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Reportaje:50 años de la muerte del energético defensor de la República

Negrín = ciencia + democracia

"Enrique Moradiellos publica una biografía sobre la figura más difamada del socialismo español

"Al iniciarse la guerra se vuelca a proteger a cuantos puede de la violencia de las checas"Cuando terminó La pérfida Albión, Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961) descubrió la importancia de la figura de Juan Negrín, el último jefe de Gobierno de la República, y quedó fascinado por un hombre al que considera el "Churchill español". "Nadie como él fue capaz de unir tan gran número de esfuerzos para detener el avance del fascismo durante la Guerra Civil española", dice 10 años después de haber iniciado la biografía del líder socialista, que publica ahora con el título de Negrín. Una biografía de la figura más difamada de la España del siglo XX (Península) y para la cual ha consultado numerosa documentación inédita de los archivos del político socialista.

"Al iniciarse la guerra se vuelca a proteger a cuantos puede de la violencia de las checas

La historia de Negrín, que nació en Las Palmas en 1892 y que murió hace hoy 50 años en París, fue terrible. El hombre que defendió como nadie la democracia terminó siendo objeto de la furia de los vencedores y de las maledicencias de los perdedores. Unos lo trataron de "zafio, grosero, bárbaro...". Otros hablaron de su "naturaleza infantil y débil". Dijeron que fue un pelele de los comunistas, que despilfarró las finanzas de la República, que saboteó los intentos de firmar la paz, que vivió como un pachá en el exilio, que sólo pensaba en comer, que tenía un harén, que era un holgazán y un drogadicto. Moradiellos invita en su libro a conocerlo. Ahora que se vuelve sobre la memoria histórica, es urgente recuperar la verdad. Así la cuenta durante una conversación Enrique Moradiellos:

- Los orígenes. "Juan Negrín es el hijo mayor de una familia canaria muy bien colocada. Las Palmas, entre finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo un crecimiento espectacular. El padre de Negrín, que procedía del campesinado del interior de la isla, asentó su prosperidad en dos actividades: la comercial y el negocio inmobiliario. Su fortuna era de las mayores, si no la mayor, de Las Palmas".

- Familia, estudios, boda. "Su familia era muy conservadora y de creencias católicas muy sinceras. Su hermano fue sacerdote claretiano y su hermana hizo los votos seglares. Su madre terminaría instalándose en Lourdes después de la guerra. Negrín destacó en los idiomas y en las ciencias. A los 14 años lo enviaron a estudiar a Alemania. En Leipzig, en el Instituto de Fisiología, destacó como investigador a las órdenes de Von Brucke, uno de los referentes de la ciencia médica de entonces. Se casó en marzo de 1914 con Maria Mijailova, que procedía de una rica familia judía de Ucrania. A los 21 años obtiene el doctorado".

- Regreso a España. "La I Guerra Mundial los obliga a regresar: No era recomendable que su mujer estuviera en una Alemania que luchaba contra Rusia, pero lo hace sólo como un paso para viajar a Estados Unidos. Llega a Canarias en 1915. Es Ramón y Cajal el que lo convence para que dirija en Madrid el laboratorio de fisiología que se crea en la Residencia de Estudiantes. Las ideas que alimentan su trabajo son las de ciencia y democracia, y quiere abrir España a las corrientes modernizadoras".

- Las inquietudes de un científico. "Negrín forma parte de la élite intelectual del momento. En 1922 obtiene la cátedra de Fisiología después de volver a hacer el doctorado de manera brillante. Forma parte del equipo que pone en marcha la Ciudad Universitaria. Monta un laboratorio privado que tiene mucho éxito. Empieza a intervenir en cuestiones públicas, rechazando el afán de la dictadura de Primo de Rivera de permanecer en el poder".

- Complicaciones sentimentales. "En 1923, la hija que esperaba su mujer muere en el parto que atendía el propio Negrín. Dos años después, su otra hija fallece a los 10 años por una epidemia de tifus. Quedan los tres hijos varones, pero el matrimonio entra en una gravísima crisis. Negrín se enamora en 1926 de una ayudante de su laboratorio mucho menor que él, Feliciana López de Dom Pablo, Feli. Su mujer no tolera esa relación y le atribuye aventuras permanentes, pero yo creo que no hubo nada, que Feli fue su única gran pasión. Y le duró toda la vida".

