Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Antonio Skármeta gana el Premio Planeta

El escritor chileno relata en 'El baile de la victoria' una historia de "amor y amistad"

Barcelona
Una vez más, el Premio Planeta de novela se ajustó al guión previsto: el escritor chileno Antonio Skármeta se llevó los 601.000 euros -es el galardón mejor dotado económicamente de cuantos se conceden en lengua española- por su novela El baile de la victoria y la profesora y escritora gallega Susana Fortes resultó finalista con su obra El amante albanés, adjudicándose los correspondientes 150.250 euros. Ganador y finalista eran dos de las opciones más claras en las quinielas que se barajaban en las vísperas del fallo. En la cena del acto de entrega, celebrada con la multitudinaria asistencia habitual, se recordó muy especialmente al matrimonio Lara y al escritor, también fallecido, Terenci Moix.

Uno de los escritores chilenos más populares, Antonio Skármeta (Antofagasta, 1940), ganó ayer el 52º Premio Planeta por la novela El baile de la victoria, que se presentó bajo el título Los perros de la libertad y el seudónimo de María Tornés. La escritora gallega Susana Fortes (Pontevedra, 1959) resultó finalista del galardón mejor dotado de las letras en castellano por la obra presentada como El amante albanés y bajo el seudónimo Eva Cortizo.

El autor se dio a conocer a escala internacional con 'El cartero de Neruda'

La novela ganadora narra la amistad de dos ex presidiarios que preparan un atraco

El Premio Planeta se entregó en el transcurso de una multitudinaria cena celebrada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Fue la primera noche del Planeta sin el fundador, José Manuel Lara Hernández, y su esposa, María Teresa Bosch. A la cena asistieron el Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, el alcalde de la ciudad, Joan Clos, el secretario de Estado de Cultura, Luis Aberto de Cuenca y una amplia representación del PP -Eduardo Zaplana. Josep Piqué, Anna Birulés y Pío Cabanillas, entre otros-.

La obra ganadora, situada en Chile, es una novela de "amor y amistad donde dos hombres y una mujer que arriesgan todo por permanecer fieles a sus sentimientos", explicó el ganador nada más recoger el premio. Los protagonistas son dos ex presidiarios que planean un atraco. Uno ha recobrado la libertad tras un encarcelamiento injusto. El otro es un viejo ladrón retirado. En su camino se cruza una muchacha que aspira a bailarina. Se trata de un triángulo amoroso, una historia sobre la amistad. El humor, la ternura, unos personajes que tienen mucho de antihéroes... Son algunos de los ingredientes habituales de la obra de Skármeta, autor de la novela en que se basó la conocida película El cartero de Neruda, de Michael Radford.

Skármeta explicó anoche que la obra ganadora "reúne un mundo al que volví después de muchos años de vivir fuera de Chile". El escritor aseguró que la escribió con emoción y alegria. "Espero que los cientos de miles de lectores del Planeta la perciban como la escribí".

La trayectoria de Skármeta ha sido un camino con varias idas y venidas entre la pantalla -de cine y televisión- y los libros. A principios de los años ochenta escribió y dirigió Ardiente paciencia, una película sobre Pablo Neruda y su relación con su cartero, un proyecto que tenía en mente desde que conoció al poeta en 1969 en Isla Negra. Esa película, que logró premios en los festivales de Biarritz y Huelva en 1983, se convirtió dos años después en novela. Más tarde, en 1994, Radford adaptó el libro para la pantalla grande y bajo el título, en su versión castellana, de El cartero de Neruda. El éxito de esta segunda película -un Oscar incluido- hizo que, a partir de entonces, las sucesivas ediciones de la novela sustituyeran la denominación de Skármeta por el de la película. Ardiente paciencia es una expresión que utilizó Neruda al recoger el Premio Nobel. Pidió "ardiente paciencia" para "conquistar la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres".

Pero antes del éxito de El cartero de Neruda, Skármeta hacía 30 años que había empezado a publicar libros. Tras estudiar Filosofía y Literatura en la Universidad de Santiago de Chile y graduarse en la Columbia University de Nueva York, inició su trayectoria literaria con un par de libros de narraciones, El entusiasmo (Zig-Zag, 1967) y Desnudo en el tejado (Sudamericana, 1969), que obtuvo el Premio Casa de las Américas. Heredero del boom latinoamericano y del realismo mágico, el escritor apostó por una literatura de factura más realista.

Pronto, el 11 de septiembre de 1973, se produjo el golpe de Estado de Augusto Pinochet al Gobierno del presidente Salvador Allende. Skármeta estaba trabajando entonces como profesor de Literatura y se había introducido en el mundo del teatro y el cine. Con el cineasta alemán Peter Lielenthal había realizado una película sobre el Gobierno de izquierdas de la Unidad Popular. La dictadura militar le obligó, como a tantos otros, a marchar al exilio, circunstancia que ha determinado, en buena parte, su obra. Primero se instaló en Argentina, donde publicó el libro de relatos Tiro libre (Siglo XXI). Al cabo de un año viajó a Berlín, Alemania Occidental, donde permaneció hasta 1989. Skármeta regresó a Alemania en el año 2000 como embajador de Chile, cargo que ya no ostenta.

