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Francia cuestiona la selección genética de embriones para trasplantes

El comité ético rechaza el diagnóstico preimplantacional

El Comité Francés de Ética se manifestó ayer en contra de que las técnicas de fecundación artificial puedan utilizarse para la selección genética de embriones que den lugar a bebés destinados a suministrar órganos para trasplantes (por ejemplo, para un hermano enfermo). Los bebés concebidos como 'reserva de medicamentos' suponen una utilización 'inaceptable' de la medicina, según el comité ético.

La consulta versaba sobre 'la extensión del diagnóstico de preimplantación', una técnica utilizada para escoger genéticamente los embriones obtenidos por fecundación in vitro, antes de implantarlos en el vientre materno. El objetivo es que el bebé probeta así seleccionado tenga órganos (por ejemplo, una médula) que puedan ser utilizados para un trasplante a un enfermo. En Estados Unidos y en el Reino Unido se han dado casos en que se recurre a la selección de embriones como 'medicina de excepción' para una pareja que tiene un niño enfermo de gravedad y que busca un hermano cuyos órganos sean compatibles para un trasplante.

En Francia, el comité ético ha intervenido a solicitud de los médicos que se ocupan de siete familias afectadas por una enfermedad sanguínea. La respuesta implica que no puede descartarse la implantación de un embrión sano bajo el único pretexto de que no es compatible con su hermano enfermo.

No obstante, uno de los miembros del comité, el doctor Axel Kahn, entreabre la puerta a una interpretación más matizada: 'Permitir que un niño deseado represente, además, una esperanza de curación para su hermano, es un objetivo aceptable', si el aspecto terapéutico es secundario respecto al principal, que es el de tener otro hijo.

La extensión del diagnóstico de preimplantación ha sido aceptada ya en Francia en algunos casos, insistiendo en la necesidad de que los padres se comporten responsablemente y sean informados correctamente por el médico, para que no valoren en exceso las posibilidades de curación del niño enfermo, en detrimento del nuevo bebé.

Incluso si este niño fuera un donante en potencia de células, esto no representaría más que una esperanza, que a menudo se sobrevalora sin reparar en los 'dolorosos fracasos' a los que puede verse enfrentada la familia, según los razonamientos del comité.

De ahí la solución escogida por el órgano citado en su opinión sobre la consulta: se declara que el nacimiento de un niño no puede justificarse en función de la preparación de un trasplante terapéutico, pero tampoco se cierra la puerta a continuar con la práctica de los diagnósticos de compatibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de julio de 2002