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Los establecimientos sin área de fumadores pierden el 20% de facturación

Los restauradores estiman negativo el primer mes de la ley contra el tabaco

El veto al tabaco no es rentable para los empresarios de la restauración. Así lo aseguraron ayer, y dijeron que el primer mes de aplicación de la nueva ley contra el tabaco ha resultado negativo. Las entidades de Hostelería aseguran que los establecimientos de más de 100 metros cuadrados son los más perjudicados por la normativa. Los que han optado por no habilitar zonas de fumadores y que, por tanto, han prohibido totalmente el tabaco, han sufrido una caída de la facturación de entre el 20% y el 30%.

Una encuesta realizada por el Gremio de Restauración de Barcelona revela que la indignación del sector hacia la nueva ley es mayúscula entre los propietarios de locales mayores de 100 metros cuadrados, que se sienten "discriminados" respecto a los establecimientos de menor tamaño. Gaietà Farràs, presidente del Gremio, lamentó ayer que mientras que estos últimos pueden decidir "libremente" si quieren vetar el tabaco o permitirlo, los locales de mayor superficie "se ven obligados a realizar obras para habilitar una zona de fumadores", que no puede ser superior al 30% de la superficie total y debe estar delimitada y dotada de sistemas propios e independientes de extracción de humos.

Los restauradores estiman en unos 30.000 euros el coste medio de las obras de habilitación de una área de fumadores, una suma "prohibitiva" para la mayoría de los propietarios de estos negocios, de carácter familiar en muchos casos, según el presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de Cataluña, Joan Molas. Esta entidad, que agrupa a la gran mayoría de los bares, restaurantes y hoteles de Cataluña, ha calculado en más del 20% la caída de la facturación de los establecimientos mayores de 100 metros cuadrados que han optado por no habilitar una área de fumadores y han prohibido totalmente el consumo de tabaco (el 27% han escogido esta possibilidad) .

La entidad no tiene todavía datos económicos sobre los establecimientos de menos de 100 metros cuadrados que se han inclinado por impedir el consumo de tabaco. Sólo el 21% de los bares y restaurantes pequeños han colgado el cartel de prohibido fumar, según se desprende de la encuesta del Gremio de Restauración de Barcelona, que considera que el miedo a perder clientes ha supuesto que la mayoría de los establecimientos hayan optado por aceptar el consumo de tabaco. Farràs apuntó que los pocos establecimientos que han optado por la prohibición total del humo "probablemente no verán reducida su clientela". "En muchos casos se trata de establecimientos cuya clientela pidió esta opción o negocios con una oferta muy particular que los clientes van a buscar allí independientemente de si se les permite o no fumar", señaló Farràs.

El presidente del Gremio de Restauración pidió ayer que la Generalitat no haga más restrictiva la ley estatal y se mostró esperanzado en que, finalizada la moratoria de un año que se ha dado el Departamento de Salud para tomar una decisión, no se imponga la obligación para todos los establecimientos de menos de 100 metros cuadrados de prohibir el consumo de tabaco.

"La autorregulación libre sin imposiciones normativas en función de las superficies de los locales es la mejor vía para luchar contra el tabaquismo sin que la Administración interfiera en los flujos libres del mercado", señala el presidente del Gremio de Restauración, que considera que la nueva ley "está generando una competencia feroz" en un sector muy "frágil".

A las críticas de la Confederación Empresarial de Hostelería y del Gremio de Restauración de Barcelona se suman las vertidas por la Asociación Nacional de Empresarios por la Calidad del Ocio, que considera que la ley amenaza al sector hotelero y de restauración de las zonas turísticas. La entidad denuncia que los locales de gran tamaño que deban habilitar zonas de fumadores no podrán cumplir el plazo que prevé la ley (el 1 de septiembre) y que en muchos casos las obras coincidirán con la temporada turística, lo cual perjudicará su actividad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 2006