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LA POSGUERRA DE IRAK

El último ministro de Defensa de Sadam se entrega a las tropas de EE UU en Irak

Los soldados detienen a 55 iraquíes tras una cadena de emboscadas en Tikrit

Estados Unidos se adjudicó ayer dos éxitos en Irak después de haber perdido el día anterior a tres hombres y tras una noche de intensos combates en el feudo de la resistencia, Tikrit, la comarca natal de Sadam Husein. La ofensiva de Tikrit permitió detener a 55 personas, entre ellas los responsables de la emboscada que causó las bajas. A primera hora de la mañana se rendía en Mosul el último ministro de Defensa del dictador, el general Sultán Hashim Ahmed, tras una negociación que los portavoces militares norteamericanos aún no han reconocido.

El general Sultán no acudió a entregarse rodeado de los fieros guardaespaldas que solían acompañarle durante los días de la guerra. Fueron sus seis hijos y sus tres hermanos quienes le escoltaron hasta la residencia del general David Petraeus, responsable estadounidense de la zona norte. Según Abdalá, uno de los hermanos del militar, todos se hicieron fotos con los oficiales americanos antes de despedirse. La increíble estampa fue posible gracias a la mediación de la Liga Iraquí de los Derechos Humanos y del Partido Demócrata del Kurdistán, de Masud Barzani.

Un portavoz de la organización humanitaria, Daud Bagistani, anunció la rendición. "A las ocho de la mañana, el general Sultán se ha entregado al mando de las fuerzas de la coalición", declaró Bagistani en una conferencia de prensa en Mosul, 350 kilómetros al norte de Bagdad. La detención se produjo "con gran respeto", añadió. Según el mediador, los estadounidenses han prometido borrar su nombre de la lista de los 55 iraquíes más buscados (en la que ocupa el número 27), lo que significaría que no va a estar sometido a reclusión indefinida ni ser juzgado.

"Confiamos en la promesa", manifestó Bagistani. El Mando Central estadounidense en Qatar sólo reconoció que el ex ministro se había entregado, pero no se hizo eco de ningún acuerdo ni mediación. En una carta reproducida por la agencia Associated Press del pasado 28 de agosto, el general Petraeus asegura al militar iraquí "que será tratado con la mayor dignidad y respeto y que no será ni física ni mentalmente maltratado" mientras esté bajo su custodia.

Observadores políticos en Bagdad estiman que EE UU podría haber ofrecido un "trato justo" al general Sultán a cambio de que anime a la resistencia a deponer las armas. Desde que los ataques contra las fuerzas de ocupación han dejado de ser esporádicos y descoordinados, los servicios de información norteamericanos han detectado la mano de antiguos oficiales del Ejército iraquí. Aunque todo el mundo sabe que el poder de decisión estaba en manos de Sadam, el general es un militar de carrera al que Petraeus ha reconocido su "reputación como hombre de honor y de integridad".

Los sucesos de las horas previas a su detención dan una idea de la gravedad de las acciones insurgentes, la mayoría en el llamado triángulo suní. Tres soldados de la 4ª División de Infantería, responsable de la comarca de Tikrit, resultaron muertos y otros dos heridos al caer en una emboscada el jueves, cuando buscaban un punto de lanzamiento de granadas en Al Ouja, la aldea natal de Sadam. El incidente eleva a 76 las bajas desde el final de la guerra convencional.

Al mismo tiempo, dos bases cercanas eran atacadas con granadas y disparos de ametralladoras pesadas. "Pareció estar coordinado", explicó ayer el coronel James Hickey, "actuaron desde el oeste y el este de Tikrit; es algo inusual". Tanto que los militares decidieron una operación de envergadura para capturar a los responsables de los ataques. La batalla, "encarnizada" según el portavoz, duró varias horas y terminó con la detención de 55 sospechosos. "Nos satisface tener bajo nuestro control a los individuos que atacaron nuestra patrulla", dijo Hickey.

Poco antes, otros dos ataques en el triángulo suní mostraron un similar nivel de coordinación. En una emboscada en Jaldiya, entre las ciudades de Faluya y Ramada, una explosión alcanzó un camión con 10 soldados. Testigos presenciales aseguraron haber visto entre cuatro y ocho soldados gravemente quemados, y la cadena Al Arabiya habló de ocho muertos. Sin embargo, portavoces militares sólo reconocieron dos heridos en otro incidente al este de Ramala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003