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ENCUESTA MUNDIAL SOBRE EE UU

El rechazo a Bush contrasta con la simpatía a EE UU

Los españoles, tanto votantes del PP como del PSOE, creen injustificada la guerra de Irak

Una decena de influyentes periódicos de todos los continentes se han unido para realizar una encuesta a sus ciudadanos sobre la política de EE UU a tres semanas de las elecciones del país norteamericano. En todos ellos, con la excepción de Israel y Rusia, se pone de manifiesto un fuerte sentimiento de rechazo a la figura del presidente George W. Bush. Entre esos mismos países, también ha empeorado la imagen de Estados Unidos como paladín de la democracia y las libertades del mundo en los últimos tres años. No obstante, en ninguna de las encuestas nacionales hay un sentimiento negativo contra los ciudadanos estadounidenses en general. La mayoría también defiende que, pese a todo, es importante mantener unas buenas relaciones con Washington. Mientras estas opiniones se repiten en mayor o menor grado en todos los países participantes de la encuesta, en Rusia la figura de Bush es más favorable tras la matanza de Beslán porque el presidente estadounidense ha hecho de la lucha contra el terrorismo internacional su principal bandera política. En Israel, Bush es querido por su respaldo sin fisuras a la lucha contra el terrorismo palestino. Esta actitud del presidente es, por ejemplo, lo que más asusta a los surcoreanos, que temen una intervención en su vecino del norte. La opinión de los españoles está en línea con la mayoría en las encuestas realizadas. La opinión sobre EE UU y Bush ha empeorado para una gran mayoría, mientras que no es así en lo que se refiere a los ciudadanos del país norteamericano. Kerry no despierta un gran entusiasmo entre los españoles. No obstante, la gran mayoría quiere que gane, pero más por oposición al actual presidente que por los méritos del candidato demócrata. Incluso hay dudas de que Kerry vaya a hacer una política en Irak muy distinta a la actual. No es curioso que a día de hoy la mayoría de los encuestados considere que no hubo ninguna justificación para la intervención en Irak, pero sí llama la atención que la mayoría de los votantes del PP que respondieron estén de acuerdo con esta postura. También es verdad que la mayoría sostiene que la guerra en Irak no ha sido un medio eficaz para combatir el terrorismo internacional, y entre los simpatizantes de los populares las respuestas más numerosas se inclinan por reconocer que la invasión no sirvió mucho al propósito de hacer este mundo más seguro, sino todo lo contrario.

Si los ciudadanos de los 10 países en los que se han realizado estas encuestas pudieran votar, con la excepción de Israel, el 2 de noviembre, elegirían masivamente a Kerry frente a Bush. En España, sin lugar a dudas, el 76,8% tiene una opinión mala o bastante mala de Bush, y aunque Kerry sigue siendo un valor desconocido (56,3%) para los españoles, pese a que no esperan un cambio radical de política exterior si triunfa el demócrata, un 57,6% preferiría que ganase, frente a un mero 12,9% que opta por Bush.

Las encuestas muestran en general una misma pauta en casi todos estos países: rechazo a la invasión de Irak, rechazo a la Administración de Bush, apoyo no entusiasta a una victoria de Kerry, pero sin caer en un claro antiamericanismo en el sentido de rechazo a los americanos o a su sociedad.

Los periódicos
LE MONDE
Una abrumadora mayoría de franceses quiere que gane Kerry

THE GUARDIAN
La antipatía británica hacia Bush agudiza la hostilidad

REFORMA
La guerra de Irak distancia a los mexicanos de Estados Unidos

JOONGANG ILBO
La Casa Blanca ha atizado el temor a un ataque a Corea del Norte

THE SYDNEY MORNING HERALD
La opinión de los australianos sobre EE UU ha empeorado

HAARETZ
Israel quiere al presidente, pero sus árabes prefieren a Kerry

LA PRESSE
Para Canadá, su gran vecino ya no es un modelo de democracia

MOSCOVSKIE NOVOSTI
Los rusos miran con otros ojos a Bush tras la matanza de Beslán

ASAHI SHIMBUN
La sociedad japonesa opina que Washington tiene dos caras

Esto ocurre también en la sociedad española, la que con México mayor rechazo (79,5%) a la guerra de Irak registra. Sin embargo, pese a que la mala imagen de Bush haya contribuido a deteriorar la imagen de EE UU en este país, un 47,3% tiene una buena opinión de "los americanos", frente a un 32,5% que la tienen mala. La división izquierda/derecha en España es patente a este respecto. El antiamericanismo es marcado en los extremos (de la derecha y de la izquierda), pero no en el centro. Ahora bien, incluso entre los votantes del PP, un 56,5% considera no justificada la intervención en Irak.

A juzgar por estos sondeos, y aunque no sea una cuestión unívoca, la Administración de Bush es la gran responsable de haber despilfarrado en estos tres años un gran capital de simpatía del mundo entero hacia Estados Unidos. Este capital cuenta casi tanto para la gestión del mundo como el más material del dinero o las fuerzas militares, pues tiene una componente moral, política y social. Pocas veces ha estado una Administración tan sola como ésta ante la situación que ha creado en Irak. Sea con un Bush reelegido o con un Kerry victorioso, Estados Unidos necesitará ayuda internacional para salir de estas arenas movedizas en las que ha caído por temeridad, ideología e incompetencia.

Ese capital de simpatía nunca había estado tan alto como tras el ataque terrorista del 11-S. Tres años después, sobre todo debido a la guerra de Irak, la visión de los ciudadanos de la Administración y de EE UU en los países entrevistados, de Japón a México pasando por gran parte de Europa, roza niveles más que preocupantes, desde luego en España. Incluso durante la larga guerra de Vietnam, las distintas Administraciones lograron aislar su guerra allí, de la marcha de las relaciones transatlánticas. Pero Irak es otra cosa, por su importancia regional y estratégica, por el nivel de engaño, por la erupción de una opinión pública global y porque se considera que esta guerra no ha ayudado en la lucha contra el terrorismo.

Las opiniones públicas de casi todos los países europeos que aquí se examinan son coincidentes, incluso en el Reino Unido, donde los británicos no están menos opuestos a la invasión de Irak o a Bush que otros. La gran excepción es Israel, que se inclina claramente por esta guerra, por Bush y porque Estados Unidos siga ejerciendo un papel de liderazgo mundial. Esto sirve para explicar por qué una de las grandes fisuras que agrandan la brecha transatlántica son, justamente, las perspectivas opuestas entre israelíes y europeos.

En menor medida, en esta actitud más benévola con Bush se sitúa Rusia. También los rusos, quizá como consecuencia de su pasado y ansias de gran potencia, son de los que más creen que Estados Unidos debe desempeñar el papel de policía mundial, mientras que desde Europa predomina la visión de que la hiperpotencia tiene una influencia excesiva.

Se han roto muchos platos en estos tres años. Pero estas encuestas reflejan que, gane Bush o Kerry, el terreno demoscópico ofrece posibilidades, o incluso un mandato, de recomposición de las relaciones transatlánticas que los ciudadanos apoyarían siempre que fueran razonables. En todos estos países ganan los que otorgan bastante o mucha importancia a tener buenas relaciones con Estados Unidos (nada menos que 77,2% en el caso de España). Tras el 2 de noviembre quizá no sea tan difícil lograrlo... si Washington también se mueve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004