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El 'pezongate' sacude EE UU

Los ultraconservadores imponen nuevas normas de censura tras el destape de Janet Jackson

Washington
Un pecho semidesnudo en medio del mayor espectáculo televisivo del año ha provocado una ola de recato y censura en Estados Unidos que parece vinculada genéticamente al origen del macartismo. El nipplegate (pezongate), ese medio segundo en el que Janet Jackson dejó volar uno de sus pechos en su concierto durante la Super Bowl, ha generado medidas inmediatas a favor de la decencia y el comedimiento en un medio que, a juzgar por los conservadores, parece arder en las llamas del infierno. La fiebre censora, con la retransmisión de los Oscar y los Grammy (próxima madrugada española) en falso directo, tiene una cabeza visible: el hijo de Colin Powell, Michael, director de la Comisión Federal de Comunicación.

La televisión de EE UU, regida por unas normas estrictas de decoro, parece condenada a perder los tímidos avances narrativos y visuales introducidos con cuentagotas en las dos últimas décadas. Las cadenas han impuesto nuevas normas de censura que prácticamente prohíben la emisión de ceremonias en directo. Un censor apretará el botón cuando se vea más piel de la permitida; falta saber cómo actuará ante la expresión de una opinión contraria al establishment.

Tal y como están ahora mismo los ánimos en EE UU, la actuación más atrevida que puede incluir la Super Bowl del año que viene es la de Los Tres Tenores. Según la Comisión Federal de Comunicación (FCC, la autoridad reguladora de los medios), sus teléfonos han recibido más de 200.000 llamadas de ciudadanos indignados por "haber sido obligados a contemplar involuntariamente" -es la expresión más empleada- un pecho de mujer, aunque fuera fugazmente.

Un censor apretará el botón cuando se vea más piel de la permitida

La investigación federal contra la CBS tardó menos en montarse que la comisión nombrada por George W. Bush para estudiar la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak. La FCC, presidida por Michael Powell, actuó con la premura que los conservadores esperaban del hijo del secretario de Estado, escandalizado al comprobar que la cadena "tiñó el espectáculo deportivo con un acto grosero y deplorable", dijo inmediatamente en un comunicado.

Varias de las muchas organizaciones prodecencia (Centro de Defensa de la Familia, Consejo de Padres y Televisión, etcétera) parecen haber encontrado en el pecho de Janet Jackson el instrumento que necesitaban para hacer avanzar su cruzada contra el atrevimiento. Aparentemente, el espectáculo en el intermedio de la Super Bowl contenía todos los elementos que, en su opinión, merecen ser prohibidos. Primero, el rapero Nelly interpretó su Hace calor aquí con un constante movimiento manual sobre su zona genital. Después, Kid Rock decidió convertir una bandera americana en un poncho; la idea tenía intenciones patrióticas, pero la puesta en escena ha sido interpretada como poco respetuosa. Y finalmente, Justin Timberlake ejecutó una maniobra perfecta para arrancar el trozo de corpiño que tapaba el pecho de Jackson.

Nada más terminar la actuación, Timberlake presumió ante varios periodistas de lo mucho que disfrutaba "por haber hecho algo que va a dar que hablar". Después, abrumados por el escándalo, los dos han explicado que todo fue un "error de vestuario".

Nadie imaginaba en ese momento las consecuencias inmediatas de algo que, en otro lugar o en otro momento, no habría pasado de lo anecdótico. La FCC abrió una investigación federal para determinar si la CBS era consciente de lo que Jackson y Timberlake planeaban para el final de su actuación. La cadena lo niega, pero aun así puede enfrentarse a una sanción multimillonaria. La MTV, encargada de la producción del espectáculo y en otras ocasiones la única que se atreve a poner en duda los límites de lo permisible, también niega haber conocido de antemano el final de la coreografía.

America On Line, que patrocinaba el espectáculo del descanso de la Super Bowl, ha pedido el reembolso de sus 10 millones de dólares porque su imagen, alega la compañía, va a estar ahora eternamente vinculada al pecho de Jackson. La Liga nacional de fútbol americano ha cancelado la actuación de JC Chasez, compañero de Timberlake en el grupo N' Sync, que debía haber interpretado una canción en el descanso de un partido en Hawai. Su actuación ha sido convenientemente sustituida por un número de bailes isleños.

La ceremonia de los Grammy que esta noche ofrece la CBS ya no será en directo. La cadena introducirá un retardo en la emisión de hasta cinco minutos, tiempo suficiente para que sus censores corten los excesos. La ABC hará lo mismo en la ceremonia de entrega de los premios Oscar a fin de mes. Nadie quiere adelantar qué pasaría si un cineasta se atreviera a incluir declaraciones políticas en su intervención, como hicieron Michael Moore o Pedro Almodóvar.

Como colofón, la NBC ha sido la primera cadena que ha trasladado la nueva ola de recato al terreno de la ficción: ha cortado un plano en el último episodio de Urgencias para eliminar el pecho de una mujer de 80 años que apenas aparecía medio segundo sobre la mesa de un quirófano.

Y más medidas: la FCC ha anunciado que hará cumplir estrictamente la regulación que prohíbe el uso de siete palabras vetadas en televisión (mierda, mear, joder, coño, chupapollas, puta madre y tetas). Hace sólo unos meses, perdonó a la NBC haber permitido que el cantante Bono usara fucking cuando aceptó un Globo de Oro. Según la FCC, lo usó en forma de adjetivo, no de nombre. Desde ahora, ni adjetivos ni nombres.

Los congresistas republicanos Lamar Smith y Doug Ose ya tratan de hacer avanzar una nueva legislación denominada "Ley de las Ondas Limpias". Y las televisiones lo aceptarán de buen grado porque su crecimiento empresarial y sus maniobras de fusión hacia grandes conglomerados mediáticos dependen de la aprobación de la FCC y el Congreso.

Mientras tanto, decenas de proveedores venden en eBay la misma pieza de joyería con la que Jackson tapaba su pezón (20 dólares) y los términos "Jackson" y "teta" se han convertido en los más solicitados en los buscadores de Internet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 2004