Los viticultores desafían al Gobierno con miles de extranjeros sin contrato
Trabajo, tras fracasar en sus advertencias, anuncia que será "inflexible" en el control
La vendimia de Castilla-La Mancha, la mayor del mundo, ha empezado con un desafío mayúsculo al Gobierno y a la ley: los agricultores están empleando, o lo van a hacer, a unos 20.000 inmigrantes sin permiso de trabajo. La mayoría son rumanos y búlgaros con derecho a residir en España, pero sujetos a una moratoria de dos años que les impide trabajar por cuenta ajena sin autorización expresa de la Administración.
Durante meses, el Ministerio de Trabajo, que ahora anuncia "inflexibilidad" en los controles, ha alertado a los agricultores de que las contrataciones de inmigrantes deben hacerse en sus países de origen y presentarse meses antes del inicio de la actividad laboral.
El conflicto es grave: de la vendimia viven 70.000 familias manchegas. Y los inmigrantes ya han acampado en la región. En juego, 2.750 millones de kilos de uva.
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