Tres senadores piden a Bush su compromiso en esta nueva etapa

Las cosas podrían estar cambiando en EE UU en cuanto a las medidas para frenar el cambio climático, tras la reciente victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas, según la coordinadora estadounidense de grupos de defensa del medio ambiente. La primera muestra tangible es la carta enviada al presidente, George W. Bush, el miércoles pasado por tres senadores que lideran tres importantes comités en dicho órgano legislativo, relacionados con el medio ambiente y la energía.

"Le pedimos a Bush", afirman Barbara Boxer, Jeff Bingaman y Joseph Lieberman, "su compromiso para trabajar con el nuevo Congreso para aprobar en 2007 una legislación significativa sobre cambio climático. Estados Unidos debe movilizarse rápidamente para adoptar reducciones de amplio efecto económico sobre las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero y entonces trabajar en la comunidad internacional para forjar un acuerdo global efectivo y equitativo".

Los tres senadores se presentan en la misiva como "presidentes entrantes de tres importantes comités del Senado implicados en el calentamiento global" y declaran su disconformidad con la política de la Administración Bush en este ámbito: "Lamentablemente, no estamos satisfechos con el actual nivel de participación de EE UU en las negociaciones internacionales ni con la cuestión de la reducción de nuestras emisiones nacionales".

Resolución del Senado

Jeremy Symons, de la organización estadounidense Federación Nacional por la Vida Salvaje, explicó que el Senado aprobó el año pasado una resolución genérica sobre la necesidad obligatoria de reducir las emisiones. Resaltó el hecho de que entre los 53 votos a favor de la resolución (y 44 en contra) ha habido diez votos del Partido Republicano.

Symons criticó el hecho de que la delegación de EE UU en la cumbre ignore el efecto del vuelco político de las elecciones y la estrategia seguida de bloqueo del trabajo de otros países. Detalló también tres propuestas legislativas, aún no aprobadas, con objetivos concretos. Una de ellas plantea que EE UU decida reducir sus emisiones en un 80% para el año 2050, respecto a 2000; otra propone que en 2010 las emisiones no sean superiores a las de 2000 y una tercera plantea una estrategia energética para reducir emisiones, explicó Symons al señalar que la misiva recuerda el reciente informe Stern sobre el alto coste económico que tendrá no actuar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 17 de noviembre de 2006.

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