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Hallada en Atapuerca la mandíbula humana más antigua de Europa

El descubrimiento de estos restos óseos confirman la identidad 'Homo antecesor', la especie descubierta en Burgos

El descubrimiento de la mandíbula más antigua de Europa ha permitido al equipo de investigación de Atapuerca confirmar la identidad del Homo antecesor, la especie que estos científicos reconocieron a partir del descubrimiento de 86 restos humanos en el nivel TD6 de Gran Dolina entre 1994 y 1996.

La revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) publica mañana un artículo en el que se detallan los rasgos de esta mandíbula, que pertenece a una mujer adulta, de entre 17 y 18 años, y que fue hallada en 2003 en el mismo lugar de la sierra de Atapuerca en el que se encontraron los fósiles restantes. El resto fósil corresponde a la parte izquierda de una mandíbula, cuya morfología se asemeja a la de ciertos homínidos del Pleistoceno Medio, como los de la Sima de los Huesos de Atapuerca, y en la que cinco dientes molares y premolares se conservan en su sitio.

Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca, ha explicado que el nuevo resto fósil confirma la identidad del Homo antecesor, el último antepasado común de los Neandertales (Homo neanderthalensis) y de las poblaciones modernas (Homo sapiens). "Esta media mandíbula nos aporta suficiente información para avanzar en la descripción de esta población, de la que teníamos escasos datos", ha añadido el paleoantropólogo.

Más cerca de Asia que de África

Según los autores del trabajo, los rasgos "gráciles" de la media mandíbula coinciden perfectamente con las características del resto de Homo antecesor hallados en la Gran Dolina, cuya morfología facial es idéntica a la del Homo sapiens. José María Bermúdez de Castro, codirector del equipo científico de Atapuerca y director del Centro Nacional de Investigación Paleontológica y Arqueológica de Burgos, ha coincicido con Arsuaga en que este descubrimiento "refuerza la identidad de la especie".

Con el hallazgo se resuelven ciertas controversias planteadas por algunos paleoantropólogos durante la identificación del Homo antecesor. Según ha apuntado Bermúdez de Castro, "algunos colegas vieron que en los hallazgos de 1994 en TD6, apenas había restos de individuos adultos con los que valorar el estatus taxonómico de la nueva especie". Bermúdez de Castro ha añadido que la morfología y las dimensiones de la nueva mandíbula hacen mirar a los científicos hacia Asia y no a África como posible origen del Homo antecesor.

Esta población está asociada a una industria lítica de Modo 1, similar a la hallada en otros yacimientos antiguos de Asia, y no de Asia, donde muy probablemente se utilizaba una tecnología de Modo 2 o Achelense. En 1994, este equipo de paleoantropólogos encontró en la Capa Aurora del nivel TD6 de la Gran Dolina una serie de restos procedentes de diferentes partes del esqueleto postcraneal, además de restos de cráneos, mandíbulas y dientes aislados. Según los científicos, los restos fósiles pertenecen a un mínimo de seis individuos, mayoritariamente niños y adolescentes.