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Reportaje:

Dientes de Atapuerca

Un estudio de caninos e incisivos muestra que los neandertales alcanzaban la madurez en su desarrollo antes que el hombre actual

El rico yacimiento paleontológico de Atapuerca, en Burgos, demuestra una vez más su importancia clave para comprender la evolución humana, con sus excepcionales fósiles de hace hasta un millón de años, los más antiguos de Europa. Han sido ahora 114 dientes de 25 individuos de Atapuerca de hace más de 800.000 años -unos cuantos- y de hace 500.000 años -la mayoría- los que aportan el registro más remoto de un estudio sobre desarrollo de humanos de diferentes especies que se presentan hoy en la revista científica Nature.

Los autores del trabajo, Fernando V. Ramírez Rozzi (del CNRS francés) y José María Bermúdez de Castro (codirector del proyecto de Atapuerca e investigador del CSIC), concluyen que los neandertales (aquellos seres humanos de especie diferente a la actual pero contemporánea hasta que se extinguieron hace casi 30.000 años) alcanzaban la madurez a los 15 años, es decir, significativamente antes que los 18 o 20 años de edad de madurez de nuestra especie.

Los dos investigadores interpretan el resultado de su trabajo como una prueba más de que Homo neanderthalensis y los Homo sapiens actuales eran dos especies diferentes, una prueba que se añade a las ya aportadas por otros estudios paleontológicos y por los análisis genéticos.

Para el estudio, Ramírez Rozzi y Bermúdez de Castro han analizado el desarrollo de las capas de 360 dientes (incisivos y caninos). Los más antiguos son los 114 de Atapuerca, ocho de Homo antecessor y 106 de Homo heidelbergensis, correspondientes a la colección de la Sima de los Huesos del yacimiento burgalés; 146 piezas son de neandertales de diferentes yacimientos, de hace entre 130.000 y 28.000 años, y un centenar son de Homo sapiens, también de diversa procedencia.

"Sorprendentemente, los neandertales se caracterizaron por tener el más corto periodo de desarrollo dental", afirman los dos autores en Nature. También los remotos europeos Homo antecessor y Homo heidelbergensis (pre-neandertales) tenían un periodo de desarrollo algo más corto que el del Homo sapiens, pero no tanto como los neandertales. "Las dos especies [los neandertales y nosotros] compartimos un ancestro común -Homo antecessor parece el mejor candidato-, pero nuestra larga separación nos llevó a diferir en multitud de rasgos, incluida la biología de nuestro desarrollo", explica Bermúdez de Castro.

Los dos investigadores recuerdan en Nature que el crecimiento de los dientes es un buen indicador del ritmo de maduración de una especie, y el español comenta: "El cerebro de los neandertales alcanzó un volumen superior al del Homo sapiens, pero este órgano se formaba con mayor rapidez que en nuestra especie".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2004