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EE UU afronta el aniversario en alerta máxima

El fiscal general asegura que ha interceptado mensajes de Al Qaeda sobre 'ataques inminentes'

EE UU teme nuevos atentados en el primer aniversario del 11 de septiembre de 2001. El fiscal general, John Ashcroft, puso ayer al país en 'alta alerta' y anunció que los servicios de espionaje habían detectado planes de Al Qaeda para lanzar 'ataques inminentes'. Los temores se centraban en el sureste asiático, donde cuatro embajadas se cerraron de forma preventiva, pero Ashcroft recordó que un año atrás fueron captadas informaciones similares que resultaron engañosas: la CIA esperaba atentados contra intereses estadounidenses en el extranjero cuando el primer avión arremetió contra las Torres Gemelas, en el corazón de Nueva York. El vicepresidente, Dick Cheney, volvió a ser trasladado a un lugar secreto para garantizar la continuidad del Gobierno en caso de desastre.

El presidente George W. Bush autorizó personalmente la elevación del nivel de alerta, que pasó de amarillo a naranja por primera vez desde que en marzo se estableció la escala de colores para definir la gravedad del riesgo terrorista. La escala está compuesta por los colores verde (bajo riesgo), azul (en guardia), amarillo (riesgo elevado), naranja (alto riesgo) y rojo (riesgo severo, ataque inminente). El fiscal general, acompañado por el asesor antiterrorista de la Casa Blanca, Tom Ridge, y por el director del FBI, Robert Mueller, explicó que las informaciones recibidas por los servicios de inteligencia durante las últimas 24 horas procedían de "un alto mando de Al Qaeda", detenido e interrogado por la policía de un "país aliado", y coincidían con el contenido de varios mensajes intercambiados por presuntos terroristas e interceptados por satélites de espionaje.

Ashcroft precisó que no recomendaba la cancelación de ceremonias. Los actos oficiales previstos para conmemorar el 11 de septiembre en Nueva York, Washington y Pensilvania, y centenares de reuniones cívicas previstas por todo EE UU, se mantenían sin cambios. "Queremos estar preparados al máximo, porque eso puede disuadir a los terroristas", indicó Ridge, quien apuntó a la posibilidad de que miembros de Al Qaeda pudieran lanzar ataques semiespontáneos para celebrar a su manera el aniversario.

El riesgo se concentraba en el sureste asiático y en el mar. Según Ashcroft, células de Al Qaeda habían acumulado explosivos en la región desde el pasado enero y existía un "peligro cierto" de atentados con coche bomba. Las embajadas en Malaisia, Indonesia, Vietnam y Bahrein, un emirato muy cercano a Arabia Saudí e Irak, fueron cerradas por unos días como medida cautelar. Las tropas estadounidenses en Bahrein recibieron la orden de situarse en "emergencia delta", la máxima alerta militar.

Ataques contra petroleros

La oficina naval de Estados Unidos en el emirato advirtió a todos los buques civiles de que extremaran las precauciones: "El grupo terrorista Al Qaeda planea ataques contra petroleros en tránsito por las zonas del golfo Pérsico y el Cuerno de África", dijo en un comunicado. El 25% del suministro mundial de crudo pasa por esos mares. La noticia hizo subir medio dólar el precio del barril de petróleo, que se situó en 29 dólares, el nivel más alto en un año.

En territorio estadounidense se ultimaban los preparativos para una fecha especialísima. Dos cazas F-16 interceptaron un avión de línea que sobrevolaba Carolina de Norte y lo escoltaron posteriormente hasta el aeropuerto de Charlotte, situado en este mismo Estado del este de EE UU, según informaron fuentes oficiales, que no dieron a conocer los motivos de esta operación. Mientras, el vicepresidente Cheney volvió a ocultarse en un lugar secreto y canceló un discurso previsto para anoche en Washington, pero eso formaba parte de los mecanismos de seguridad habituales en la hiperpotencia planetaria desde hace exactamente un año. El Gobierno en la sombra, medio centenar de funcionarios y técnicos permanentemente ocultos para garantizar la continuidad del Gobierno, incluso en el caso de que todo Washington fuera borrado del mapa, funciona desde el 11 de septiembre pasado y se mantendrá en el futuro. Los cazabombarderos reanudaron el viernes, mucho antes de que se elevara el nivel de alerta, las patrullas de vigilancia sobre Washington y Nueva York, y en torno a la capital fueron desplegadas baterías antiaéreas "como ejercicio". El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld anunció además el despliegue de baterias de misiles alrededor de ambas ciudades. Dentro de esa misma alerta fueron movilizados todos los policías de paisano que embarcan aleatoriamente en vuelos internos.

Nueva York, epicentro de las conmemoraciones, vivía una normalidad relativa. La sede de Naciones Unidas, donde ayer comenzó una asamblea general, estaba rodeada de policía y barreras de hormigón. En torno a la zona cero se erigían filtros de seguridad muy espesos para garantizar la seguridad de las personas, desde Bush a los familiares de las víctimas, que hoy rendirán homenaje a los muertos. Los restaurantes estaban llenos, la normalidad era absoluta en las calles y la ciudad vibraba como de costumbre, pero en ningún comercio faltaba la bandera estadounidense y muchos exhibían textos recordatorios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002