Durante los años de exilio, Skármeta publicó Soñé que la nieve ardía (Planeta, 1975), No pasó nada (Pomaire, 1980), La insurrección (Ediciones del Norte, 1982), la citada Ardiente paciencia (Ediciones del Norte, 1985) y La velocidad del amor (Sudamericana, 1989). Los acontecimientos políticos que rodearon la historia chilena a principios de los años setenta, el exilio, la historia de la Nicaragua revolucionaria, el amor... Skármeta extrae sus temas de la realidad y los trata con altas dosis de humor y poesía; una mezcla, como él mismo ha dicho, de concepto y sensualidad. La mayoría de estas novelas han sido recuperadas y reeditadas en la editorial Plaza y Janés en los últimos años.

Tras su regreso a Chile con la recuperación de la democracia y coincidiendo con el sorprendente camino que tomó Ardiente paciencia, Skármeta se convirtió en una estrella de la televisión en su país a través del programa El show de los libros, un éxito de audiencia -un millón de espectadores de media en un país de 16 millones de habitantes- que se emite ininterrumpidamente desde 1992. Traducido al alemán, al inglés, al francés y al italiano, entre muchas otras lenguas, Skármeta es igualmente conocido en toda América Latina. Su programa de televisión se emitió por cable durante un año para todo el continente con el título de La torre de papel.

Quizás a causa de tanta actividad -aunque él prefería decir que "los molinos de los Dioses muelen despacio"-, Skármeta no volvió a publicar otro libro hasta finales de la década de los noventa. Fue en el sello Areté, donde publicó La boda del poeta y La chica del trombón, dos novelas donde recupera parte de su herencia familiar como nieto de inmigrantes centroeuropeos en Chile y recuerda los años del Gobierno de Allende.

A la convocatoria del Premio Planeta se presentaron 512 novelas. El jurado estaba compuesto por Alberto Blecua, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Antonio Prieto, Carlos Pujol, Manuel Vázquez Montalbán, Manuel Lombardero y Rosa Regàs, que sustituyó al recientemente fallecido Terenci Moix.

Susana Fortes regresa al Este

El caso Radjik se desarrolla en un país del Este sometido a una dura dictadura. El protagonista vuelve a la casa familiar y conoce a la mujer de su hermano, una mujer que despertará en él muchos recuerdos. A los problemas que significa el regreso se unen las dificultades del personaje para reprimir el deseo. Con esta historia, su quinta novela, quedó anoche finalista de la 52ª edición del Premio Planeta Susana Fortes, que se presentó al popular galardón con el seudónimo de Eva Cortizo.

No es la primera vez que Fortes, afincada en Valencia, aborda este paisaje y este tema. En su segunda novela, Las cenizas de la Bounty (Espasa Calpe), se metió en la piel de una periodista corresponsal de guerra en los Balcanes para tratar el difícil retorno de la guerra a una realidad desconcertante, el síndrome del regreso. El argumento se desarrollaba con el telón de fondo del conflicto de Bosnia y el título era una clara referencia a la película El motín de la Bounty.

El cine es uno de los temas que fascinan a Susana Fortes. El año pasado reunió en Adiós, muñeca (Espasa Calpe) una cincuentena de sus artículos cinematográficos publicados en la revista valenciana Cartelera Turia, y también algunos inéditos. "Hemos crecido con el cine", afirmó en aquella ocasión.

La escritora gallega es una excelente creadora de titulares de novelas. Recuerden el de su ópera prima, Querido Corto Maltés, publicada en 1994 y con la que ganó el Primer Premio Nuevos Narradores de la editorial Tusquets y la Escuela de Letras. Esa vez el homenaje de Fortes era para Corto Maltés, el personaje de cómic creado por el dibujante italiano Hugo Pratt. La escritora sedujo con esta primera novela, bastante autobiográfica, en la que narraba la historia de Ana, una mujer que no quería crecer, una reivindicación de la infancia perdida.

Tiernos y traidores, la tercera novela de Fortes, era una historia de iniciación: una mujer y dos hombres unidos por la amistad, el descubrimiento del sexo, la literatura y la traición, recuerdan, a través de un diario escrito a tres bandas, un hecho crucial sucedido años atrás.

Todo el mundo, o al menos mucha gente, creyó que Susana Fortes ganaría en 2001 el Premio Primavera, convocado por Espasa Calpe y El Corte Inglés, con Fronteras de arena, pero no ocurrió así. Se lo llevó Lucía Etxebarria con De lo visible y lo invisible.

Alguna polémica hubo, pero el jurado recomendó vivamente la publicación de Fronteras de arena y así lo hizo la editorial. Fortes recreaba la tormentosa historia de un trío de amor en el Tánger de 1935. A diferencia de casi todos sus otros libros, éste no partía en absoluto de experiencias personales, sino que en él, la escritora, que se sumergió en el ambiente de Tánger, inventaba por completo personajes y situaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de octubre de 2003

Más información