Bush se niega a aliviar el embargo pese a la crisis

El paso de dos huracanes y la destrucción de más de 100.000 hogares en Cuba no han cambiado al Gobierno de George W. Bush, y el embargo económico que pesa sobre la isla se mantendrá intacto.

Ante la crisis humanitaria, el Gobierno cubano había pedido a EE UU que suspendiera las restricciones a la venta de alimentos y a los viajes a la isla. "EE UU sólo cedería ante un régimen cubano preparado para liberar a sus presos políticos e instaurar elecciones libres", dijo la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. "No creo que levantar el embargo sea una decisión inteligente", añadió.

Como medida humanitaria excepcional, EE UU propuso enviar un equipo de expertos que asesore al régimen sobre la reconstrucción de áreas como la provincia de Pinar del Río o la isla de la Juventud, devastadas por el huracán Gustav. Ante la llegada de Ike, Washington se ofreció a enviar ayuda alimenticia y sanitaria valorada en 100.000 dólares (unos 70.000 euros).

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El Gobierno cubano lo rechazó, asegurando en un comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores que Bush "debería permitir la venta a Cuba de materiales considerados como indispensables y suspender las restricciones que impiden a las compañías estadounidenses ofrecer créditos comerciales privados a nuestro país para adquirir alimentos en EE UU".

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, ha pedido que Bush "suspenda las restricciones al envío de dinero por parte de familiares, las visitas y el envío de paquetes de ayuda humanitaria por un mínimo de 90 días". Los seis miembros cubanoamericanos del Congreso se unieron a la petición, solicitando al Gobierno que se ofreciera a enviar ayuda humanitaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 08 de septiembre de 2008.

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