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Rodríguez Adrados afirma que la enseñanza debería haber quedado en manos del Gobierno

El filólogo reflexiona sobre España y Europa en su ingreso en la Academia de la Historia

Francisco Rodríguez Adrados (Salamanca, 1922), catedrático emérito de Filología Griega y experto internacional en lenguas clásicas, aseguró ayer en su dicurso de ingreso en la Real Academia de la Historia que "la enseñanza, al menos la primaria y la secundaria, deberían haber quedado en manos de los instrumentos centrales del Gobierno de la nación". Adrados, cuya intervención versó sobre ¿Qué es Europa? ¿Qué es España?, se preguntó si la idea de España "ha cambiado o va a cambiar". La académica Carmen Iglesias fue la encargada de contestar al nuevo académico en nombre de la institución.

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El filólogo, que sustituye al historiador Antonio Domínguez Ortiz, fallecido en enero de 2003, afirmó que le parecía correcto que en ciertas autonomías se admitiera "un plus a favor de temas que les son claramente propios", pero que consideraba incomprensibles las diferencias en la enseñanza de las Matemáticas o el Griego, y que, en lo referente a la Lengua Española y a la Historia de España, "no se habría debido ceder jamás, son el centro mismo de nuestro ser de españoles".

Tras elogiar la actuación de su predecesor en la Academia, Domínguez Ortiz, Rodríguez Adrados reflexionó en su discurso sobre el ser y la esencia de Europa y España y sus mutuas relaciones a lo largo de la historia. Para el nuevo académico, mientras Europa es una unidad cultural que "sólo ahora está llegando en cierta medida a ser una unidad política", España, un concepto bien definido geográficamente, tuvo desde una época muy temprana una unidad política, "pero no sin problemas: había pueblos y creencias religiosas diferentes. Pienso que existe, desde entonces, en España ese movimiento pendular de unificación y disgregación".

En opinión del catedrático, a diferencia de Europa, España no se formó a base de guerras entre los reinos que la componían. "... ¡que errónea la afirmación de un conocido personaje vasco según el cual España se forjó a golpe de espada! Nada más alejado de la verdad. Ni siquiera es verdad para los vascos: nadie los conquistó, vascos y castellanos eran todos lo mismo, los redactores de las glosas emilianenses y silenses escribían indistintamente en las dos lenguas. Fueron castellanos desde que se inventó Castilla sin dejar de ser vascos", aseguró el nuevo académico.

Al acto de ingreso, celebrado en la sede de la Real Academia de la Historia, asistieron, entre otros, el secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Rodríguez Adrados, autor de una extensa bibliografía en la que destacan Casi unas memorias, donde hace una defensa apasionada de la enseñanza de los clásicos; Historia de

la

democracia. De Solón a nuestros

días, y, quizás el que sea su obra más conocida, Ilustración y política en la Grecia clásica, abordó que "esa unidad fundamental" de España encubría "dos conflictos, a veces latentes y a veces abiertos". El primero, entre las fuerzas tradicionales y las que calificó de "nueva apertura". Y el segundo, el existente "entre una versión estrictamente unitaria del Estado y una más abierta, que va del autonomismo, en algunos lugares y momentos, al puro independentismo". Para Rodríguez Adrados, la búsqueda del equilibrio entre esas dos tensiones es lo que ha intentado la Constitución de 1978. "Una democracia no puede funcionar sin unas mínimas reglas de juego que indiquen hasta dónde pueden llegar, de dónde no pueden pasar las tendencias enfrentadas", aseguró.

Adrados planteó como conclusión la duda de si la idea de España ha cambiado o va a cambiar. "¿Estamos sólo en un giro, en una caída de la ola? Hay hechos nuevos, los nacionalismos en toda Europa, los problemas de la lengua española, la disminución del poder de los gobiernos nacionales (...), la España de las autonomías, con el autonomismo más amplio y abierto del mundo".

"Habrá que pensar entonces si la idea de España, una nación amplia y única con infinitas libertades, ha cambiado o va cambiar. Si España, también aquí, va a marcar un nuevo rumbo. O si se trata de simples reajustes y lo esencial permanece incólume. Esto es lo que esperamos todos", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de febrero de 2004