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LAS CONSECUENCIAS DE UNA IDENTIFICACIÓN ERRÓNEA

Bono afirma que no hay "relación directa" entre el relevo de la cúpula militar y el escándalo del Yak-42

El general Roldán, experto en relaciones internacionales, nuevo jefe del Estado Mayor de la Defensa

El ministro de Defensa, José Bono, trató ayer de desvincular el relevo de la cúpula militar del escándalo provocado por los numerosos y gravísimos errores de identificación de los cadáveres de las víctimas del Yak-42. "No deseo establecer ninguna relación directa entre el accidente y el relevo. La decisión no supone exigencia de responsabilidad alguna por el caso del Yakovlev", dijo el ministro en una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. Fuentes de Defensa admitieron, no obstante, que el pase a la reserva de los militares que ocupaban los puestos de máxima responsabilidad cuando se produjo el siniestro alivia la presión y preserva a las Fuerzas Armadas en un momento en que Bono se ha comprometido contar al Congreso "toda la verdad" sobre el caso.

El relevo de los tres miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor procedentes del Gobierno del PP -el nuevo jefe de la Armada, el almirante Sebastián Zaragoza, fue nombrado por el Ejecutivo del PSOE el pasado 30 de abril- permite, además, a Bono completar su equipo de confianza al frente del ministerio.

De los tres nuevos integrantes de la cúpula militar -el jefe del Estado Mayor de la Defensa, teniente general Félix Sanz Roldán; el jefe del Ejército de Tierra, teniente general José Antonio García González, y el jefe del Ejército del Aire, teniente general Francisco José García de la Vega- la mayor sorpresa la constituye el primero, que no figuraba en ninguna quiniela.

Sanz había sido ascendido hace sólo un mes a director general de Política de Defensa, aunque llevaba casi ocho años como subdirector general de Planes y Relaciones Internacionales de Defensa. Se trata de un militar de gran prestigio y amplia experiencia internacional, que le será muy útil en un puesto que lleva aparejada la condición de miembro del Comité Militar de la OTAN.

Con su elección, Bono ha respetado la tradición de que los tres ejércitos se turnen al frente de la cúpula militar -el hasta ahora Jemad era de la Armada y el anterior, del Ejército del Aire-, aunque haya buscado al candidato en la sede central del ministerio. Sanz ha contado con el aval del almirante Francisco Torrente, secretario general de Política de Defensa y militar de la máxima confianza de Bono.

La elección de Sanz se produjo tras descartar a otros candidatos, como el inspector general del Ejército, teniente general Francisco Boyero; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general de división Joaquín Tamarit, y el hasta ahora jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Luis Alejandre, quien parecía el mejor situado hace sólo un mes y ha terminado marchándose a casa.

Como jefe del Estado Mayor de la Defensa, el teniente general Sanz se enfrenta al reto de poner en marcha el Mando Operativo Conjunto de las Fuerzas Armadas, que concentrará todas las competencias operativas con que ahora cuentan los jefes de Estado Mayor de los tres ejércitos.

Menos sorprendente ha sido el nombramiento al frente del Ejército de Tierra del teniente general José Antonio García González. Como numero dos del Ejército desde hace cuatro años -con el general Luis Alejandre y con su antecesor, Alfonso Pardo de Santayana-, García González es la persona que mejor conoce el Ejército de Tierra por dentro. Los planes de reorganización afrontados en los últimos años por el Ejército, como el Plan Reto y el Plan Norte, llevan su sello personal, ya que desde 1996 a 2000 dirigió la División de Planes y Organización.

Finalmente, el nuevo jefe del Ejército del Aire, el teniente general Francisco José García de la Vega, ha desarrollado gran parte de su carrera en la OTAN. Desde hace sólo un año era representante militar español en la Alianza Atlántica, pero anteriormente estuvo destinado en el Componente Aéreo del Mando Regional Sur de la OTAN, con sede en Nápoles (Italia).

El Consejo de Ministros aprobó también ayer un decreto por el que se desarrolla la estructura básica del Ministerio de Defensa. La principal novedad es la creación de la llamada Oficina para la Modernización de la Administración Militar, que pretende racionalizar y simplificar las estructuras y procedimientos de gestión de las Fuerzas Armadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004