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Roma, a las puertas de Madrid

Mosaicos, anfiteatros y termas a menos de dos horas de la capital

La mirada de los dioses antiguos sorprende en las llanuras castellanas y manchegas. Yacimientos recuperados, como los de Carranque y Segóbriga, trazan una recomendable ruta de fin de semana.

El imperio ataca de nuevo. En realidad tiene ganada la batalla, tanto, que es difícil escarbar en la corteza peninsular sin que afloren restos romanos. La novedad está en que aún siguen apareciendo nuevos hallazgos, o se ensanchan los bordes de lo ya sabido.

No hace falta, para sentir el latido de Roma, encaminarse hacia los puntos o iconos más conocidos -en el centro se alzan hitos singulares como el acueducto de Segovia o el arco de Medinaceli, ciudades enteras como Clunia o Termancia, calzadas, puentes y numerosas villas, como las de Palencia (Quintanilla, La Olmeda) o Valladolid (Almenara-Puras)-. Tanto para estos clásicos como para los nuevos descubrimientos se multiplican acciones que alientan la comprensión y fascinación por aquel mundo asombroso.

Una de esas iniciativas más encomiables es la red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha. Las Cortes autónomas aprobaban en mayo de 2001 una ley por la que se creaba esa figura basándose en dos circunstancias: el interés intrínseco de un yacimiento y el hecho de estar arropado por un entorno valioso de por sí. Se pretendía de esta manera no sólo salvaguardar unos bienes históricos y paisajísticos, sino impulsar además el desarrollo de zonas por lo general ensimismadas. La regulación es muy estricta, y las multas por dañar esos bienes (incluyendo los desmanes medioambientales) pueden alcanzar los 50.000 euros.

Fruto de esa iniciativa son cinco parques arqueológicos, uno en cada provincia de la región autónoma, y aunque todos tienen algo que ver con Roma, dos se centran de manera casi monográfica en esa época, el de Segóbriga (Cuenca) y el de Carranque (Toledo). El primero abrió sus puertas en mayo de 2002; el de Carranque lo hacía en mayo de este mismo año, y dos meses más tarde se abría el doble yacimiento de Alarcos y Calatrava la Vieja (Ciudad Real). Está muy avanzado el de Recópolis (Guadalajara) y algo más tarde se abrirá el Tolmo de Minateda (Albacete). Aunque bajo otras figuras legales o apelaciones, algo parecido se hace en otras partes: por ejemplo, en Cáparra (Cáceres), o en Baños de Valdearados (Burgos). Los que siguen son sólo ejemplos aleatorios pero recientes de cómo se pueden hacer las cosas en este terreno.

1Segóbriga, celtíbera y romana

Eran ruinas conocidas, espléndidamente realzadas con este nuevo impulso. No en vano se trataba de una población importante, en un cruce de calzadas; allí confluían la vía que iba de Complutum (Alcalá de Henares) a Cartagonova (Cartagena) y la que unía Segontia (Sigüenza) con Toletum. Está situada además en el paraje conocido como Cabezo del Griego, uno de los más vírgenes y armoniosos de Castilla. El historiador romano Plinio se refería a ella como caput Celtiberiae, y, en efecto, creció mucho hasta la época de Augusto, quien la convirtió en municipium. Puede que alcanzara por entonces los 6.000 vecinos. Casi todos cabían en el anfiteatro, bien conservado; en él tenían lugar los espectáculos fuertes, los de gladiadores o fieras. Mejor aún está el teatro, recostado en una ladera fuera de la muralla y con capacidad para 2.000 espectadores; allí resonarían en latín los mismos dramas y comedias que ahora se escuchan cada estío en lengua romance, ya que Segóbriga está vinculada al programa de teatro clásico que anima a 13 poblaciones de estirpe romana. Los últimos trabajos sacaron a la luz el foro, y han mejorado el recorrido a través de las termas, viviendas y murallas. A las afueras queda apenas la planta de una basílica visigoda, y es que en esa época fue sede episcopal. La ciudad se mantuvo viva hasta la invasión de los árabes. El antiguo museo se ha llevado a un nuevo centro de acogida e interpretación, a la entrada del yacimiento. Los senderos, la señalización y explicaciones a través de paneles son buenos. El lugar resulta envolvente, cautiva.

