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Reino Unido considera ilegal el apresamiento del barco de Odyssey

El apresamiento el martes pasado del buque Odyssey Explorer de la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration, ha vuelto a sacar a flote el eterno conflicto diplomático entre España y Reino Unido por las aguas de Gibraltar. El Gobierno británico advirtió ayer a las autoridades españolas de que, en su opinión, la detención del barco es ilegal porque se ha producido en aguas que considera internacionales.

El barco fue apresado por la Guardia Civil para proceder a su inspección, según una orden de un juzgado de la Línea de la Concepción. El juez sospecha que la compañía estadounidense, puntera en la búsqueda de pecios, podría haber cometido expolio del patrimonio español durante el rescate de un tesoro de 500.000 monedas de plata y oro encontrado en abril y mayo pasados en un punto indeterminado del Atlántico.

La discrepancia entre España y Reino Unido por las aguas que rodean al peñón de Gibraltar es cuestión de millas y se remonta al Tratado de Utrecht (1712-1714). Los británicos aseguran que a Gibraltar le corresponde tres millas. España no cree que sea así y las considera aguas en disputa. A partir de esas tres millas empiezan los problemas. España considera que son aguas suyas y el Reino Unido cree que son aguas internacionales. Según este criterio, España no podría haber apresado el pasado martes el buque de Odyssey sin avisar antes al país que abandera el barco, en este caso Bahamas.

La Embajada británica en Madrid envió el mismo día del apresamiento una nota verbal al Ministerio español de Asuntos Exteriores para reiterar su posición sobre ese tramo de aguas. El departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos contestó con otra nota verbal en la que explicó su posición respecto a las aguas que rodean el Peñón.

A la espera

España sostiene que en el Tratado de Utrecht España sólo cedió a la Corona británica la ciudad y el puerto de Gibraltar, pero no así las aguas territoriales ni el espacio aéreo. Este intercambio de notas, con la fijación de las correspondientes posiciones, se repitió cuando la Guardia Civil apresó otro de los barcos de Odyssey, el Ocean Alert, en julio pasado.

El Explorer, que sigue amarrado en el puerto de Algeciras (Cádiz), partirá pronto hacia un nuevo destino, según anunció ayer la empresa, después de que el juez de la Línea de la Concepción que instruye el caso emitiera ayer un permiso para zarpar. Por el momento se desconoce el rumbo que tomará el barco una vez que tenga el permiso para abandonar el puerto gaditano.

Mientras tanto, ayer se supo de una nueva querella contra Odyssey. La empresa malagueña de arqueología subacuática Nerea es la denunciante en este caso y asegura que la empresa ha cometido un expolio del patrimonio arqueológico submarino español. La querella criminal aún no ha sido admitida a trámite.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007