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Un país que se fue dispersando a lo largo del mundo

"¿Quieren que les cuente qué me pasa?", escribió Eliseo Alberto (Arroyo Naranjo, Cuba, 1951) en una de las páginas de su Informe contra mí mismo, que Alfaguara reedita estos días con un nuevo epílogo. "¿En dos palabras? Ahí les van mis dos palabras, una a una. El coreógrafo Víctor Cuéllar y la actriz Elvira Enríquez están hechos polvo en un cementerio de La Florida. El escritor Jesús Díaz está en Madrid [falleció el pasado 2 de mayo]. El pintor Humberto Castro está en París. El músico Antonio Leyva ¿está en Australia? El caricaturista Ajubel está en Barcelona". Y sigue así, uno detrás de otro y a lo largo de casi diez páginas, la telegráfica relación de las personas que Eliseo Alberto recuerda que tuvieron que salir de Cuba, ya fuera por asuntos de política, por cuestiones sexuales, por motivos estrictamente morales.

La revolución de Fidel Castro ha generado una gran diáspora. Así que buena parte de la cultura que hacen los cubanos la hacen en el exilio. Y como el exilio duele y el régimen de Castro permanece, los conflictos y debates están servidos. Desde luego, uno de los escritores cubanos más importantes, Guillermo Cabrera Infante, no estará en Guadalajara. Dentro de la feria, y al margen de las propuestas organizadas por la delegación cubana que incluyen participación de gente de fuera de la isla, se han programado distintos actos para iluminar lo que ocurre con las propuestas de la diáspora. Habrá dos mesas redondas y también un debate sobre las relaciones políticas de México y Cuba, que no atraviesan un buen momento, sobre todo después de la conflictiva salida de Castro de la Cumbre de la ONU en Monterrey en marzo pasado.

Miradas distintas

La cuestión es que ya hay opiniones muy diferentes, incluso entre escritores que residen allí, sobre el objetivo de la presencia cubana en Guadalajara. Antonio José Ponte considera que las autoridades culturales intentan, "con una movilización de este calibre, representar la totalidad del pensamiento cultural cubano de adentro y de afuera. Deseo imposible el suyo de representar desde dentro del régimen a quienes huyeron del régimen".

Arturo Arango, en cambio, observa que el programa de Cuba para la FIL de Guadalajara está basado en una selección previa de los escritores que asistirán. "Ha habido mucha algarabía al respecto, me parece que exagerada. Guadalajara se ha convertido, de buenas a primeras, en un campo de batalla. Por supuesto, si yo hubiera hecho mi selección, algunos nombres hubieran sido distintos. Como todo lo oficial, hay un peso retórico en muchas de las actividades, pero ¿qué más se puede hacer en una feria?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de noviembre de 2002