Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Castro da las gracias a EE UU por permitir el turismo en Cuba

El presidente agradece su votación al Congreso, aunque vaya a ser vetada por Bush

Fidel Castro dio ayer el OK al Congreso estadounidense por la aprobación de una iniciativa legislativa que permitirá, si el presidente George W. Bush no ejerce su derecho al veto, que los ciudadanos de ese país viajen libremente a Cuba. 'Deseo expresar la gratitud de nuestro pueblo tanto a los legisladores demócratas como a los republicanos que actuaron ese día con inteligencia criterio propio y firmeza', dijo Castro. Se refería a la votación del jueves en la Cámara de Representantes, donde se aprobó por 262 votos contra 167 un proyecto para liberalizar el turismo hacia la isla después de cuatro décadas de prohibiciones.

Se calcula que sólo en el primer año un millón de ciudadanos estadounidenses podrían visitar la isla, lo que equivale a la mitad de los turistas que recibe hoy Cuba. Un pellizco nada despreciable, más cuando la llegada de turismo a la isla ha caído en un 15% en el primer trimestre del año debido a las repercusiones del 11-S.

El mandatario cubano pronunció un discurso ante 150.000 personas en la ciudad de Ciego de Ávila, situada a 450 kilómetros al este de La Habana, al conmemorarse el 49 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, que dio inicio a la lucha armada de Castro contra el régimen de Fulgencio Batista. Aunque tradicionalmente el líder comunista se refiere en estas ocasiones a cuestiones de política interna, sin embargo, esta vez dedicó más de la mitad de su discurso a hablar de Estados Unidos. Calificó de 'gesto importante' la votación en la Cámara de Representantes y dijo que 'no importa si los veta el Ejecutivo, como ya lo anunció, ni importa si nuevos ardides y provocaciones se inventan para anularlos'.

La masa movilizada desde la madrugada para la conmemoración, con miles de banderitas cubanas, coreó consignas del tipo 'Fidel, seguro, a los yanquis dale duro', pero Castro recordó que había que diferenciar a los 'yanquis' del pueblo norteamericano, portador de nobles 'valores éticos' y con tradiciones de 'apego a la libertad'. 'Puedo asegurar, en esta fecha histórica para los cubanos, que deseamos la amistad sincera, respetuosa y fraternal entre los pueblos de Cuba y EE UU'.

Pero no todo fueron rosas. El presidente se refirió a las recientes declaraciones del presidente de la Fundación Nacional Cubano-Americana, Jorge Más Santos, en las que reveló que su grupo había destinado en un año al menos un millón de dólares a la oposición interna en Cuba. 'Una prueba más de cuán poco serias son las declaraciones, las mentiras y las supuestas políticas de una Administración que promete combatir el terrorismo'. Según Castro, Washington es quien 'amamanta, entrena y apoya' a la 'mafia terrorista de Miami', y 'aunque sólo fuese por pudor político, el Gobierno de EE UU debiera dejar de apoyar y tolerar al grupo extremista'. La tribuna desde la que habló Castro, de 75 años (43 en el poder), estaba decorada con consignas que pedían la libertad para cinco agentes cubanos presos en EE UU desde 1998 por infiltrarse en grupos del exilio y espiar para Cuba. Desde tal atalaya, Castro calificó de 'basura' al capitalismo y reiteró que su país no abandonará el socialismo pese a las presiones externas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de julio de 2002