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Nápoles pasa de la crisis de la basura a la emergencia sanitaria

Temor a que las sustancias tóxicas penetren en la cadena alimenticia

Vincenzo Cannavacciuolo, un pastor de la zona de Acerra, cerca de Nápoles, llevaba años manteniendo las ovejas en libertad en su tierra. De ellas sacaba leche y lana, pero en 2002 empezó a notar rarezas en sus animales: presentaban malformaciones en la cabeza, a menudo andaban con dificultad, algunas de ellas no tenían lana y muchas abortaban al tercer mes de embarazo. Un día empezaron a morir una tras otra. Murieron más de 1.500 en poco tiempo. Justo después murió Cannavacciuolo de un cáncer en la columna vertebral.

Es una historia de hace algunos años, y, sin embargo, estos días volvió a ocupar las páginas de los diarios italianos y los programas de televisión, porque en la localidad de Acerra, donde durante años fueron sepultados o quemados ilegalmente residuos tóxicos, ahora el Gobierno italiano está construyendo un incinerador como válvula de escape a la crisis de la basura en Nápoles.

Las ovejas de Cannavacciuolo murieron "con toda probabilidad", según los expertos, por causa de la dioxina y otras sustancias tóxicas presentes en el aire y en el terreno de esta zona. La dioxina es una sustancia que se libera cuando se queman residuos de forma incorrecta. Según los datos proporcionados por Giovanni Jannuzzi, director del Comité Nacional de Investigación (CNR) de Nápoles, el nivel de dioxina detectado en la leche de estas ovejas resultó ser 13 veces superior al máximo tolerable. Cannavacciuolo tenía en la sangre 20 veces más la cantidad de dioxina tolerable, pero hasta ahora no está demostrada la causa de su muerte.

Después de que montañas de basura permaneciesen durante tres semanas en las calles de Nápoles, y en muchas ocasiones irresponsablemente quemadas por ciudadanos desesperados, se vuelve a hablar de los efectos que estos graves hechos pueden causar en la salud.

"Hemos detectado que la incidencia de los tumores es mucho más alta en las zonas de los vertederos, legales e ilegales, de esta región", explicó Liliana Cori, portavoz del CNR. Sin embargo, señaló que "falta en este momento un análisis sobre los productos". Entre otras iniciativas que se anunciaron en estos días, Cori indicó que es de particular interés el análisis de la leche de 830 madres, "ya que la dioxina se acumula en las grasas, y la leche es el principal indicador", explicó. Los resultados de estos estudios se conocerán posiblemente el próximo año, es decir, cuando se cumplirán 15 desde el comienzo de la crisis de la basura en Nápoles.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en esa región italiana las posibilidades de morir por cáncer (tumores y leucemias) son hasta 12 veces superiores al resto de Italia debido al alto nivel de sustancias tóxicas en el aire y en la tierra. Asimismo, según los datos del CNR, el número de malformaciones congénitas es en las zonas de riesgo un 83% superior a lo normal.

Antonio Limone, director del Instituto de Profilaxis Animal, que depende de la región de Campania (donde se sitúa Nápoles), dijo que se ha impedido que productos contaminados lleguen al consumidor.

A pesar de ello, las organizaciones ecologistas, entre ellas Legambiente, insisten en que hay riesgo de que las sustancias tóxicas liberadas por el tratamiento inapropiado de los residuos penetren en la cadena alimentaria.

Las causas de esta situación desagradable residen, una vez más, en la gestión criminal de todo el circuito de la basura en la zona de Nápoles. Toneladas de desperdicios esperan ser quemadas, pero la región de Campania no dispone de un incinerador, por lo que el Gobierno dispuso el martes la construcción del de Acerra, que entrará en funcionamiento dentro de un año.

Mientras tanto, la basura permanece depositada en vertederos o almacenada en los centros de tratamiento. Parte de ella es enterrada en vertederos ilegales administrados por la Camorra, la mafia napolitana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de enero de 2008