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La ONU acusa a Siria de participar en el asesinato del líder libanés Hariri

Bush pide una reunión urgente del Consejo de Seguridad para presionar al régimen de Damasco

Naciones Unidas cree que altos cargos de los servicios de inteligencia sirios participaron en el atentado que costó la vida al ex primer ministro libanés Rafik Hariri el pasado 14 de febrero en Beirut. El resultado de una investigación dirigida por el fiscal alemán Detlev Mehlis revela que los asesinos contaron también con el apoyo de los servicios de seguridad libaneses. El asesinato, según los investigadores, fue ejecutado por un grupo altamente organizado que contaba con considerables recursos. Estados Unidos y Francia preparan una nueva resolución para presionar a Siria.

Tras conocer el contenido del informe, el presidente de EE UU, George W. Bush, calificó sus conclusiones de "profundamente inquietantes" y pidió la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar los resultados de la investigación. "Estamos claramente ante un caso en el que existen implicaciones de altos cargos sirios", declaró por su parte la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.

El informe del Comité de Investigación Independiente, creado en abril por la ONU, elude mencionar con nombres y apellidos a los altos cargos sirios o libaneses que supuestamente participaron en la trama. En los primeros borradores, sin embargo, aparecían nombres que posteriormente fueron tachados. A pesar de estas omisiones, el informe traza pistas relevantes. Para su elaboración se han utilizado como base 400 entrevistas y 60.000 páginas de documentos, que muestran, por ejemplo, que los movimientos de Hariri eran "controlados" con detalle y sus conversaciones telefónicas pinchadas con regularidad.

Los investigadores sugieren que Asef Chaukat, cuñado del presidente sirio Bachar el Asad y jefe de los servicios de inteligencia sirios en Líbano, estaba al corriente de todo. Es uno de los ocho nombres de altos cargos sirios y libaneses que aparecían en las primeras versiones del documento. El Consejo de Seguridad está analizando ahora sus conclusiones. La primera es rotunda, al afirmar que existen "evidencias convergentes que apuntan a la implicación siria y libanesa en el acto terrorista".

Los servicios de inteligencia de los dos países, añade, "trabajaban en tándem". Por eso explica que "sería difícil imaginar un escenario en el que este complejo complot de asesinato pudiera haberse ejecutado sin su conocimiento". No acaba ahí la reprimenda. "La decisión de asesinar a Hariri no podría haberse ejecutado sin la aprobación de altos cargos del servicio de seguridad sirio, y no podría haberse organizado sin la cooperación de sus contrapartes en el servicio de seguridad libanés".

Pinchazo telefónico

El documento aporta detalles de conversaciones en las que se muestra el creciente conflicto de Hariri con miembros del Ejecutivo sirio, incluido el presidente Asad. Por este motivo, dirigentes del servicio de seguridad ordenaron que se mantuviera al ex primer ministro bajo vigilancia. "A través del pinchazo constante de las líneas de teléfono, los servicios de inteligencia y de seguridad sirios y libaneses estaban informados de sus movimientos y contactos", explica el informe.

Los investigadores llegan a otra conclusión reveladora del complot sirio-libanés. Según el informe, "no habría sido difícil para individuos fuera del círculo de confianza de Hariri predecir la ruta de su convoy". Después de analizar la información disponible sobre la escena del crimen, los investigadores calculan que en el atentado se utilizó al menos una tonelada de explosivo. Pero en este punto, considera "negligente" la investigación de las autoridades libanesas después de la explosión, que según el informe del comité "ha hecho difícil resolver cuestiones clave".

Además, lamenta que se han perdido "evidencias importantes", como las cintas de vídeo de las cámaras de seguridad. El comité no puede dar por concluido su trabajo de investigación y por eso considera en su informe que "debería continuar durante un tiempo". El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo ayer que la investigación debe "avanzar más", y dejó claro que en ningún momento influyó en el contenido del documento. El mandato del comité fue prorrogado ayer.

Francia y EE UU, entretanto, quieren utilizar ahora el informe para adoptar medidas contra Siria, antes de que Rusia asuma la presidencia del Consejo de Seguridad. El embajador de EE UU ante la ONU, John Bolton, dijo que el informe hace importantes revelaciones sobre la implicación de altos cargos sirios, y acusó a Damasco de haber "obstruido la investigación" y de "impedir llegar a la verdad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de octubre de 2005