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La muerte de un ex espía

Putin replica que en la UE también se cometen "grandes asesinatos políticos"

El presidente ruso considera la muerte del ex espía una tragedia y lamenta su politización

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, agarró ayer el toro por los cuernos y abordó en público la misteriosa muerte en Londres del ex agente de seguridad ruso, Alexander Litvinenko. "Es una pena que un suceso tan trágico como la muerte de un hombre se utilice políticamente", dijo Putin, al comentar en la conferencia de prensa la acusación de Litvinenko de que le mató el Kremlin. El suceso proyectó su inquietante sombra sobre las negociaciones con los líderes de la UE en Helsinki. Putin contraatacó diciendo que en Europa también se cometen "grandes asesinatos políticos".

Ninguno de los interlocutores europeos consideró oportuno sacar ante Putin la desaparición de un hombre que fue estrecho colaborador del magnate exiliado Borís Berezovski y que, según analistas rusos, trabajaba en la articulación de un proyecto de oposición política en su país de origen.

"La muerte de una persona es siempre una tragedia y presento mis condolencias a los allegados del señor Litvinenko y a su familia", manifestó Putin en una rueda de prensa. "A propósito", continuó, "en el certificado de los médicos británicos no se dice que sea una muerte violenta. No se dice, así que no hay nada que debatir". Putin expresó su esperanza de que los dirigentes británicos "entiendan en qué medida son responsables" de la seguridad de quienes se encuentran en su territorio, tanto si son ciudadanos británicos como rusos "con independencia de sus puntos de vista y convicciones". "Espero que las autoridades británicas no contribuirán a aventar escándalos políticos sin base real", afirmó. Putin brindó la ayuda rusa en la investigación del crimen "si es que ésa se realiza".

Aprovechando una pregunta sobre la investigación del asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya, el pasado 7 de octubre en Moscú, Putin pasó al contraataque con argumentos parecidos a los que empleó a puerta cerrada en la cumbre de Lathi, en octubre. "No debemos olvidar que los crímenes de este tipo ocurren no sólo en Rusia, sino en los países europeos donde hay grandes asesinatos no aclarados hasta ahora". "Y si miramos lo que pasa en algunos países de la UE con la mafia, que no una vez, sino constantemente, mata a policías, jueces, fiscales, investigadores, periodistas y políticos... a estos mafiosos les persiguen decenas de años", sentenció. "Se trata de un problema común", afirmó el líder ruso, admitiendo que "puede que sea más agudo" en la "etapa actual del desarrollo" de Rusia.

"No queremos negarlo", subrayó, para exhortar después a luchar conjuntamente contra la criminalidad. Putin advirtió que "sería malo politizar constantemente este tema" y considerar que se trata de "un aspecto exclusivo" de la vida rusa. Al asesinato de Politkóvskaya, el líder del Kremlin quiso contraponer el del periodista norteamericano de origen ruso Paul Jlébnikov, ocurrido en 2004 en Moscú. "Por desgracia, un juicio de jurados liberó a los acusados en este asesinato", dijo. Putin recordó que la fiscalía había recurrido y se había iniciado un nuevo proceso.

En la reunión, los líderes europeos no preguntaron sobre Litvinenko a Putin, pero sí sobre Mijaíl Jodorkovski, el ex dirigente de la compañía petrolera Yukos, que cumple una condena por estafa en un remoto penal de Siberia. José Manuel Durão Barroso, presidente de la comisión, que se interesó por el magnate, recibió una drástica respuesta por parte de Putin, según testigos presenciales. El líder del Kremlin dijo que se trataba de un personaje que, según él, había expoliado al país y se había metido miles de millones de dólares en el bolsillo.

Pero Litvinenko fue el telón de fondo de la cumbre de Helsinki. Mientras el vicejefe del servicio de Prensa del Kremlin, Dmitri Pskov, daba cuenta a los periodistas de la marcha de las conversaciones, a sus espaldas una gran pantalla de televisión proyectaba la imagen del desolado padre de ex espía. El asesor de Putin en temas europeos, Serguéi Yastrzhemsky, quiso constatar su "preocupación" por las "coincidencias" entre la muerte de personas de la oposición a Putin y la participación del presidente en algún acontecimiento importante. Si la muerte de Litvinenko ha ocurrido durante la cumbre de Helsinki, la de Politkóvskaya sucedió antes de la cumbre de Lathi. "No soy partidario de las teorías de la conspiración, pero me parece que estamos ante un plan bien dirigido para desacreditar a Rusia y a su presidente. No se puede evitar pensar a quién benefician estas muertes", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de noviembre de 2006