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CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO

Israel acepta retirarse del norte de Gaza si los palestinos ofrecen garantías de seguridad

El compromiso de tregua conlleva la suspensión de los ataques terroristas y suicidas

Israel está dispuesto a salir del norte de Gaza. El ministro de Seguridad palestina, coronel Mohamed Dahlan, y el general Amos Gilad, coordinador de las fuerzas israelíes en los territorios ocupados, alcanzaron ayer un principio de acuerdo, que podría quedar formalizado al final de esta semana, cuando los palestinos ofrezcan garantías suficientes de que podrán controlar la zona liberadas por Israel. El acuerdo, logrado bajo la presión y la tutela de EE UU, es el paso más importante que han dado los beligerantes a favor de la aplicación de la Hoja de Ruta, aprobada en la cumbre de Áqaba hace 11 días.

El pacto, alcanzado en la madrugada del domingo, tras tres horas de discusión, contempla en principio el compromiso de Israel de replegar sus tropas de la zona norte de Gaza, devolviendo el control de las mismas a las fuerzas de seguridad palestinas, que se han comprometido en contrapartida a luchar contra la infraestructura terrorista y a bloquear cualquier atentado que se pretenda realizar desde allí.

Israelíes y palestinos alcanzaron el principio de acuerdo en un escenario simbólico, el domicilio del embajador de EE UU en Herzliya. Dan Kirtzer se convertía así en el principal valedor de un pacto calificado de "trascendente", aunque no está totalmente concluido. Israelíes y palestinos se han comprometido a volver a reunirse a lo largo de las próximas 48 horas, hasta conseguir cerrar esta primera fase de pacificación, tal y como está diseñado en la Hoja de Ruta.

El documento, que aún está abierto a negociaciones, es complejo. Los israelíes reclaman garantías de que los grupos radicales serán perfectamente controlados por los palestinos, una vez desaparezca la presencia militar, y que las fuerzas de seguridad detendrán a los individuos sospechosos y peligrosos. Por su parte, los palestinos exigen como primer paso, además de la salida de los soldados del norte de Gaza, el repliegue de las tropas de Belén, el levantamiento de sitio del presidente Yasir Arafat y la liberación de un número indeterminado de prisioneros.

Pero además el acuerdo contempla la necesaria declaración de una tregua entre israelíes y palestinos con la que se garantice la solidez del pacto. La tregua supone por parte de Israel no sólo el compromiso de retirarse, sino además el de congelar los asesinatos selectivos de los líderes de la Intifada. Por parte palestina la tregua significa la suspensión de los ataques terroristas y suicidas sobre los israelíes, es decir, el control efectivo de las milicias radicales palestinas, empezando por Hamás, Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.

El primer ministro Ariel Sharon y Hamás son los dos principales escollos para cerrar el pacto. Sharon insistió ayer desde el Consejo de Ministros en el derecho de Israel a continuar actuando contra los dirigentes de la Intifada que traten de llevar a término operaciones terroristas, es decir, anunció que iba a proseguir con los asesinatos selectivos. Hamás, por su parte, se negó a todo acuerdo de alto el fuego y aseguró que estas negociaciones suponen una traición al pueblo palestino.

Estados Unidos y Egipto se han comprometido a doblegar estos dos escollos. Mientras la Casa Blanca volvía ayer, una vez más, a presionar de manera discreta a Sharon y su entorno, el presidente Hosni Mubarak enviaba a Gaza una delegación de cuatro altos responsables de los servicios secretos, liderada por el general Omar Suleiman, para que se entrevistara con los líderes de Hamás. La misión que han asumido egipcios y norteamericanas no es fácil. La situación de tensión y la resaca de la última oleada de violencia, que se ha cobrado más de sesenta vidas juegan en su contra. El resentimiento y la desconfianza son palpables. El ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Maher, manifestó su temor a que los israelíes pongan en marcha una operación provocadora que suponga el hundimiento del principio de acuerdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de junio de 2003