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EL REGRESO DE LAS TROPAS | Debate en el Congreso

Zapatero anuncia que el 27 de mayo no quedará un solo soldado español en Irak

El próximo 27 de mayo -cuando arranca la campaña para las elecciones europeas- no habrá "ningún efectivo español en territorio iraquí". Esa es la previsión que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer en el Congreso de los Diputados durante el primer debate de la legislatura, dedicado a la retirada de las tropas españolas de aquel país.

Rajoy lamenta que la salida de las tropas se haya decidido sin "consenso"

El resto de los grupos políticos apoyó el repliegue y criticó las decisiones del anterior Gobierno

El PP evitó que se pudiera votar una proposición a favor de la vuelta de los soldados

CiU, PNV y CC reprochan al Ejecutivo socialista las formas con que ha actuado

El presidente asegura que el Parlamento participará en futuros envíos de tropas

El próximo 27 de mayo -cuando arranca la campaña para las elecciones europeas- no habrá "ningún efectivo español en territorio iraquí". Esa es la previsión que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer en el Congreso de los Diputados durante el primer debate de la legislatura, dedicado a la retirada de las tropas españolas de aquel país. Zapatero informó también de que desde las cuatro de la tarde de ayer no hay en Irak ningún militar español de la brigada Plus Ultra 2, que sustituyó en diciembre a la Plus Ultra 1 y que ahora ha sido parcialmente relevada por las fuerzas encargadas del repliegue.

Mariano Rajoy, el líder del Partido Popular, atacó desde el primer minuto la posición del Gobierno, al asegurar que su grupo se siente engañado por Rodríguez Zapatero.

El debate estaba previsto como una información del Ejecutivo. La Junta de Portavoces, por la mañana, arbitró, a propuesta del presidente de la Cámara, Manuel Marín, el turno excepcional de réplica que concede el reglamento. Con carácter general la previsión parlamentaria establece que el Gobierno puede intervenir cuando le parezca oportuno a lo largo de un debate. Zapatero optó por no responder en las primeras intervenciones a cada uno de los portavoces de los grupos y se limitó a una respuesta global.

Cambió de táctica en el turno excepcional de réplica y contestó a Mariano Rajoy y a cada uno de los intervinientes. Este modo de proceder, después de que el PP escuchase críticas de todos y cada uno de los grupos a su apoyo al Gobierno de José María Aznar sobre la participación española en Irak, irritó a los populares y su portavoz, Eduardo Zaplana, intentó una refriega con el presidente de la Cámara aduciendo, incluso, que su grupo había sido "insultado" por todos los demás y que se había cometido un "atropello al debate parlamentario".

Josep Antoni Duran Lleida (CiU) replicó a Zaplana que él no había utilizado el insulto, y lo cierto es que ningún insulto se escuchó en el hemiciclo, en boca de ningún portavoz.

Aplazada la votación

El Grupo Popular ya había impedido por la mañana que se modificase el orden del día de modo que pudiera votarse una proposición no de ley. En la votación, todos los demás grupos de la Cámara hubieran apoyado la decisión del Gobierno de repatriar de Irak a los soldados españoles.

Sin duda, el PP quería evitar que los titulares de hoy resaltasen, precisamente, ese apoyo de todos los demás a la decisión de Rodríguez Zapatero. Pero es sólo un aplazamiento, porque en el primer pleno ordinario, dentro de 15 días, se introducirá la misma proposición no de ley, que será votada con la mayoría anunciada.

Rodríguez Zapatero dejó claro en la primera frase de su intervención que la vuelta de las tropas es, antes que nada y además de un compromiso electoral, una decisión personal. Usó expresiones como "el pasado día 18 de abril di la orden..." o "ese mismo día anuncié mi propósito...". Rajoy se lo reprochó, también, con mucha prisa: "Esta decisión es suya, ni siquiera de su Consejo de Ministros, que se limitó a ratificarla al día siguiente".

El presidente del Gobierno recordó que en su comparecencia pública del domingo 18 de abril anunció el propósito de pedir la convocatoria urgente del pleno de la Cámara para informar a los grupos parlamentarios.

Tampoco este razonamiento convenció a Rajoy. Arguyó que el 15 de marzo, al día siguiente de ganar las elecciones, Zapatero anunció que "consultaría esta decisión con el Congreso" de los Diputados y, tal cosa, en su opinión, no ha ocurrido porque el debate de ayer no es lo que Zapatero dejaba entender ni en la sesión de ayer los grupos parlamentarios iban "a participar en decisión alguna". "Con lo que contábamos todos", aseguró el líder del PP, "es que usted acudiría a la Cámara antes de formalizar su decisión". En consecuencia, nuevo engaño según el razonamiento de Rajoy.