- Ingreso en el PSOE. "Lo hace en 1929 porque considera que el PSOE es el único partido 'verdaderamente republicano'. Confiesa desde el principio ser un socialista no marxista. Cree que, como ocurría con el SPD en la República de Weimar, va a ser la formación encargada de vertebrar la democracia en España".

- Diputado en la República. "Es diputado en las tres legislaturas. Forma parte de las comisiones que tienen que ver con su habilidad para los idiomas y con sus estudios de economía: relaciones exteriores, presupuestos y hacienda. Participa sobre todo en los debates sobre sanidad y educación. Empieza una relación de profunda amistad con uno de los grandes líderes del PSOE, Indalecio Prieto".

- El estallido de la guerra. "Cuando se produce el golpe, Negrín se ocupa de salvar a su familia: su mujer y su hijo pequeño salen a Suiza (los dos mayores se quedan con él y se integran en la lucha contra Franco) y traslada a su madre, a sus hermanos y a su tía a Francia. Su padre es detenido en Las Palmas y no será liberado hasta el final de la guerra tras perder todas sus propiedades. Luego se vuelca a proteger a cuantos puede de las indiscriminadas y violentas actividades de las checas, aunque muchas veces fracasa. Y sirve de apoyo a la columna socialista del capitán Fernando Sabio".

- El oro de Moscú. "El Gobierno de Largo Caballero lo nombra ministro de Hacienda en septiembre de 1936. El dinero es el nervio de la guerra, y sin fondos no se puede luchar. El Gobierno de Giral ya había movilizado las reservas de oro a Francia para poder cambiarlas y disponer de divisas. La República necesitaba comprar en el extranjero petróleo, productos alimenticios y material bélico. Negrín traslada el resto de divisas a la Unión Soviética, el único país que apoya al Gobierno legal. La banca soviética garantiza la confidencialidad y la velocidad en las operaciones. No se despilfarró ni una onza de oro, otra cosa es que se tuvieran que aceptar transacciones abusivas, pero las armas no podían esperar. Asegura el esqueleto financiero para afrontar la guerra larga".

- ¿Conjura comunista? "Es Azaña quien lo nombra jefe de Gobierno en mayo de 1937 para sustituir a Largo Caballero, y no una maniobra comunista. Hace falta su prestigio internacional porque la suerte de la guerra se juega ya en el exterior. La situación que hereda en los frentes es calamitosa".

- La estrategia del nuevo jefe. "Su lema es resistir es vencer, y está orientada a ganar tiempo, pues es muy difícil ganar la guerra a los rebeldes. Confía en que Inglaterra y Francia se den cuenta de que España es necesaria para luchar con el fascismo y abandonen su postura de no intervención. Por otro lado, hace falta ser fuertes para negociar las condiciones de una paz honrosa. Para conseguir sus objetivos necesita reforzar el ejército y dotarlo de capacidad de maniobra, centralizar los esfuerzos del Estado y unificar al partido socialista para convertirlo en contrapeso de unos aliados de los que no se puede prescindir, los comunistas. Se enfrenta a la revolución social (la estrategia anarquista no ha funcionado hasta entonces) y defiende la Constitución de 1931".

- ¿La paz saboteada? "Se ha acusado a Negrín de haber saboteado los esfuerzos para conseguir la paz que pusieron en marcha y defendían políticos como Azaña, Prieto o Besteiro y que compartían muchos defensores de la República, entre ellos los nacionalistas catalanes y vascos. Negrín está convencido de que a un triunfo incondicional franquista le va a seguir una venganza sangrienta y un reinado de terror. Y quiere mantenerse fuerte para negociar ciertas garantías. Pero sabe de los terribles sacrificios que pasa la zona republicana y en julio de 1938, a través del coronel Lilliehook, hace llegar a las autoridades británicas su petición de que las potencias extranjeras medien para que no existan represalias indiscriminadas. No recibe respuesta".

