Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Más de 40 alcaldes de Colombia están amenazados de muerte por los grupos armados

'Lo que está en juego es la democracia local en Colombia', dijo a este periódico Gilberto Toro, de la Federación Nacional de Municipios, ante las amenazas de la guerrilla de las FARC y de los grupos paramilitares contra decenas de alcaldes en todo el país.

Aunque las presiones de los grupos violentos contra los mandatarios locales no son nuevas, la amenaza masiva obedece a un ultimátum de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en dos departamentos: o los funcionarios públicos en los municipios donde obtuvo mayoría de votos el presidente electo Álvaro Uribe renuncian, o los matan. En el departamento de Caquetá, al sur del país, los 16 alcaldes fueron declarados 'objetivo militar' y uno de ellos fue asesinado el miércoles pasado.

Seis alcaldes del Huila tienen la misma sentencia. En todo el país la cifra de amenazados supera los cuarenta. Muchos de ellos, acusados por los paramilitares de ser guerrilleros, o por los guerrilleros de ser paras, ejercen sus funciones por control remoto, como el alcalde de La Victoria, en el departamento de Caldas, que despacha desde una cafetería de la capital regional.

Este año han sido asesinados ocho alcaldes, todos ellos a manos de las FARC. 'No hay país que tenga un alcalde asesinado por mes: esto es dramático, absurdo', dice Toro. 'Debemos saber si estamos dispuestos a pagar lo que vale mantener la democracia', agrega, y exige una clara política de seguridad para los alcaldes y sus familias. 'Si aceptamos que renuncien, abrimos la puerta a que todos los violentos utilicen esa táctica', advierte.

Cartas de renuncia

Desde hace unos días algunos de los amenazados, con documentos bajo el brazo y con su carta de renuncia en el bolsillo -el Gobierno no las ha aceptado-, han llamado a varias puertas en Bogotá. Piden ayuda internacional, coches blindados, guardaespaldas y la puesta en marcha de puentes aéreos que les permitan desplazarse a las capitales departamentales.

Los viajes por carretera los hacen muy vulnerables a las acciones de los violentos. En este momento cinco alcaldes de Caquetá están prácticamente secuestrados en sus municipios: no ha sido posible que llegue un helicóptero a rescatarlos. Todos los funcionarios judiciales de este departamento, donde está el más importante de las cinco localidades que sirvieron de escenario al fracasado proceso de paz con las FARC, renunciaron.

La situación de orden público es tan grave que el alcalde de Medellín pidió a sus colegas de las grandes ciudades que 'estén preparados' porque el conflicto está llegando a las capitales. El viernes, la fiscalía confirmó que la explosión en un restaurante de un exclusivo sector del norte de Bogotá, que dejó un muerto y varios heridos, se debió a una acción terrorista. Las dueñas, dos mujeres españolas, estaban siendo extorsionadas por las FARC y se habían negado a pagar la suma exigida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002