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El miedo y la censura acosan la escena

Los madrileños son Lorca por una noche

La obra dirigida por Pepe Rubianes, que se retiró del Español, se estrenó ayer en el local de CC OO

El Auditorio Cultural de Comisiones Obreras de Madrid acogió anoche la única representación que, por el momento, va a haber en la capital, del espectáculo Lorca eran todos, con puesta en escena de Pepe Rubianes, que es también responsable de la versión en la que participan distintos autores. Tanto el director como el montaje han provocado una gran polémica en las últimas semanas desde el momento en que el propio Rubianes decidió retirar el espectáculo de la programación del Teatro Español de Madrid -dependiente del Ayuntamiento-, donde estaba previsto que se viera a lo largo de la semana pasada. Lo hizo por las fuertes amenazas que se recibieron en el coliseo madrileño por parte de grupos de extrema derecha ofendidos por unas declaraciones que Rubianes hizo el pasado enero en la televisión catalana. Allí lanzó varios exabruptos que, según el actor y director, iban dirigidos contra la "yihad hispánica" y los intolerantes. Ante la tensa situación, que también afectó a Mario Gas, director del Español, y a la concejal de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, Alicia Moreno, Rubianes retiró la obra.

Cuando anoche cayó el telón del teatro, el público, puesto en pie, ovacionó durante varios minutos a los actores. Éstos comentaron, por su parte, que, aunque habían sufrido una tensión especial, no habían sentido miedo y sí rabia pues no era esa la forma como querían que la obra lograse popularidad. Entre los asistentes al espectáculo no faltaron caras conocidas, como las de un emocionado Íñigo Ramírez de Haro, Candela Peña o Àlex Rigola y políticos de la izquierda como Gaspar Llamazares o la portavoz de IU en el Ayuntamiento de Madrid Inés Sabanés, quien lamentó haber tenido que entrar custodiada por la policía a un teatro, como también lamentaba que ayer por la mañana militantes del PP tuvieran que ser custodiados por las fuerzas de orden público en Barcelona.

Ausencia

En CC OO de Madrid, comentaban ayer que les hubiera gustado la presencia de Rubianes en el estreno madrileño. "Aunque por parte de la dirección se entiende que esté de gira, a muchos afiliados les ha disgustado su ausencia". Rubianes respondía tajante a las voces que hablaban de ese cierto disgusto. "Había quedado en ir al Teatro Español, pero para hoy tenía contratos firmados hace tiempo", señaló desde Cataluña donde está de gira con su espectáculo Rubianes solamente. "Me ha sorprendido un teletipo que hablaba de que había cierto malestar; no lo entiendo, ya hay bastante lío y habíamos quedado que no iría, no sólo porque tenía contratos sino también para no provocar más historias y dar protagonismo a la obra", dice Rubianes.

El actor recuerda que él terminó su trabajo como director de Lorca eran todos hace casi un año. "Es absurdo que haya alguien disgustado, pues en ningún caso me hubieran visto. Yo sólo salí a saludar al escenario el día del estreno, y de eso hace muchos meses", comenta, e insiste en que había pactado no venir a Madrid para que el protagonismo no recayera sobre él y la gente se dedicara exclusivamente a ver el espectáculo, "que era de lo que se trataba y lo que queríamos tanto CC OO como yo".

El espectáculo llega al escenario de CC OO en un momento en que en Europa se está abriendo un serio debate sobre la autocensura y la censura en los escenarios. Están los casos españoles. El autor Íñigo Ramírez de Haro fue agredido en el Círculo de Bellas Artes de Madrid por un grupo de ultraderecha, junto a los actores de su obra Me cago en Dios. El bufón y artista Leo Bassi fue perseguido con saña tanto en el teatro Alfil como en un pequeño teatro de Toledo, por su montaje Revelación. Además, los extremistas le llegaron a poner un artefacto explosivo en el teatro que, según la policía, podía haber tenido lamentables consecuencias. En Francia, hace escasos meses, Marcel Bozonnet, entonces director de la Comedie Française y hoy relevado de su cargo, decidió no encargar un espectáculo de Peter Handke porque éste asistió al entierro del dictador Milosevic. Esta misma semana en Alemania ha sido noticia el caso de la ópera Idomeneo, retirada de la programación de un teatro público para no ofender a los musulmanes.

En cualquier caso, CC OO de Madrid expresó su deseo de dejar claro que el acto que ayer se celebró en su auditorio es exclusivamente cultural. Por exigencias de la compañía, que defiende el carácter íntimo de la obra y entiende que en las últimas filas de butacas se podrían perder muchos detalles de la función, sólo se vendió la mitad del aforo, 450 localidades. Ante semejante escasez, las entradas se agotaron el mismo día que se pusieron a la venta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2006