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Cien hospitales españoles estudian los riesgos cardiacos en los pacientes de sida

Más de cien hospitales españoles están participando en un estudio para determinar el riesgo cardiovascular en los pacientes con VIH. Los antirretrovirales, la familia de fármacos que se introdujo en los años noventa y que ha reducido drásticamente la mortalidad en estos pacientes, tienen como peaje un peligroso aumento del colesterol y los triglicéridos. Se estima que estos componentes elevan el riesgo cardiovascular un 26%, según los estudios efectuados sobre la incidencia de estos fármacos. En la investigación que se lleva a cabo actualmente participan unos 4.000 pacientes de todo el territorio español que se encuentran en tratamiento con diferentes combinaciones de fármacos.

Las investigaciones buscan, además del aumento del perfil lipídico, otros hábitos de vida que pudieran influir en la elevación del riesgo cardiovascular para enfermos de sida. Y es que, a diferencia de los países en vías de desarrollo, donde todavía se lucha contra esta enfermedad con un horizonte estricto de supervivencia, en los países industrializados los caballos de batalla se están librando en frentes que aparecen como consecuencia de la medicación a largo plazo.

Aunque el riesgo cardiovascular no es nuevo, el aumento en la esperanza de vida está poniendo encima de la mesa cuestiones que no se habían tenido en cuenta hace años, cuando las prioridades a la hora de combatir la pandemia eran otras.

Nuevo fármaco

Los científicos dedicados a estos estudios apuntan una solución para contrarrestar este efecto: se trata de añadir un hipolipemiante a la medicación anti VIH, aunque esta medida tiene como contrapartida el aumento del número de comprimidos. En este marco, recientemente se ha dado luz verde a en España al primer inhibidor de la proteasa que no aumenta los lípidos, el atazanavir, comercializado por la firma Brystol-Myers Squibb bajo el nombre de Retayaz.

Según el doctor Santiago Moreno, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid "este nuevo fármaco permite hablar de una nueva generación de inhibidores de la proteasa capaces de superar las limitaciones más importantes asociadas a esta familia de antirretrovirales", explicó.

La eficacia de este fármaco inhibidor de la proteasa está avalada por estudios realizados con más de 1.500 pacientes infectados por VIH, que demuestran que atazanavir en combinación con ritonavir una vez al día mejora significativamente la eficacia virológica en pacientes con VIH/SIDA frente a la terapia estándar con lopinavir y ritonavir dos veces al día. Esta última combinación además eleva los niveles de colesterol y triglicéridos, justo lo que se pretende ahora desterrar en los nuevos tratamientos para los pacientes con VIH.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 2004