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AMENAZA DE GUERRA | Las inspecciones

Blix prepara una lista de 30 preguntas que Irak todavía no ha respondido

El jefe de los inspectores de la ONU pide a Bagdad que destruya sus misiles Al-Samud

Hans Blix, el jefe de los inspectores de la ONU, ha endurecido el tono. Blix ha pedido a Irak que destruya sus misiles Al-Samud II por violar las restricciones impuestas en 1991. Además, está elaborando una lista con las asignaturas pendientes del régimen iraquí en materia de desarme. Las nuevas exigencias ponen a Sadam Husein entre la espada y la pared: renunciar a un componente vital de su defensa en vísperas de una guerra o arriesgarse a dar a EE UU los votos que necesita en el Consejo de Seguridad. Washington no descarta transformar estas condiciones en un ultimátum.

Blix entregó ayer al embajador iraquí ante la ONU, Mohamed Al Douri, una carta a las autoridades iraquíes exigiendo la destrucción de sus misiles Al-Samud II "y de sus componentes" por exceder el límite máximo de 150 kilómetros impuesto por la ONU tras la guerra del Golfo. Fue Bagdad el que informó, en su declaración de 12.000 páginas de diciembre, de que el misil había superado los 180 kilómetros en unas pruebas. Una comisión de expertos de Unmovic (agencia de desarme) concluyó que el cohete violaba las resoluciones. El Al-Samud II es un misil tierra-tierra desarrollado en Irak, una versión local de los Scuds soviéticos.

Un portavoz de Unmovic reconoció que no sabía cuántas unidades conservaba Irak. El régimen de Sadam Husein sostiene que los Al-Samud II no son tan potentes como para constituir una amenaza, ya que en las pruebas faltaba el peso del combustible.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Colin Powell, los incluyó en su presentación ante la ONU, el 5 de febrero. Entonces acusó a Irak de importar ilegalmente 380 cohetes SA-2 para ampliar el alcance de esos misiles en mil kilómetros. Mostró una fotografía tomada por satélite de las presuntas rampas de lanzamiento de los cohetes prohibidos.

EE UU espera que la carta de Blix provoque una crisis con Bagdad y le brinde la excusa para conseguir apoyos en el Consejo de Seguridad. Washington está metido en un bloqueo diplomático difícil de resolver a menos que surja alguna novedad.

Aunque EE UU no dispone aún de los nueve votos necesarios para sacar adelante una nueva resolución, debería distribuir un borrador de resolución contra Irak la semana que viene, quizá el mismo lunes. Ante la férrea resistencia de Francia, Rusia y China, tres países que tienen derecho a veto, ha centrado sus esfuerzos de persuasión en seis países indecisos que podrían inclinar la balanza a su favor siempre y cuando no medie veto alguno: México, Chile, Pakistán, Angola, Guinea y Camerún. El embajador británico ante la ONU, Jeremy Greenstock, se reunió ayer con representantes de estos países y con España, Alemania, Siria y Bulgaria, los diez no permanentes, para tratar de convencerles de la necesidad de imponer a Husein algún tipo de plazo para cumplir las inspecciones. Aún no está claro si el borrador de resolución incluirá explícitamente un últimátum.

Washington y Londres esperan recabar más munición contra Bagdad de una lista que Blix está elaborando sobre las cuestiones de desarme pendientes desde 1998. Blix presentará el lunes un avance de las 30 preguntas ante una comisión interna de Unmovic. El jefe de inspectores todavía no ha decidido si la incluirá o no en el informe que remitirá al Consejo a finales de este mes y presentará el 7 de marzo.

Decisión sobre la guerra

"Es un trabajo que llevamos haciendo desde hace varios meses. Estamos elaborando una lista muy detallada de cuestiones pendientes. Juntamos detalles de los elementos que tenemos para tener una imagen más completa de lo que falta", explicó el portavoz de Unmovic, Ewen Buchanan. "Si el Consejo nos lo pide se lo entregaremos, y si Blix lo juzga necesario, lo incluirá en su informe, pero nada está decidido".

EE UU y el Reino Unido no descartan transformar la lista de Blix en un ultimátum contra Sadam, pero han indicado que no pedirán una votación antes de escucharle. Esto retrasaría una decisión final sobre la guerra hasta mediados de marzo.

En sus dos anteriores comparecencias ante el Consejo, Blix incluyó algunas de las preguntas a las que Bagdad no ha contestado: la cantidad producida del gas tóxico VX; el paradero de 6.500 bombas químicas; pruebas de la destrucción de 8.500 litros de ántrax, presuntamente eliminados en 1991, y datos sobre 650 kilos de "materia bacteriológica" cuya existencia fue detectada por Unscom (la antigua agencia de desarme) antes de evacuar Irak a finales de 1998, materia que podría servir para producir 5.000 litros de ántrax.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de febrero de 2003