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Reportaje:

La cúpula de Barceló ya tiene precio

La Sala de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, que alberga la última obra del artista, costará 20 millones - Los 500.000 euros desviados de los FAD nunca computaron como ayuda al desarrollo

Las explicaciones llegaron ayer en Ginebra. Lejos de deshacer el entuerto en torno a la obra de Barceló en la cúpula de la ONU, lo embrollaron más. Javier Garrigues, representante español ante la organización, intentó clarificar la cuantía y el origen de los fondos que han servido para financiar la remodelación total de la Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de las Civilizaciones en Ginebra.

No sólo se habló de la cúpula. Se habló de nueve meses de trabajo de Miquel Barceló y un equipo de 20 personas, cocinero y espeleólogo incluidos, de 35.000 kilos de pintura empleadas en la fantasía de estalactitas de colores y de los 1.400 metros cuadrados cubiertos por el artista. También, de los equipamientos de la sala. El total suma 20 millones de euros.

"Es una polémica estrambótica. ¿De la obra, qué se dice?", pregunta el creador

"Las cosas y las partidas están claras", declara el pintor mallorquín

Esa cantidad se divide en un 60% de aportaciones privadas de una quincena de entidades, y en un 40% procedente del Estado, como corresponde a una fundación, ONUART, de la que Garrigues es vicepresidente y que fue creada específicamente para este proyecto. Y en ese monto, que nadie (ni ONUART, ni el Ministerio de Asuntos Exteriores) quiso desglosar ayer, surge la partida de la discordia: 500.000 euros procedentes de los Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD).

La cuestión que Garrigues no supo zanjar -ni nadie desde que el jueves pasado el ministro de Exteriores se despachó con un imprudente "el arte no tiene precio"- es que destinar esta clase de fondos a los más diversos asuntos relativos a la acción española en el exterior es, sencillamente, una práctica común. Tampoco quedó claro que los FAD no equivalen al concepto "Ayudas Oficiales al Desarrollo" -cantidades que se dedican a la cooperación humanitaria en los países necesitados y que tienen que ser aprobadas por la OCDE-. Los 500.000 euros de la obra, aprobados en Consejo de Ministros el 14 de diciembre de 2007, según explicó ayer una portavoz de Exteriores, no se han computado como Ayuda Oficial al Desarrollo. "En ningún caso era un dinero que se fuese a emplear en solidaridad internacional y se haya desviado al proyecto artístico", dijo esa portavoz oficial. A la misma hora del final de la mañana en que Garrigues cancelaba en Ginebra una cita previa con este periódico, según informa Rodrigo Carrizo Couto, el Ministerio de Asuntos Exteriores emitía una nota. En ella, se especificaba que la partida de los 500.000 euros era "en concepto de financiación de las aportaciones españolas a Organismos Internacionales no financieros". También, que los casi 20 millones de euros "no se circunscriben a la cúpula", sino a la "remodelación integral" de la Sala, a la que han contribuido empresas españolas integradas en ONUART (como Fundación Banco Santander, Telefónica, Repsol o Fundación Areces) con cantidades que oscilan entre los 125.000 y los 500.000 euros. Ya por la tarde, Miquel Barceló abundó en declaraciones a EL PAÍS en la cuantía de los gastos ajenos a su intervención artística: "El 80% de los fondos destinados a ONUART han sido para pagar la obra completa, la ingeniería, equipamientos previos, la tecnología y la adecuación de una sala de 2.000 metros cuadrados adecuada para 700 participantes".

Mostró su incomodidad y extrañeza ante la polémica suscitada. "Las cosas y las partidas están claras, el Ministerio y la Fundación ONUART deben dar y darán todas las explicaciones para despejar dudas, si existen".

El pintor evitó detallar sus emolumentos: "No me gusta, me incomoda. Está claro que he trabajado durante dos años intensamente en una obra de 1.400 metros. La cotización de mis pinturas es pública", subrayó el artista que en la mañana de ayer estuvo en contacto con Moratinos. "Me parece una polémica un poco estrambótica", prosiguió, "y de la obra, ¿qué se dice?". Sobre la cúpula, que se inaugurará el 18 de noviembre en presencia del Rey y del presidente del Gobierno, y cuyo aspecto final se pudo ver por primera vez en El País Semanal del 2 de noviembre, sí dijo algo ayer Juan Antonio March, vicepresidente para relaciones exteriores de ONUART. "Es una obra comparable a la vidriera de Miró en la ONU en Nueva York o al mural de Sert en Ginebra". March considera el precio "ridículamente bajo" si se lo compara con "los proyectos que se desarrollan en los Emiratos Árabes Unidos". Barceló añadió que el coste de la cúpula le parece "ajustado".

ANTES Y DESPUÉS

Arriba, la cúpula de 1.400 metros cuadrados, el enorme vacío al que se enfrentó Miquel Barceló en la Sala de los Derechos Humanos de la ONU. Abajo, el artista ultima su fantasía de colores, una cueva y el mar, una metáfora del futuro y la multilateralidad, como la definió el mallorquín. Un año separa ambas imágenes. El resultado se presentará en Ginebra el 18 de noviembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de noviembre de 2008

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