- Regreso a la zona centro. "Cuando se pierde Cataluña y la guerra parece llegar a su fin, Negrín vuelve a la zona central con la voluntad de seguir resistiendo. Lo que quiere, en realidad, es organizar la salida de todos los que pueden ser represaliados por los vencedores. Y no son 200, sino unos 2.000. La idea es hacerlo con la flota, desde Levante. Pero las cosas no salen bien, los militares están ya en otra cosa, ha perdido su confianza. El golpe de Casado acaba con sus intenciones".

- Las cuentas del exilio. "Se ha acusado a Negrín de despilfarrar, para permitirse una vida de lujo, todo el dinero que logró salvar la República. El fondo (llamado de reserva) que los políticos leales consiguieron llevar a Francia era de unos tres millones y medio de libras esterlinas de la época, un poco menos de los gastos mensuales que tenía la República en 1938 en víveres, carbón, textiles, productos químicos, etcétera. A esto hay que sumar los ingresos por la venta de valores, buques, material bélico... En total, la República salvó poco menos de seis millones de libras esterlinas, que fueron dedicados a las necesidades de la emigración y a los gastos de las instituciones republicanas. La asignación mensual que recibió Negrín fue de unas 113 libras esterlinas (en el Reino Unido, una enfermera principiante ganaba unas 360 y un segundo jefe de policía de provincias unas 500), que no creo que fuera excesiva. Negrín tenía bienes propios, que le ayudaron a vivir con decencia, que no con ostentación, pero al final tuvo que empezar a prescindir de todas las comodidades y, ya cerca de su muerte, recibió ayuda de su hijo menor. No murió precisamente en la opulencia. Lo enterraron discretamente en el cementerio Père Lachaise de París".

Cartas cruzadas

Uno de los testimonios más desgarradores de la derrota de la República es la correspondencia que intercambiaron Negrín y Prieto a partir de mayo de 1939, cuando el primero intentó restablecer los viejos lazos de amistad sobre las ruinas del desastre. Fue imposible. Las cartas que cruzaron reflejan, en cualquier caso, las profundas desavenencias que existieron entre dos de los grandes referentes del socialismo de aquellos días. Negrín se había volcado en la tarea titánica de resistir; Prieto se dejó llevar por su pesimismo y se obsesionó con lo que consideraba una creciente influencia comunista en los derroteros del Gobierno. Su cese como ministro de Defensa, que Negrín decidió en la noche del 29 al 30 de marzo de 1938, desencadenó la rivalidad.

La influencia de Prieto ha generado un profundo desconocimiento sobre la figura de Negrín. La exposición que ahora puede verse en el Conde Duque de Madrid y los homenajes que se le tributan estos días en Las Palmas acaso sirvan para recuperar su radical compromiso con la República. Porque sobre el médico siguen pesando los tópicos de la propaganda de los vencedores y las feroces críticas de sus compañeros de filas que no compartieron las directrices que impuso para enfrentarse al avance de las tropas franquistas. A Negrín lo han intentado ridiculizar con frecuencia por su glotonería y por sus supuestas aventuras con numerosas mujeres. Si bien es cierto que era aficionado a la buena mesa ("más que un glotón era, por su amor a la vida, un gran epicúreo", escribió Francisco García-Valdecasas, alumno suyo y rector de la Universidad de Barcelona durante el franquismo), no parece que fuera muy mujeriego. "Se lavaba constantemente las manos, temía contagiarse cualquier enfermedad. Dudo mucho que un hipocondriaco como él tuviera trato carnal frecuente con distintas mujeres", cuenta Moradiellos.

Para tener una idea de su manera de ser, una anécdota de Mariano Ansó, que fue ministro de Justicia con Negrín, resulta reveladora. Se refiere a los primeros momentos de la guerra, cuando las tropas de milicianos salían a la sierra para detener el avance del enemigo. Negrín solía visitar el frente y lo hacía a veces en cualquier camión: "Con su sombrero flexible y sus gafas profesorales, semejaba un prisionero en medio del bosque de fusiles de aquellos improvisados soldados que vestían el clásico mono y solían tocarse con la boina vasca y proletaria". Solía llevar unos "grandes pellejos de vino" para la tropa con una receta del propio doctor: una mezcla de café con vino y una dosis de "buen coñac".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006

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