relevo en parcelas de O Ribeiro antes repletas de vid. El abandono de viñedos en una de las comarcas viticultoras más ricas de España se extiende, lento pero continuo, y ya son muchas las voces que claman por medidas y una actualización de una actividad ancestral para frenar un proceso imparable, que agrava el preocupante descenso en las dos últimas campañas de la producción de uva. Está en mínimos históricos y su precio tampoco ha dejado de caer. Ésa es, según cosecheros y sindicatos, la principal causa de que, pese al prestigio de los caldos del Ribeiro, cada vez más productores, incapaces de hacer frente a costes en aumento, tiren la toalla y de que las nuevas generaciones no se sientan atraídas por dedicarse al cultivo de la más antigua Denominación de Origen.

"No es rentable para los viticultores, sólo se enriquecen los industriales", apuntan en el sector en referencia a las 31 bodegas que dominan en O Ribeiro. Aumentan las de cosecheros (son 84), es decir, viticultores que con su producción elaboran y comercializan sus propios vinos (no pueden superar los 60.000 litros al año, ni comprar uva a otros productores). Pero la caída del precio de la uva hace más difícil mantenerse en este negocio. En 1994 se pagó el kilo a 39 céntimos de euro. Tres lustros después, entre 25 y 30 céntimos, un recorte del 25% que en algunas variedades de uva puede llegar al 30%. En las últimas tres vendimias, se recolectaron anualmente entre 10 y 12 millones kilos de uva, lejos de la media de la última década, que rondaba los 16 millones o de los hasta 25 millones de épocas anteriores. "Cuanto menos vino hay, más se encarece todo", argumenta el presidente del Consello Regulador de O Ribeiro, Luis Anxo Rodríguez, para quien "la desgracia" de las escasas cosechas de 2008 y 2009, con una calificación excelente pero las más pequeñas de toda la historia de un vino que data del siglo II, es debido esencialmente a factores climatológicos "contra los que no se puede luchar".

"El corrimiento de la flor" por cuestiones meteorológicas que impiden fructificar variedades tan preciadas del Ribeiro como la treixadura, y la proliferación de enfermedades por hongos son, para Rodríguez, viticultor, las razones de que esta denominación de origen sea la única en Galicia donde bajó la producción de uva en 2009. "Como le pasó este año al grelo, toda actividad agraria está a la merced del clima", apunta.

Y aunque reconoce que el abandono de viñedo "también tiene una influencia" en el preocupante recorte en un tercio de la producción de uva, no considera que sea tan alarmante como dicen sindicatos y cosecheros. "Habrá que estudiarlo", dice, "pero el abandono del campo por falta de rentabilidad es una crisis generalizada en todos los cultivos, aunque menos aquí, O Ribeiro aún está cultivado y tiene mucha más actividad agraria que otras zonas", afirma Rodríguez.

Datos hay pocos sobre las parcelas de viñedo improductivas. Los cosecheros prefieren no hablar. Unións Agrarias, que junto al Sindicato Labrego Galego redoblaron sus alertas, realizó un estudio en 2008 que cifra en 1.953 las parcelas abandonadas y en 148,8 las hectáreas en los 13 municipios que conforman la denominación de origen. Supone más del 5% de la superficie total de vid. Unos 333 viticultores renunciaron, según este informe, en los últimos años.

Castrelo, el territorio de la comarca con mayor número de hectárea de vid y en el segundo (tras Ribadavia) en número de cosecheros, es el que arroja las mayores cifras de abandono. "La merma es espectacular, basta darse una vuelta por la comarca, cada vez hay más viñedos grandes a monte, esto no es cosa del clima", asegura el alcalde de Carballeda de Avia, Luis Milia. Encargó un censo sobre el número de hectáreas y el tipo de variedad que se cultiva en su territorio "para demostrar el antes y después" y llamar la atención de la Xunta "sobre una tendencia al abandono que crece sin que nadie haga nada".

Reglas obsoletas

Cada vez es "más difícil burlar" los controles contra el fraude en vinos con la Denominación de Origen Ribeiro. "Y aunque nunca son suficientes", dice el presidente del Consello Regulador, Luis Anxo Rodríguez, prueba de que el sistema funciona son las dos denuncias remitidas por la Xunta a la Fiscalía por las etiquetas falsas detectadas en la bodega Barbantiño o el intento de soborno en la cooperativa San Roque a inspectores que buscan impedir la entrada de uva foránea.

No obstante, aún hay "puertas abiertas al fraude", reconocen en el sector, en el obsoleto Reglamento de O Ribeiro. Va camino de cumplir 40 años, y su reforma, al margen de pequeños cambios para adaptarse a normas europeas, sigue sobre la mesa sin visos de prosperar.

Hay que actualizar esas reglas de juego a la realidad del mercado, admite Rodríguez. Para los sindicatos, es vital cambiar el reglamento para garantizar la rentabilidad a los productores. Un mayoría del sector reclama se reduzca el irreal rendimiento de la producción que permite el actual reglamento, hasta 30.000 kilos de uva por hectárea, el doble de lo permitido en las demás denominaciones de origen de Galicia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de febrero de 2010

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