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Reportaje:

Teatro bajo los efectos de Warhol

El director Krystian Lupa estrena en España una fantasía coral de ocho horas

Ocho horas para una aventura teatral y un giro inesperado. Es el reto del polaco Krystian Lupa (Jastrzebie Zdroj, 1943), uno de los últimos intocables de la escena internacional y para muchos el gran director de los textos del austriaco Thomas Bernhard. Con Factory 2, su trayectoria toma derroteros inéditos en este creador incomparable. Se trata de una fantasía colectiva, casi coral, inspirada en los trabajos de Andy Warhol. El montaje sale por primera vez de Polonia y su primera escala es el Festival de Otoño de Madrid, donde sólo se podrá ver los días 8 y 9 de noviembre, con sus casi ocho horas de duración.

Quizá a algunos les parezca de una duración excesiva, admite Lupa. A él se le quedan cortas ocho horas para adentrarse en el universo warholiano y su metodología basada fundamentalmente en la improvisación. Tal es el procedimiento que ha seguido a pies juntillas este director tan poco proclive a ella. Es un tipo puntillista. Perfeccionista. La improvisación trasciende a los actores (19 en escena) y también se recoge en los fragmentos de vídeos sobre una pantalla en el escenario: "Hemos trabajado desde la fascinación por el método de Andy Warhol cuando hacía películas; fue toda una revolución que sentó las bases del cine underground, superó todas las limitaciones y barreras a base de provocaciones", señala Lupa, quien, como hacía el artista pop estadounidense, no ha trabajado a partir de un texto.

Conocedor de que Warhol y sus artistas utilizaban alguna que otra droga para adentrarse en un tema y desarrollarlo, Lupa ha querido que sus actores intentaran entender el estado de una persona bajo el efecto de esas sustancias, para, a partir de ahí, improvisar. "Tratamos de romper la lógica de trabajo que utilizamos en Europa, hemos trabajado como alguien que está loco, fuera de toda racionalidad, con el fin de romper esa castración a la que se somete al actor en Europa, su propuesta como método de trabajo es la crítica, es decir, la autocrítica, y ha sido muy interesante sumergirse ahí", señala el director que acude con el Stary Teatr de Cracovia, una institución fundada como teatro público en 1781, y que logró la independencia en 1945. A partir de ahí ha forjado un estilo específico y ha lanzado las carreras de directores como Jerzy Grotowski y Tadeusz Kantor y ha colaborado con Andrzej Wajda. "Los tres son una herencia de la que uno no logra salvarse", señala.

Lupa, del que se han visto en España dos de sus más famosos montajes de Bernhard (Ritter, Dene, Voss y Extinción), sonríe cuando se le señala que su vida tiene paralelismos con la de Warhol. Ambos abandonaron sus estudios (Lupa los de física) para dedicarse al diseño gráfico y posteriormente al cine.

En cuanto a saltar de Bernhard a Warhol, el director polaco no admite éste como un punto y aparte: "Es una continuación, el primero se basa en la palabra y Warhol estaba al margen de ella, era un autista que dejaba de lado las estructuras tradicionales como es la palabra; lo suyo era arte en mayúsculas, sólo observado desde su punto de vista y no desde un canon que diga lo que es arte y lo que no; pero en ambos hay una provocación a la que se llega por caminos muy diferentes".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de noviembre de 2008