Los 'antibolonia' cortan las vías del tren en Barcelona

Los universitarios recrudecen las protestas y se enfrentan a profesores

Las protestas estudiantiles contra el proceso de Bolonia se amplificaron ayer en las universidades de Barcelona y Valencia. Cerca de un centenar de alumnos de la capital catalana ocupó las vías del tren sobre las 10.45 horas y cortó el servicio hasta pasado el mediodía. La sentada en los raíles fue improvisada y se fraguó tras haber recibido una treintena de sanciones de expulsión de la Universidad Autónoma (UAB). En Valencia, en la noche del jueves al viernes, un grupo de alumnos de la facultad de Derecho entró en tropel en el recinto aprovechando la salida de siete profesores. De forma involuntaria, aseguró el decano de Derecho, Carlos Alfonso, retuvieron a los docentes con ellos durante una hora. El incidente acabó con la intervención de la policía, que dispersó a los jóvenes.

Las posiciones en Barcelona se han distanciado tras la decisión que el rectorado de la UAB dio a conocer en la noche del jueves: proponer la expulsión de 28 alumnos por varios incidentes ocurridos durante abril y mayo y también relacionados con protestas contra Bolonia. Durante esas quejas algunos jóvenes llegaron a agredir al rector, Lluís Ferrer, según la UAB. Las sanciones, que en la tarde de ayer Ferrer se ofreció a negociar, contemplan la expulsión de uno a once años.

Los expedientes estaban abiertos desde hace meses y se han concretado en un momento poco oportuno: los cerca de 600 universitarios encerrados en Barcelona exigían su retirada para sentarse a negociar el desalojo de las cinco facultades ocupadas. Ahora sostienen que la medida deja en nada la voluntad de diálogo mostrada a lo largo de esta semana por los rectores de la UAB y de la Universidad de Barcelona (UB), epicentros de las protestas en el país.

Tampoco han servido las puntualizaciones de ambas universidades sobre el proceso de Bolonia: "Se trata de adaptar las titulaciones al marco europeo", insistieron ayer. Los estudiantes encerrados lo identifican, sin embargo, con la privatización de la universidad y la entrada de capital privado en la gestión de las facultades. "La universidad no puede ser una empresa", resumió Mario Gámez, encerrado desde hace ocho noches en una facultad de la UB. "Bolonia implica que las universidades busquen la máxima rentabilidad y a los alumnos se nos trate como en una cadena de montaje", ilustró. Es un argumento similar al empleado por los encerrados en el conjunto de España, un millar largo que tampoco representa al grueso de los estudiantes. Así lo muestran, por ejemplo, las elecciones de alumnos del jueves en Valencia: votó el 12,5% de los 48.984 llamados a las urnas. El sindicato más votado (logró 18 de los 75 representantes) fue Campus Jove, vinculado a los socialistas y partidario de Bolonia.

Estudiantes encerrados en la Universidad de Barcelona.
Estudiantes encerrados en la Universidad de Barcelona.MARCEL·LÍ SÀENZ

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