Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los hispanistas buscan nuevos caminos para consolidar el crecimiento del castellano

Los expertos reunidos en Monterrey reclaman más medios y más sensibilidad en los Gobiernos

Crece y crece el español, y junto a la lengua se multiplica el interés por la cultura hispánica en todo el mundo. A esa conclusión llegaron los expertos de todos los continentes reunidos en el XV Congreso Internacional de Hispanistas, celebrado esta semana en Monterrey. Pero esa velocidad de crucero de lo hispano necesita de nuevas perspectivas, "puentes", según Aurora Egido, presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas (AIH), para enfrentarse al futuro: "Sólo los políticos ven amenazas en otros idiomas, nosotros no", advierte Egido.

"España debe apoyar el hispanismo sin fronteras", afirma Aurora Egido

Lo que es imprescindible para el desarrollo del hispanismo son apoyos institucionales y de los Gobiernos que, según muchos de los asistentes, no han comprendido y temen las dimensiones de lo que ya es una realidad.

Las barreras: el recorte de presupuestos para las humanidades en todos los países, la falta de interés de los nuevos estudiantes del español hacia todo lo que no haya ocurrido antes del siglo XX, los gobiernos que temen la imposición del español como idioma de gusto en sus sociedades en detrimento del francés o el alemán y una creciente "falta de identidad del hispanismo, que afronta una heterogeneidad imparable a causa de su crecimiento", según Jacques Soubeyroux, hasta hace dos meses presidente de la Sociedad de Hispanistas Franceses y catedrático en la Universidad de Saint Étienne.

Los puentes: un crecimiento imparable de matrículas de estudiantes de español en las universidades de todo el mundo, "en algunos lugares como Polonia, un 20% más que el inglés en cinco años", según Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua españolas, que engloba a las 22 existentes; un desarrollo enorme del asociacionismo, que confluye en la AIH desde todo el mundo, con más de 1.000 socios y que comparte experiencias de años para los más antiguos y sirve de referencia y apoyo para los emergentes...

Son algunas de las conclusiones a las que han llegado los responsables de las asociaciones de hispanistas en todo el mundo en el primer encuentro internacional que han mantenido dentro del XV Congreso de Hispanistas. Fue una iniciativa que Aurora Egido, catedrática de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza, se empeñó en llevar a cabo en su mandato, que comenzó en 2001 en Nueva York y termina hoy, ya que son turnos de tres años. Ella y su antecesora, Lia Schwartz, catedrática de Literatura Española en la City University de Nueva York, han lidiado en el asentamiento activo del hispanismo internacional.

"El futuro del hispanismo debe conjugar dos movimientos, uno centrípeto, hacia adentro, en el que confluyan y circulen todas sus corrientes críticas y de pensamiento, y otra, centrífuga, hacia fuera, que lo ponga en contacto con otras lenguas y culturas", asegura Egido. Tanto ella como Lia Schwartz son partidarias de un internacionalismo del hispanismo frente a una presencia demasiado centrada en España del mismo: "Debemos situarnos en lo internacional y España debe apoyar el hispanismo sin fronteras".

Al fin y al cabo, se cuenta con el talento y la vocación de miles de amantes del idioma desde Japón a América Latina: "El hispanismo es un regalo y eso nunca ha sido convenientemente reconocido. Somos una especie sin proteger en las universidades", denuncia Egido. Y es un error cerrarse ante una realidad que sitúa a muchos ante la contradicción entre un auge imparable de la cultura española y las acciones de muchos gobiernos que se muestran ciegos u hostiles.

Muchos creen que la ceguera ha sido hasta hoy habitual en los gobiernos españoles, que no han comprendido todavía el alcance del fenómeno. "Si fuera al contrario ya existirían centros de formación del profesorado de español", afirma Humberto López Morales. Eso en cuanto a la visión a corto plazo. Para la hostilidad hay otros ejemplos: "En Francia, el gobierno favorece la enseñanza del alemán frente al español con acciones directas de incentivos y planes de estudios que yo creo que se les volverán en contra porque nadie puede pasar por alto que hoy dos millones de chicos franceses estudian español", asegura Soubeyroux delante de Wilfred Floeck, presidente de los hispanistas alemanes y catedrático en la Universidad de Giessen. En su país también hay síntomas de retirada. "Las épocas de vacas gordas han pasado y pese a que crece la demanda de estudiantes hispánicos, recortan los apoyos", dice Floeck.

En el caso del Reino Unido, Trevor Dadson, catedrático de Literatura e Historia del Siglo de Oro en la Universidad de Birmingham, cree que corren el peligro de morir de éxito. "Aumentan las clases, exámenes, matrículas pero no los medios", dice el representante de la asociación pionera de los congresos de hispanistas, que comenzaron en Oxford, en 1962, con Menéndez Pidal como inspirador. "En nuestro país, el español ha desbancado ya como primer idioma al francés en muchos centros", afirma. Pero eso no quiere decir que la cantidad vaya a producir más calidad: "Los aspectos de la cultura española más importantes, cruciales y complicados no despiertan interés", dice Dadson. "Uno de los problemas a los que se enfrenta el hispanismo es a la proliferación de estudios centrados en temas culturales y sociales del siglo XX, de las 40 becas que hemos otorgado este año, sólo tres estaban relacionadas con algo anterior al XIX. No entiendo esa obsesión por lo contemporáneo y no podemos equiparar el estudio de la moda y el cine al conocimiento del Quijote: es aberrante", asegura el británico.

Pasa lo mismo en Francia y Alemania. "Hace 20 años era imposible hacerse hispanista en Alemania sin entrar a fondo en el Siglo de Oro, ahora esto ha cambiado completamente", dice Floeck.

Ellos son el futuro

Creen que en el hispanismo no está todo dicho y que hay muchos campos por desarrollar. Los jóvenes investigadores han acudido al XV Congreso Internacional de Hispanistas con ponencias variadas y curiosas sobre lingüística, teatro, literatura lúdica, poesía y hasta tratados mágicos, empeñados en consagrar sus vidas a una carrera, la de la investigación en temas hispánicos, a la que la sociedad no ve utilidad, según ellos. Pero por eso están empeñados en demostrar que se trata de un error. "Esta carrera es muy práctica", dice Daniel Vázquez Touriño, 27 años y profesor en la Universidad de Masaryck, en Brno, República Checa. "La prueba está en que somos felices haciendo nuestro trabajo y encima nos pagan", asegura, rompiendo moldes de lo que muchos entienden como éxito. "No estamos aquí para enriquecernos, si no seríamos abogados. Somos filólogos por vocación y pasión", añade María Jesús Zamora Calvo, que es doctora con una tesis sobre el cuento inserto en los tratados de magia.

Enfrente tienen a Elena Perulero, de 25 años, experta en poesía del siglo XX y que prepara una tesis sobre Blas de Otero; a Pablo Moíño, de 24, que trabaja sobre la literatura lúdica, y a Margarita Freixas, de 28, experta en lexicografía.

No creen que sea cierto que todo está hecho y dicho en el hispanismo. "Eso pensaba cuando empecé, pero vi que había muchos campos en los que la gente no quiere entrar", dice María Jesús Zamora. El panorama, creen algunos de ellos, está mejor ahora que nunca: "Hay más becas y apoyos ahora que hace años, somos privilegiados y tenemos que aprovechar las oportunidades", afirma Margarita Freixas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 2004

Más información