Sobre esta cuestión, tanto en su primer discurso como en la réplica Zapatero se extendió en explicar que ha sido la seguridad de las tropas la que le ha llevado a actuar como lo ha hecho. Más aún, distinguió entre la decisión de enviarlas que, dijo, sí podía haberse debatido, y la de retirarlas, que exigía la máxima discreción e inmediatez para evitar riesgos. Según Zapatero, su comparecencia no pudo ser "antes de haber tomado la decisión por razones estrictas de seguridad en la operación que se ponía en marcha, que debía acometerse de manera inmediata sin abrir un periodo de incertidumbre e inestabilidad que podría haberse prolongado durante varios días y que habría puesto en riesgo adicional a nuestras tropas".

El presidente del Gobierno elogió la actuación del ministro de Defensa, José Bono, y el comportamiento de los militares españoles destacados en el país árabe. Luego enlazó la idea de que "debe primar la operatividad por razones de seguridad" con la necesidad de que intervenga el Parlamento y, en ese momento, anunció que el Gobierno remitirá a la Cámara un proyecto de ley para modificar la de Criterios Básicos de la Defensa Nacional, en el que se establecerá "una participación real del Parlamento en las decisiones que adopte el Gobierno en uso de sus funciones y competencias constitucionales".

En su réplica a Rajoy volvió a repetir que el Gobierno "regulará la participación del Parlamento en la toma de decisiones" sobre el envío de tropas a misiones en el extranjero, pero en ningún momento fue tan lejos como el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, que exigió el refrendo formal del Congreso para ordenar estas actuaciones militares.

La expresión "participación real del Parlamento en las decisiones" deja abierta la incógnita de cual sea el contenido final de esa reforma legal y del papel que, finalmente, puedan tener las Cámaras en este ámbito. Rajoy, además de acusarle de engaño hacia el Parlamento, le espetó que también había confundido la previsión de la comunidad internacional porque, según le recordó, su propósito de retirar las tropas tenía como condición que la ONU no hubiese adoptado una resolución satisfactoria antes del próximo 30 de junio.

Para Rajoy, la precipitación supone haber "cerrado todas las salidas" a una posible negociación internacional. Según el líder del PP, lo único que buscaba Rodríguez Zapatero era "reafirmarse" y "dar un golpe de efecto unilateral y reafirmar la posición de su Gobierno". En definitiva, se trata, según Rajoy, de una decisión insolidaria, incluso con el "propio pueblo de Irak", precipitada e irreflexiva.

Rajoy concluyó con una incursión en un terreno que él mismo dijo que quería tocar con mucha prudencia. Sostuvo "que los hechos que ha provocado" Zapatero "no nos dejan en muy buena posición frente a los terroristas". Según Rajoy, "el mundo juzga por los hechos y lo que todos han visto es que después de que sufriéramos un atentado salvaje, nos hemos precipitado a retirar las tropas". El líder del PP añadió que "todo el mundo saca sus conclusiones" y que el jefe del Gobierno, "con sus prisas, les ha ayudado a sacarlas".

Réplica de Zapatero

Esta mención de Rajoy irritó al presidente del Gobierno. Comenzó su réplica tachando de "profundamente irresponsable" la afirmación de que una decisión de un Gobierno sirva para debilitar la lucha contra el terrorismo. Para dejar clara su posición en este aspecto, anunció que fortalecerá los servicios de espionaje dedicados al terrorismo internacional y multiplicará los efectivos policiales en esta misma tarea, además de intensificar la cooperación con otros países.

Del resto de la Cámara, Zapatero sólo escuchó elogios, aunque con matices e incluso objeciones por parte de CiU, Coalición Canaria y PNV. Josep Antoni Duran Lleida le pidió que trabaje por encontrar una posición común en la Unión Europea y lamentó la salida de las tropas "por sorpresa".

Paulino Rivero (CC) le reprochó que no haya subsanado el error de las Azores porque podía haber trabajado en el ámbito internacional para conseguir una resolución en Naciones Unidas y en la Unión Europea, antes de tomar su decisión unilateral.

En la misma dirección, Josu Erkoreka (PNV) instó a Zapatero a que España no se desentienda de Irak y a que tan pronto como la legalidad internacional lo permita ayude a la reconstrucción de aquel país. Rodríguez Zapatero dio seguridades a los tres de que España mantendrá una posición solidaria con los iraquíes en el futuro.

A la hora de hablar de la solidaridad internacional y de replicar a los reproches que en este sentido le había dirigido Rajoy, el presidente del Gobierno aseguró que el Ejecutivo "es solidario, ante todo, con los españoles". Este fue uno de los varios momentos en que se escucharon voces desde los escaños populares. En este punto concreto repitieron varias veces "¡agua para todos!"

al oír la palabra solidaridad, en referencia, sin duda, a los planes del Gobierno de paralizar el trasvase del Ebro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 2004