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Benavides recrea en su segunda novela los años ochenta en Lima

El escritor peruano publica 'El año que rompí contigo'

En la Lima revuelta por la sangre de Sendero Luminoso y el ascenso del chino Fujimori, algunos querían vivir de espaldas. Esos personajes son los que retrata Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964) en El año que rompí contigo (Alfaguara), su segunda novela, en la que narra la imposibilidad de vivir al margen de la realidad cuando ésta requiere compromiso. La protagonista del libro es la ciudad en los años ochenta: "Una Lima literaria, la que veo desde la distancia", dice.

Son personajes jóvenes, endebles, diletantes, los que pueblan El año que rompí contigo. "Creen que pueden vivir de espaldas, pero no, es imposible. Cuando acechan los problemas, en pleno auge de la violencia; cuando suben los precios sin medida, todo afecta a tu vida cotidiana, al amor, a la amistad, y los pilares de tu existencia caen en la tensión", asegura Jorge Eduardo Benavides. Así ocurría en Lima en los años ochenta.

Son años lejanos para Benavides y lugares llenos de nostalgia para él, que ahora vive en Madrid y que ha pasado una década en Tenerife, donde impartía talleres literarios. "Entre los años ochenta y 2003 hay más diferencia que entre los años veinte y los ochenta. Todo ha cambiado radicalmente. La tecnología y la globalización nos han revolucionado", asegura el escritor.

Pero él es fiel a la literatura y a sus armas, aunque le cueste un esfuerzo desagradable. "A mí no me divierte escribir. Me gusta, pero no me divierte". Y cuenta historias de almas y lugares. "No me interesa hacer libros sobre temas en concreto. Creo que las novelas deben contar lo que les pasa a las personas. Escribo sobre personas, no sobre temas", señala el autor de Los años inútiles, su primera novela.

Compromiso

Hay que señalar que su obra está plagada de política, de compromiso contra personajes siniestros. "Contra el ascenso del fascismo de corbata que hemos observado en los últimos años, con personajes inquietantes como Fijimori, Chávez o Berlusconi", ataca.

Denuncias para las que le sirven las técnicas de varios maestros, sobre todo realistas, ante los que no evita que le comparen. "Estoy en contra del parricidio en literatura. Comprendo que exista y que las generaciones jóvenes traten de alejarse de las de sus mayores", asegura. "Pero yo hubiera vivido muy cómodo en épocas pasadas. Soy deudor y reivindico el realismo de José Donoso, Álvaro Mutis, y exploro en la manera de hacer novelas con la que trabaja Vargas Llosa".

Sin embargo, se siente más conectado con los escritores españoles contemporáneos que con los latinoamericanos: "Creo que en mis libros hay más herencia de Javier Marías, Juan José Millás y Antonio Muñoz Molina que de otros muchos", afirma Jorge Eduardo Benavides.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003