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Zapatero acudirá a la cumbre del G-20 como representante europeo

Sarkozy cede a España uno de los dos asientos que le correspondían en Washington - La Casa Blanca guarda silencio ante la invitación francesa

Zapatero acudirá a la cumbre del próximo día 15 en Washington como parte de la representación europea. La presidencia de turno de la UE, que ostenta el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, remitió anoche un comunicado a los Veintisiete en el que anuncia oficialmente que la delegación europea en la conferencia en la que se debatirá la reforma del sistema financiero mundial estará formada por los mandatarios de cinco países (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España), así como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. En realidad, los cuatro primeros acuden por derecho propio, pues forman parte del G-20 (el grupo de los países más ricos y las economías emergentes, bajo cuyo paraguas se convoca la conferencia). La novedad es la presencia de España, que nunca ha participado en un foro de este tipo.

"No es un problema ideológico, sino de sentido común", alegó el líder francés

"No tenemos problema con España", puntualizan fuentes de EE UU

Al término del consejo informal celebrado ayer en Bruselas para acordar la posición común europea ante la cita de Washington, Sarkozy confirmó que había ofrecido a Zapatero una de las dos sillas que le corresponden en la reunión: como miembro del G-7 (el club de los más opulentos) y como presidente de turno de la UE.

"Me resulta difícil justificar que la octava potencia no esté en la reunión de las 20 primeras economías del mundo. No es un problema ideológico, es de sentido común", alegó Sarkozy, parafraseando a Zapatero. "Dado que Francia tiene dos plazas, no veo problema en que España ocupe un lugar", agregó, antes de puntualizar: "Como España, sin sustituir a Francia". Es decir, que el líder español no deberá acudir a Washington bajo la bandera francesa.

Sarkozy aseguró que la presencia de España le había resultado "fácilmente defendible" ante el presidente George W. Bush, con quien dijo haber conversado por teléfono durante dos horas el pasado jueves y a quien, como anfitrión de la cumbre, le correspondía enviar la invitación. Aunque reconoció que la participación de países ajenos al G-20 supone abrir una "caja de Pandora" y que la decisión no es sólo suya, dio por resuelta la asistencia de Zapatero. En cambio, afirmó que "no está cerrado" que pueda acudir Holanda, país al que calificó como "la decimosexta potencia económica". El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, insistió en su reivindicación, pero reconoció la prioridad de España.

En cambio, Sarkozy tuvo palabras displicentes para el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, quien pretende estar en Washington como presidente del Eurogrupo. Sarkozy le recordó que la reunión del 15 de noviembre es de jefes de Estado y Gobierno, mientras que el Eurogrupo lo integran los ministros de Economía de la zona euro.

Zapatero se mostró extraordinariamente prudente y no quiso dar nada por sentado mientras no tuviera en su mano la invitación para acudir a Washington. "Dejemos que las cosas formalmente lleguen a su término", dijo, tras agradecer sus gestiones al presidente francés, "Como él ha dicho", agregó, en alusión a Sarkozy, "ésta es una reunión que se convoca por el presidente Bush y es lógicamente a él a quien corresponde adoptar las decisiones oportunas". Por cortesía o cautela, Zapatero reconocía así, por vez primera, que Bush tiene la última palabra, mientras que hasta ahora había insistido en que la iniciativa de convocar la cumbre fue europea.

Tan insistentes fueron las apelaciones de Zapatero a la paciencia y a las dificultades que plantea la participación española que fuentes de El Elíseo tuvieron que puntualizar que la Administración Bush no se oponía. "No tenemos ningún problema con España en general", declaró a Efe un portavoz de la Casa Blanca, quien explicó que las invitaciones ya han sido cursadas.

Hasta ahora, EE UU se había escudado en que España no puede sentirse excluida ya que no forma parte del G-20. Así se lo comunicó la secretaria de Estado, Condoleezza Rice a su homólogo Miguel Ángel Moratinos.

La Moncloa confirmó que, al igual que el resto de países de la UE, España recibió ayer un telegrama del representante permanente de Francia en la UE. El documento dice que tradicionalmente la Unión ha tenido cinco asientos en las cumbres del G-20 y que "se ha acordado" que en la reunión de Washington éstos sean ocupados por Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España, "octava potencia económica del mundo".

Los portavoces de Moncloa no pudieron aclarar si aún se considera necesaria la invitación de Bush, como había asegurado Zapatero por la tarde, aunque fuera desde un punto de vista formal. El próximo jueves se reunirán en Washington los ministros de Economía del G-20 para preparar la cumbre; y el viernes Bush ha invitado a una cena en la Casa Blanca a los jefes de Estado y Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de noviembre de 2008