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Reportaje:

Cartas y dibujos inéditos

Los documentos cedidos a EL PAÍS arrojan luz sobre el Lorca más íntimo

El pelo apartado de la frente, la pajarita altiva, una chaqueta cruzada... El Federico García Lorca que aparece en esa foto con apenas 16 o 17 años, un chaval, resulta un proyecto físico firme del que después se convirtió en un genio de la poesía hispana. Es el retrato que acompaña a su expediente en la Facultad de Letras de la Universidad de Granada y que ha sido dada a conocer por la misma esta semana gracias a la pericia del poeta y director de la revista El Fingidor, José Gutiérrez, que cayó en la cuenta de que nunca antes había sido publicada esta imagen.

Son recuerdos del Lorca más íntimo, el más cercano, el que abría las puertas de su Granada natal para escaparse al mundo. Un lugar ancho donde después triunfó y donde consiguió ser admirado, querido sin despegarse de sus raíces y sin renunciar a tocar todas las disciplinas que le fascinaban además de la literatura. Su amor por la música y el dibujo puede comprobarse en los documentos inéditos que la Fundación García Lorca ha cedido a EL PAÍS para su reproducción en exclusiva.

Son cosas desconocidas que Laura García Lorca ha hallado recientemente. Una carta, que puede consultarse entera en elpais.com, muestra la importancia que Lorca concedía a la educación musical. Recomienda a su familia que sus sobrinas no dejen sus clases: "Espero que las niñas continuarán su lección de piano, no incurráis en la barbaridad de suspenderla y considerar la música como una diversión", afirmaba el poeta, del que también hay documento sonoro tocando el piano en la web.

Además, publicamos unos dibujos que datan de la época de 1927 y 1931, años que comprenden también el viaje a América, del que saldría Poeta en Nueva York. Son figuras, entre surrealistas y caricaturescas, ejecutadas con gracia, imaginación y trazo fino. Otras imágenes muestran a Lorca entre amigos y familia. En una, ya publicada, aparece junto a Rafael Troyano de los Ríos, su hermana Rita María y Laura de los Ríos, mientras que en otra inédita, el poeta bromea con las dos mujeres anteriores y con su hermana Isabel.

Artista total

La vocación de artista total quedaba evidente hasta en las dedicatorias. El dibujo que le hizo a su amigo Jorge Larco, pintor argentino, en una edición de Romancero gitano durante su estancia en Buenos Aires, da prueba del cuidado, el mimo, el cariño con el que trataba a sus amigos. Una figura entrelazada en un sombrero que hace las veces de ducha (a la izquierda) resulta espectacular. Puro surrealismo heredado de su riquísima y más que fresca época junto a Los Putrefactos de la Residencia de Estudiantes -con Dalí, Buñuel y Pepín (don José) Bello en el equipo-, uno de los gérmenes del surrealismo en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de octubre de 2007