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LA POSGUERRA DE IRAK | Las torturas

El general que investigó las torturas dice que hubo un fracaso del mando en Irak

Taguba asegura ante el Senado que en Abu Ghraib había "falta de supervisión y de disciplina"

Antonio Taguba, el general de división que investigó las denuncias de soldados sobre los abusos que se cometían en la cárcel de Abu Ghraib, dijo ayer al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado que lo ocurrido se explica por "un fracaso de liderazgo", además de "ausencia de disciplina y de preparación de los soldados" y "falta de supervisión". Según el general Taguba, "unos pocos militares y civiles conspiraron para abusar y cometer atroces actos de violencia contra detenidos fuera de los límites de las leyes internacionales y de la Convención de Ginebra".

El general Taguba, de origen filipino (nació en Manila y viajó a EE UU con 11 años), recibió en enero el encargo del general Ricardo Sánchez, jefe de las tropas en Irak, de investigar las denuncias sobre malos tratos en la principal prisión de Irak. Su informe de 53 páginas en el que se denuncian "abusos sádicos, evidentes e innecesarios" fue ayer celebrado por los senadores. Cuando John Warner, el republicano que preside el comité, le pidió una explicación sencilla de por qué había ocurrido, Taguba habló, sin mencionarla, de la general Janice Karpinski, ahora amonestada y que estaba al mando de las unidades de policía militar responsables de las prisiones: "Por un fracaso de liderazgo, del mando de la brigada hacia abajo; por ausencia de disciplina, ninguna preparación en absoluto y no supervisión. La omisión de supervisión era explícita".

Para disgusto de los senadores demócratas, Defensa impuso la comparecencia de Stephen Cambone, subsecretario para Asuntos de Inteligencia, que también señaló a Karpinski. "¿Cómo pudo ocurrir todo esto?", preguntó Warner. "Creo que estamos ante un problema de liderazgo en el batallón de policía militar. Con frecuencia su responsable no se encontraba en la cárcel", dijo Cambone, que exculpó al Gobierno de cualquier responsabilidad en la política sobre detenidos e interrogatorios. El demócrata Carl Levin insistió en que lo ocurrido era "un esfuerzo organizado y una preparación metódica para interrogar" y unos abusos "que no eran acciones espontáneas de soldados", sino que "otros planearon y sugirieron estos métodos abusivos y degradantes".

En ese momento surgieron contradicciones entre Taguba y Cambone, entre el mando militar y el responsable político en el Pentágono. El primero dijo que era la inteligencia militar la que tenía el control de los interrogatorios. Cambone dijo que era la policía militar la que estaba al mando. Taguba dijo que eso va contra las normas de la inteligencia militar y Cambone retrocedió y habló de que era necesaria la cooperación común. El general dijo al Comité: "No hemos encontrado ninguna prueba de que hubiera una política o una orden directa dada a esos soldados para que hicieran lo que hicieron. Creo que lo hicieron por su cuenta y creo que colaboraron con varios interrogadores de inteligencia militar en el nivel más bajo".

Convención de Ginebra

Cambone aseguró que, en todo caso, todo el mundo tenía órdenes de respetar la Convención de Ginebra. "¿Se violaron esas órdenes entonces?", preguntó el senador John McCain. "Sí", fue la respuesta. El senador Pat Roberts quiso saber si sería legal o no una orden para ablandar a los presos. "No, señor", respondió el teniente general Lance Smith, del Mando Central.

Aunque el informe del general Taguba se centró en las actividades de la policía militar, no en las de los responsables de inteligencia, la CIA o los contratados de empresas privadas para los interrogatorios, él personalmente dijo que interrogó a dos civiles -un intérprete y un interrogador- y supo de otros dos de un tercer país, sin especificar. A preguntas del senador Daniel Akaka, Taguba admitió que esos civiles tenían "pleno acceso" a los detenidos y que la policía militar "les tenía como autoridades competentes" en cuanto a los interrogatorios.

En la sesión de ayer, el senador republicano James Inhoff se mostró "indignado por los que se aprovechan políticamente del caso", defendió al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld -no fue el único-, supuso que los presos "se levantarán cada mañana dando gracias a Alá de que Sadam Husein no esté ya en el poder", porque su suerte sería "mucho peor que la de haber sido sometidos a estos abusos", citó artículos de prensa sobre la historia de la cárcel de Abu Ghraib y pidió que por cada foto de humillaciones o torturas se enseñara otra de fosas comunes de Sadam o de sus presos y fotos de los cadáveres de los civiles estadounidenses muertos y mutilados por iraquíes armados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de mayo de 2004