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Las nucleares deberán subir un 70% el seguro de accidente

La ley eleva a 1.200 millones la garantía en caso de siniestro

El Ministerio de Industria ultima una ley sobre responsabilidad civil por daños nucleares. Actualmente, cada central tiene que cubrir riesgos por 700 millones. El nuevo texto legal obligará a elevar esa cifra hasta los 1.200 millones. En caso de que no haya aseguradoras dispuestas a cubrir ese riesgo, el Consorcio de Compensación de Seguros ejercerá de asegurador para los 500 millones de diferencia.

Las centrales nucleares están exentas de la Ley de Responsabilidad Ambiental, ya que el daño en caso de accidente es demasiado elevado. En su lugar, los convenios internacionales de París y Bruselas -suscritos por España- fijan una responsabilidad mínima de 700 millones y que cada país decida si otros 500 millones los cubre el Estado o cada planta. En 2007, el Gobierno traspuso esas normas mediante una reforma de la Ley de Energía Nuclear, de 1964. Entonces ya preparaba una ley, pero encalló su tramitación y adaptó la normativa española con la cantidad de 700 millones. Ahora ha retomado el texto y eleva la cantidad hasta los 1.200 millones (un 71% más).

La presión a favor y en contra del cierre de Garoña se intensifica

En el caso de que las aseguradoras no den garantías para esa cantidad -un borrador previo de la ley afirmaba que las aseguradoras españolas "no disponen de capacidad suficiente para prestar la garantía"-, el Consorcio de Compensación de Seguros se hará cargo del resto.

La modificación de la ley coincide con el debate con la prórroga sobre Garoña, la central propiedad de Endesa e Iberdrola al 50% con licencia hasta el próximo 5 de julio. Conforme se acerca el día en el que el Gobierno debe anunciar si la cierra esta legislatura o si prorroga su vida y pospone el debate más allá de las próximas elecciones, se intensifica la presión a favor y en contra de la central.

A un lado, el pleno del Consejo de Cámaras, compuesto por los 88 presidentes de las cámaras de comercio españolas, aprobó ayer en Valencia una declaración "unánime" contra el cierre de la central. También el Partido Popular insistió en que debe seguir abierta, ya que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avaló su continuidad 10 años más. La planta, abierta en 1971, es la más antigua del parque español.

El Comité de Empresa de la central de Garoña afirmó que si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decide finalmente suspender la actividad en el centro primaría los "prejuicios ideológicos", con lo que dañaría "gravemente" la función reguladora del CSN.

A favor del cierre habló en Madrid el director internacional de Greenpeace, Gerd Leipold, quien señaló que "el mundo mira a Zapatero" y que si no clausura la nuclear perderá su "crédito verde". Leipold cargó contra la energía nuclear y contra el fundador de Greenpeace Patrick Moore, que días antes visitó Madrid invitado por el Foro Nuclear: "Sólo le escuchan porque estuvo en Greenpeace. Es un hombre espectáculo". Moore, en cambio, defendió que "el mundo ahora se está dando cuenta de que la energía nuclear es el futuro".

Moore enumeró la serie de países que tienen planes para construir centrales nucleares, de EE UU y China a Finlandia. E incluyó el suyo, Canadá. Aunque el lunes por la noche, la provincia de Ontario anunció que suspendía el proyecto de construcción de dos reactores por las incertidumbres sobre los costes de la electricidad producida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 2009