- Segóbriga está situada al sur de la autovía de Levante A-3; hay que desviarse a la altura de Saelices por la CM-310 (está muy bien señalizada). Información: centro de interpretación (móvil, 679 09 04 41). Horario: del 15 de abril al 15 de septiembre, de 9.00 a 21.00 horas, y del 16 de septiembre al 14 abril, de 10.00 a 18.00; lunes, cerrado, excepto festivos. Precio: 4 euros.

2Carranque, lujo para potentados

Para muchos será una sorpresa mayúscula, a un paso de Madrid y en un paraje escondido y delicioso de un Guadarrama frágil. De manera fortuita, un vecino descubrió en 1983 unos mosaicos en un trigal olvidado. Hoy se puede cruzar el río a través de un puente de avanzado diseño para llegar al centro de interpretación. Éste es, sencillamente, modélico. En una sala se puede captar, a través de un audiovisual, lo que fuera antaño este lugar. En otras salas y vitrinas se empapa uno de lo que va a contemplar después: una basílica romana que, aun reducida a su mínima sombra, siguió ejerciendo de lugar sagrado (mezquita primero, ermita hasta hace nada); la basílica estaba precedida por columnas de mármol de cuatro metros de altura, talladas en canteras de Turquía y Grecia, ahora recuperadas. Luego se puede ver un edículo que se interpreta como ninfeo o fuente monumental. Y finalmente una espaciosa villa del siglo IV, dotada de todo lujo, tanto en su decoración como en los servicios, con agua corriente y calefacción. Los suelos están cubiertos por completo de mosaicos, protegidos ahora por una inmensa armazón, con pasarelas aéreas para recorrerlos sin pisarlos.

Gracias a la cartela del dormitorio se supone que la villa perteneció a Materno Ginecio, tío o familiar del emperador Teodosio (oriundo éste de Coca, Segovia). Si bien la calidad de algunos mosaicos no es exquisita -se trataba, a fin de cuentas, de una casa de campo de alguien destinado por la burocracia imperial al Próximo Oriente-, su abundancia sobrecoge. Lo mismo que la huella que un obrero romano dejó con su sandalia en una lechada de mortero, como si acabara de pisar por descuido. Cerca de este conjunto se están desenterrando otros restos que, probablemente, pertenecerían como éstos a los suburbios de la desaparecida ciudad de Titulcia (el pueblo madrileño que ostenta ese nombre lo obtuvo de Fernando VII por pura gratuidad). El lugar es ideal para pasar un día de verano (se van a abrir nuevas instalaciones junto al río), y en invierno se ofrece un paquete turístico para visitar al mismo tiempo los grecos de Illescas, la casa de Cervantes en Esquivias y alguna otra cosa cercana.

- El parque de Carranque está a unos cinco kilómetros de Carranque, pueblo cercano a Illescas (Toledo); se puede ir por la autovía de Toledo, saliendo en Illescas, o bien por la autovía de Extremadura N-V, saliendo por Valmojado. Información: centro de interpretación (925 59 20 14). Horario: del 15 de abril al 15 de septiembre, de 9.00 a 21.00 horas, y del 16 de septiembre al 14 de abril, de 10.00 a 18.00; lunes, cerrado. Precio: 4 euros.

3Cáparra, la posta de la Plata

Hasta hace muy poco, todo lo que podía ver el curioso que se despegaba unos metros de la carretera era un arco de aspecto macizo, plantado como una visión onírica entre olivos y sembrados. Se sabía, desde el siglo XVI, que había habido allí una población romana, y a lo largo del siglo XX se hicieron algunas catas. Pero ha sido ahora, a partir de 2001, cuando se ha intervenido de manera tajante, dentro del Proyecto Vía de la Plata de la Junta de Extremadura, adquiriendo terrenos, vallando y musealizando el enclave, abierto al público en enero de este mismo año.

