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La madre del niño obeso de Asturias murió de anorexia

Los abuelos reclaman la custodia y acusan al Gobierno del Principado de "rapto"

El niño que había llegado a pesar 100 kilos con sólo 10 años, y de cuya tutela se ha hecho cargo el Gobierno de Asturias tras retirársela a sus abuelos maternos para someterlo a una dieta de adelgazamiento, es hijo de una mujer que falleció por anorexia. Los abuelos emprenderán acciones judiciales para recuperar la custodia del niño, califican de "rapto" la decisión del Gobierno asturiano y afirman que el menor estaba "gordín, pero sano como un coral". El Principado ha asumido temporalmente la tutela del menor hasta que recupere un peso normal para su edad y haya garantías de que sus abuelos van a cuidar su alimentación para que no vuelva a engordar.

Los abuelos maternos niegan que el hecho de que la madre del pequeño muriera "por no comer" haya influido en que sobrealimentaran al pequeño. Además, aseguran que los problemas de obesidad del menor no guardan relación con el tipo de alimentación que le daban en su casa, porque su hermano mayor, que también vive con ellos, no padece sobrepeso.

El Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, Familia y Adolescencia del Principado, que se hizo cargo del menor, sostiene que desde que está bajo control médico en un centro de acogida ha perdido ya 20 kilos y que, de no haber actuado, el niño estaba abocado a afrontar secuelas para su salud ante la negativa de su familia a modificar sus pautas alimentarias.

Los abuelos no quieren esperar -"es nuestro, lo hemos criado nosotros", manifiestan- y han puesto los hechos en manos de un abogado para intentar recuperar cuanto antes la custodia del menor. "El niño tiene que estar con su familia", enfatizan.

Sin noticias del padre

El Principado ha dejado siempre abierta la posibilidad de que el menor vuelva con sus abuelos, pero a condición de que reduzca su peso a niveles adecuados a su edad y a que la familia garantice la modificación de sus hábitos alimentarios para no poner en riesgo la salud del niño.

Los abuelos, de 65 años, se hicieron cargo del pequeño y de su hermano mayor tras la muerte de la madre, que falleció por "no comer", según admite la familia y ha confirmado una fuente oficial. Los abuelos aseguran desconocer el paradero del padre de los niños. Desde entonces, el matrimonio ha ejercido la tutela y cuidado de sus dos nietos.

El Principado asegura que no hay falta de afecto y cuidado por parte de sus abuelos al niño, sino una "situación de percepción errónea de la familia sobre la salud".

Los abuelos aseveran que ellos mismos llevaron al menor de sus nietos a reconocimiento médico y que, pese a su peso (llegó a 100 kilos el año pasado, con sólo 10 de edad), "jugaba con normalidad a baloncesto, fútbol y balonmano". Desde que el Principado les retiró la custodia, en mayo pasado, después de un informe favorable a tal medida (elaborado por la Comisión del Menor asturiana), el menor reside a pocos kilómetros del domicilio familiar. Los abuelos, con los que mantiene contacto telefónico diario, lo visitan todos los jueves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2007