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Una mujer pide autorización judicial para tener un hijo de su esposo, en coma desde 1991

El fiscal se opone a la petición porque no consta autorización previa del hombre

Una mujer de 34 años ha solicitado en Valencia autorización a un juzgado civil para ser inseminada de forma artificial de su marido, de 38 años, en coma irreversible desde hace una década. La pareja se casó en 1991. Siete meses después, un accidente de moto dejó al esposo en coma. Desde entonces permanece ingresado en un hospital. El fiscal del caso se opone porque la donación de esperma es 'un derecho personalísimo de carácter subjetivo', porque no consta voluntad expresa previa del enfermo y porque se lesionarían los derechos de sucesión de una hija de un matrimonio anterior.

María se casó con Juan cuando aún era estudiante, el 9 de marzo de 1991. Él, sin grandes patrimonios, estaba divorciado y tenía una hija de cuatro años. El 28 de octubre de 1991, siete meses después del enlace civil, Juan sufrió un grave accidente de moto cuyas secuelas hicieron que el 14 de enero de 1993 se le declarara incapaz y en estado de coma vigil irreversible 'siendo evidente su inmovilización, su alimentación mediante sonda naso-gástrica y orina mediante colector'. En febrero de aquel año, María pasó a ser tutora de su marido, quien fue indemnizado con 100 millones de pesetas que ella administra y de los que da cuenta anualmente al juzgado.

María vive aún en el domicilio conyugal en Valencia, no trabaja, estudia y visita regularmente a su marido en el hospital Valencia al Mar. Después de 10 años, el 9 de marzo pasado decidió solicitar la autorización judicial necesaria para que le extraigan semen a su esposo y proceder después a una inseminación que le permita ser madre. La demanda de María, a quien representa el abogado Manuel Mata, se acompañó de informes emitidos por el Instituto Valenciano de la Infertilidad y por el Servicio de Neurocirugía del hospital Clínico. En ambos escritos se afirma que 'la situación del enfermo no se vería agravada por los procedimientos de extracción de semen'.

La juez tiene que resolver, tal como consta en la demanda, sobre la petición 'de una mujer que ante la ausencia de expectativas de alteración en la situación de su esposo, habiendo visto anuladas las posibilidades de acceder a la maternidad por métodos naturales, recurre a los avances de la ciencia que le permitan tener un hijo de su esposo mediante técnicas de reproducción asistida'.

Incapacidad sobrevenida

El letrado se manifiesta en la demanda consciente de la complejidad del caso. En el apartado que recoge los fundamentos de derecho reconoce que ni la Ley 35/1988 -sobre las técnicas de reproducción asistida- ni el Código Civil contemplan la 'atipicidad del caso, ya que la incapacidad sobrevenida del esposo impide que el mismo pueda prestar su consentimiento de conformidad con lo previsto en la ley'. Sin embargo, argumenta el abogado: 'Nos encontramos con un matrimonio que se ha truncado a los pocos meses de casarse, se ven anuladas las posibilidades de tener descendencia por métodos tradicionales, pero no por métodos artificiales, y si bien la ley contempla la posibilidad de la fecundación post mortem ningún pronunciamiento existe respecto a la incapacidad sobrevenida del donante'. La demanda concluye con la exposición de motivos de la ley de reproducción asistida: 'Los avances científicos cursan generalmente por delante del derecho, que se retrasa en su acomodación a las consecuencias de aquéllos'.

El fiscal ya ha trasladado a la juez su escrito, en el que se opone a la concesión de la autorización judicial. En poco más de un folio, el fiscal expone que 'la donación que se pretende tiene por finalidad determinar la paternidad del incapaz a través de la inseminación artificial, lo cual supone el ejercicio de un derecho personalísimo que tiene un carácter subjetivo y cuyo posible ejercicio sólo podría ser autorizado judicialmente cuando se diese una disposición legal que así lo prevea o se acredite la existencia de causas objetivas que aconsejen que la autorización va a redundar en provecho del propio incapaz'. El fiscal no sólo sostiene que no es así, sino que señala la falta de facultades del enfermo 'para poder cumplir con las funciones que la ley establece respecto a los hijos'.

A esa reflexión, el fiscal añade los efectos que acceder a la solicitud de María tendría sobre los derechos de sucesión que tiene una hija de Juan fruto de su primer matrimonio, hoy de 14 años. En la actualidad, María sólo sería usufructuaria, como viuda, de un tercio de la herencia. En cambio, un hijo dentro del matrimonio sí heredaría de los bienes que María ahora administra, lo que afectaría a la hija del primer matrimonio.

'¿Por qué no puedo ser madre?'

María sabe de la complicación jurídica que plantea su solicitud. Sin embargo, sostiene que quiere tener un hijo de su esposo y se pregunta: '¿Por qué no puedo ser madre con mi marido?'.

Ella asegura que cuando se casaron ambos tenían claro que formarían una familia. Hoy, diez años después, no quiere separarse de Juan y plantearse una nueva vida en pareja que le permita de forma natural cumplir con sus deseos de maternidad ni quiere ser madre de un hijo de otro hombre.

María cuenta que su vida se vio truncada por el accidente y entre las consecuencias está el hecho de que su marido vive, aunque en coma irreversible, y es con quien ella quiso ser madre. Por eso mantiene que, a pesar de la singularidad legal que plantea su caso, está convencida de que hace algo con lo que Juan estaría de acuerdo si tuviera voluntad para decidir.

Ante la titular del juzgado de primera instancia de Valencia han declarado los padres del enfermo, la ex mujer y la hija del primer matrimonio. Según el abogado de María, el padre del enfermo expuso a la juez que desconocía si su hijo tenía o no intención de tener descendencia con ella. La madre, en cambio, afirmó que en alguna conversación en casa, Juan y María sí habían hablado de tener familia y que él se había mostrado partidario de tener hijos pasado algún tiempo. El letrado sostiene que la madre del enfermo explicó incluso que si María lograba la autorización judicial necesaria 'sería una buena madre'.

El testimonio de la primera mujer de Juan dio a la juez una visión de cómo había sido como padre con la hija que tuvieron en común. La ex esposa se mostró contraria a que accediera a la petición de María porque eso perjudicaría los derechos de herencia de la hija que tuvo con él.

También la menor, ahora de 14 años, que tenía 4 cuando su padre se casó por segunda vez, manifestó su negativa a que a su progenitor le extraigan semen para fecundar a la nueva esposa.

El escrito del fiscal ha iniciado la cuenta atrás para conocer el pronunciamiento de la juez que, según el letrado, no se demorará mucho porque todas las pruebas están practicadas y todas las declaraciones hechas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de junio de 2002

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