El resultado es que han desaparecido unos olivos y ha aparecido a cambio una ciudad. De pequeñas dimensiones, desde luego, ya que Cáparra era sólo una mansión o posta en la vía de la Plata, que adquirió el título de municipium de pleno derecho en época flavia, bajo el emperador Vespasiano; fue también entonces -en el siglo I después de Cristo- cuando la ciudad fue dotada de servicios y monumentos.

Los recientes trabajos han sacado a la luz el perímetro urbano con su muralla, calles, foro administrativo, viviendas, almacenes y locales comerciales, y hasta unas termas, todo ello en torno al ya conocido arco cuadrifonte; desde la puerta sureste, flanqueada por dos torres, el cardo o calle mayor conduce hasta el arco con pulcritud, mostrando en sus losas el desgaste de las ruedas de los carros, como un eco mineral. Fuera de las murallas hay un anfiteatro y varias necrópolis. La puesta a punto del enclave es ejemplar (no así la señalización en las carreteras próximas). Hay un centro de interpretación donde puede verse, en un vídeo atractivo y conciso, la peripecia histórica del lugar, que fue paulatinamente abandonado a partir del siglo IV. Varias salas-museo brindan algunas piezas y abundantes explicaciones.

- Cáparra. Se accede a través de la N-630, en el cruce situado frente a Villar de Plasencia (Cáceres), tomando dirección hacia Guijo y luego el desvío al embalse de Gabriel y Galán. Hay aparcamientos en el centro de interpretación, cuya visita, así como la del yacimiento, es gratuita. Horario: de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00 horas (de 17.00 a 19.00 en verano). Teléfono de contacto: 696 98 09 51.

4Una villa en el páramo burgalés

Un tractor que faenaba en una finca, en la vega del río Bañuelos, tropezó en noviembre de 1972 con unos restos romanos. Desde hace años se puede visitar, muy bien musealizada, la villa romana de Santa Cruz, próxima a la importante ciudad de Clunia, y a la vera de una calzada que unía Astúrica Augusta (Astorga) con Caesaraugusta (Zaragoza).

Es una de las explotaciones agropecuarias que proliferaron a finales del siglo III, cuando las ciudades del imperio atravesaron una profunda crisis y las familias pudientes se refugiaban en sus villas de campo. Ésta, como otras, tenía una parte residencial (pars urbana, que es la zona excavada), y una pars rústica destinada a los sirvientes, establos y almacenes. En esta villa sorprenden dos cosas sobre todo: la reconstrucción del oecus o salón principal, que permite respirar el color de una cotidianidad desvanecida; y los mosaicos. El principal de éstos se encuentra en el propio oecus, y está consagrado a Baco, a quien puede verse en dos escenas centrales, superpuestas. Hay otro mosaico geométrico en el triclinium o comedor, y un tercer pavimento con figuras de Ceres o Fortuna, escenas de caza, bustos femeninos y cenefas ornamentales.

Uno de los aspectos más llamativos de la villa es su red de abastecimiento, almacenaje y evacuación de agua, así como el sistema de calefacción a base de aire caliente circulando bajo el pavimento (hipocaustum, un sistema que en Castilla se ha mantenido vivo hasta hace nada, con el nombre de gloria). La villa debió de ser abandonada hacia el siglo V, si bien en época medieval hubo algún edificio religioso o cenobio al cual se asoció un cementerio, con tumbas que se pueden fechar entre los siglos IX y XI.

- La villa romana de Santa Cruz se halla cerca de Baños de Valdearados (Burgos), junto a la N-910, que va de Aranda de Duero a Caleruega. Horario: en julio, agosto y septiembre, de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas; de octubre a junio, visita previa petición de hora. Teléfono del Ayuntamiento: 947 53 42 29. Precio: 1,50 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de febrero de 2004