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Pulso a Hollywood en Cataluña

El proyecto de Ley del Cine que aprobó ayer el gobierno autónomo se ceba en las grandes distribuidoras estadounidenses y endurece la exigencia del doblaje

"¿No querías arroz? Pues dos tazas". Luis Hernández de Carlos, presidente de Fedicine, resume así la reacción de estupefacción de distribuidores y exhibidores ante el texto del proyecto de Ley del Cine de Cataluña que aprobó ayer el gobierno catalán. Si ya fue polémico el anuncio de que se obligaría a doblar o subtitular en catalán la mitad de las copias de películas estrenadas en más de 15 pantallas, el texto aprobado ayer es aún más radical. Casi todas las películas deberán tener la mitad de las copias en versión catalana. Sin contar la exención de los filmes en castellano o en catalán, la única excepción son las películas europeas. En este caso, se obligará a doblar al catalán sólo los filmes con más de 15 copias, pero en cambio sí que deberán tener versión catalana todas las que opten por la subtitulación.

La Generalitat dice que hay más público en Cataluña que en Dinamarca

Las distribuidoras preferirían perder mercado antes que doblar a la fuerza

La misma obligación de ofrecer versión catalana se extenderá a la distribución en formato DVD. Es decir, si la ley obligaba al filme a tener versión catalana, éste deberá distribuirse en Cataluña con una pista en su menú lingüístico que incluya este idioma.

El gobierno catalán parece dispuesto a sostener hasta el límite el pulso que mantiene con las grandes distribuidoras estadounidenses. De momento nadie cede y la tensión sube por momentos. El pasado diciembre, en un intento desesperado de frenar la ley, exhibidores y distribuidores presentaron como alternativa la creación de una red de cine en catalán integrada por 53 pantallas para cuya puesta en funcionamiento se exigía, eso sí, que todos los gastos corrieran a cargo de la Generalitat. En caso contrario amagaron con reducir el número de copias que estrenarían en Cataluña para eludir la cuota de doblaje.

La contestación del departamento de Cultura de la Generalitat, en manos de Esquerra Republicana de Catalunya, ha sido rápida. En el proyecto de ley aprobado ayer se ha eliminado la exención de las 15 copias para las películas estadounidenses, el 80% del cine que se ve en Cataluña, con lo que intentan evitar este boicot. Ayer, sin embargo, en boca de los exhibidores la amenaza subió de tono. "Las majors no doblarán por imposición y eso quiere decir que no llegarán películas americanas a los cines, y, de rebote, supondrá la pérdida de espectadores, el cierre de salas y el despido de trabajadores", afirmaba ayer Camilo Tarrazón. presidente del Gremio de Cines de Cataluña.

El presidente de Fedicine, organización que agrupa a la mayoría de majors estadounidenses, reconoció esta posibilidad. "De momento nadie se pronunciará tan claramente, pero intuyo que habrá dificultades y muchas distribuidoras optarán por no doblar y estrenar, en todo caso, en versión original", indicó. "Es una cuestión de principios, no podemos abrir la puerta a que otras comunidades pidan lo mismo. Se pueden llegar a acuerdos de doblaje, como hasta ahora, pero aunque se respete la ley no se aceptará la imposición".

Los principios son, pues, el quid de la cuestión. Ayer, en la presentación del acuerdo de gobierno, el consejero de Cultura, Joan Manel Tresserras, dejaba claro que estaban dispuestos a asumir el papel de pioneros. "Esta ley quiere cambiar el estado de cosas que hay ahora y eso afecta no sólo a Cataluña sino a otras comunidades que tienen el mismo problema", afirmó. "Las grandes distribuidoras han impuesto sus reglas en todas partes. Queremos facilitar no sólo el derecho de los ciudadanos de Cataluña a elegir el idioma en que quieren ver el cine sino también promover una mayor calidad y diversidad cultural en los productos".

Tresserras confía en que la sangre no llegará al río y las majors acabarán doblegándose. Argumenta que Cataluña tiene más espectadores de cine en cifras globales (23,9 millones en 2007) que Finlandia (6,6), Holanda (22,1) o Dinamarca (12,1). "En estos países, con un mercado menor, las distribuidoras no tienen ningún problema en doblar en el idioma de cada lugar, ¿por qué no en Cataluña?". Para Luis Hernández de Carlos, este razonamiento no es válido. "Esta ley tendrá tres tipos de víctimas: primero los exhibidores, que serán los más perjudicados; después los distribuidores independientes, que verán peligrar buena parte de su negocio porque el mercado catalán les supone entre el 20 y el 25% de su mercado; y por último las grandes multinacionales. Pero para ellas España supone sólo el 4% de su recaudación en cines, y de estos Cataluña es una parte. Al final perderán como mucho entre un 0,9% y un 1,2%. Lo preferirán a tener que asumir mayores gastos si el ejemplo se extiende".

La batalla ha comenzado pero la guerra puede durar seis largos meses. El proyecto de ley entrará por el procedimiento de urgencia en el parlamento catalán que podría aprobarlo en junio. Partido Popular y Ciutadans han anunciado enmiendas a la totalidad. CiU está de acuerdo con el fondo pero es remiso a las imposiciones y pedirá acuerdos. En el tripartito de momento hay cohesión, pero ayer mismo se añadió un punto nuevo a la ley en la que se explicita que se buscarán acuerdos con el sector para desarrollarla... Ni siquiera ERC es contraria a asumir la mayor parte del coste. El problema es que, hoy por hoy, el pulso no es económico sino ideológico. Y nadie cede.

Los pasos de una polémica ley

- Jordi Pujol presentó hace más de una década un decreto de ley que fue rechazado y en el que se proponía que la cuota de cine en catalán fuese del 25%.

- En julio de 2008, el departamento de Cultura intenta un acuerdo con las majors que prevé el doblaje al catalán de los filmes que se estrenen con más de 50 copias asumiendo todos los gastos. Es rechazado de plano por las distribuidoras.

- En marzo de 2009 se presenta el anteproyecto de ley del cine de Cataluña que incluye la obligación de doblar o subtitular en catalán la mitad de las copias de las películas que se estrenen en más de 15 pantallas.

- En diciembre, exhibidores y majors se alían para forzar la retirada de la ley y proponen crear una red de 53 pantallas repartidas por toda Cataluña en los multicines con más de tres salas. Exigen que sea la Administración la que corra con los gastos que acarree la exhibición.

- Ayer, el gobierno catalán aprobó el proyecto de ley que será remitido al Parlament por el procedimiento de urgencia. Todos los filmes, exceptuando los europeos, tendrán que doblarse también al catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de enero de 2010

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