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Aznar advierte de que con la huelga general "se hace daño a España"

Advierte a jueces y obispos de que seguirá defendiendo sus puntos de vista sobre el terrorismo

José María Aznar defendió ayer 'con orgullo' en Toledo los diferentes logros macroeconómicos alcanzados por España en los últimos seis años, los suyos como presidente del Gobierno, 'por encima de los demás países europeos', para concluir que no existe ninguna 'razón fundada' para convocar una huelga general excepto darle 'un repaso político' por no aceptar su triunfo con 10.300.000 votos en las elecciones generales de 2000. El presidente del Gobierno atacó como responsables de ese paro 'caprichoso' al PSOE, por mantener posiciones 'absurdas, incoherentes y contradictorias', y a los sindicatos, 'por amenazar a la sociedad española con un daño que no se merece'.

'La huelga se hace por jorobar y hacer daño a España. Porque se hace daño a España'

Los argumentos principales de Aznar para intentar desmontar las razones de los sindicatos convocantes de la huelga general del 20 de junio volvieron a ser recurrentes, aunque quizá con un tono más duro según se acerca la fecha del paro en plena recta final de su presidencia de la Unión Europea. Aznar se preguntó: '¿Qué hemos hecho mal?'. Se respondió con un efectista relato de todas las mejoras en los indicadores económicos de España en este periodo (paro, inflación, déficit público, afiliaciones a la Seguridad Social, rebajas fiscales, acuerdos sindicales para el fondo de reserva y para el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones) y así poder acusar a las centrales de responder a esos 'éxitos' con la amenaza de 'parar España' con una huelga.

En esa línea, Aznar aseguró que ya requirió una reforma de los subsidios a su primer ministro de Trabajo, Javier Arenas, para que dejasen de cobrar pensiones no contributivas 'gentes con 100, 200, 300 y hasta 1.000 millones de pesetas de patrimonio'. En ese clima, el presidente recordó de nuevo que algunos líderes sindicales no le dieron tiempo para formar gobierno cuando ganó las elecciones en marzo de 2000 para advertirle sobre la necesidad del paro general. Y les achacó toda la culpa de esa huelga 'por capricho' al 'no poder soportar' la legitimidad de su resultado electoral y la buena marcha de España incluso 'en comparación con Europa'. Arenas, antes de que hablara Aznar, afirmó que 'el PSOE ha forzado a los sindicatos' a preparar esta huelga y exigió a los 630.000 militantes del PP que respondan 'trabajando más que nunca'.

El presidente arremetió contra los diferentes dirigentes del PSOE que se han pronunciado estos días sobre la huelga general para reprocharles su 'incoherencia' por ser capaces de defender al mismo tiempo el paro, el Consejo Europeo que se celebrará al día siguiente en Sevilla y los movimientos antiglobalización. 'Vamos, lo que haga falta; es absurdo. ¿Cómo es posible apoyar la huelga, defender que los demás no vayan a trabajar pero ir uno a trabajar porque debe cumplir con su obligación? Eso es lo que debemos hacer todos', dijo en referencia a que los cargos socialistas trabajarán el 20-J, si bien donarán el sueldo de ese día para contribuir a la seguridad de los ediles vascos amenazados. Aznar constató que como ahora en España 'no existe una situación límite', como requerían algunos responsables del PSOE cuando estaban en el Gobierno para justificar una huelga, 'a lo mejor es que algunos quieren llevar al país a una situación límite'.

El presidente recomendó a los dirigentes sindicales, en un tono severo, que 'no sigan amenazando a la sociedad española' con la huelga porque 'ni el país ni la sociedad se merecen eso'. Y menos un día antes del Consejo Europeo de Sevilla. Aznar les reprobó por fijar este paró únicamente 'por jorobar y hacer daño, no al Gobierno, sino a España. Porque se hace daño a España'.

El presidente dejó en el ambiente un aviso claro para los que cuestionan que critique resoluciones y actuaciones de otros poderes como el judicial o la Conferencia Episcopal. Aznar lamentó que todo el mundo pueda decir lo que piensa menos los dirigentes del PP, y especialmente él. 'Voy a seguir diciendo lo que pienso, siempre, sobre todo, para que se me entienda muy bien, y sobre asuntos relacionados con el terrorismo, mejor y sin ningún tipo de duda'.

El hijo de Suárez apela a los 'compromisos' de su padre

El hijo de Adolfo Suárez se estrenó ayer en su primer mitin como candidato del PP en Castilla-La Mancha. Fue en un acto rodeado de la mayor expectación, ante 1.500 personas que abarrotaron un pequeño polideportivo de Toledo, ante el presidente del Gobierno y la cúpula nacional y regional del PP y con casi 250 representantes de los medios de comunicación como testigos de cada uno de sus gestos. Y Adolfo Suárez Illana no defraudó. El nerviosismo de muchos en el PP antes de su alternativa se transformó casi en euforia. Su imagen y su oratoria, muy trabajada en las últimas semanas entusiasmó a unos militantes muy desengañados en esta comunidad. Sus principales valedores, José María Aznar y Javier Arenas, asistieron extasiados a su primer gran discurso, de sólo 18 minutos. Ni Suárez Illana, al que en el PP están intentando hurtar su segundo apellido para identificarle mejor con su padre, ni el propio Aznar se reprimieron la tentación de apelar a la herencia política de Adolfo Suárez González, el primer presidente de la transición. Hace un mes, cuando Suárez Illana le contó a su padre su deseo de entregarse profesionalmente a su vocación política larvada, éste le regaló tres consejos: 'Sé prudente, no prometas nada que no estés dispuesto a cumplir y sométete cuanto antes al veredicto democrático de las urnas'. Ayer inició esa carrera recordando varias veces, explícita e implícitamente, a su padre. Sin rubor. Asegura que ni lo tiene ni lo quiere tener para sentirse felizmente en deuda filial y política con él. Porque, como explicó, le enseñó que 'no hacen falta leyes para entender los compromisos', como los que Suárez Illana dijo adquirir ayer 'de por vida' con Castilla-La Mancha. Para marcar ese estilo heredero del que dejó su padre, Suárez Illana enfatizó ayer que no quiere ser candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha, el feudo controlado desde hace 19 años por el socialista José Bono, 'para quitar el poder a nadie'. No hace falta esa estrategia agresiva sino simplemente 'movilizar' al mismo electorado que regó con el 53% de sus votos la lista de Aznar en las generales. Suárez reveló sus dos referentes políticos. Su padre, del que aprendió 'que no se debe decir lo que la gente quiere oír sino hacer lo que la gente necesita que se haga' y los valores 'del centro, la concordia, el diálogo, la moderación y el compromiso con la democracia'. Y Aznar, por transformar España y anteponer el interés general al personal. Aznar le correspondió con sus mejores deseos y esperanzas. Retomó el mensaje de Arenas con el que el PP atacará a Bono por haberse 'despedido' de Castilla-La Mancha para competir con José Luis Rodríguez Zapatero por la secretaría general del PSOE y parafraseó un diálogo supuesto con el líder del centro en la transición con el que llegó a competir por el mismo espacio político: 'Adolfo quítate de ahí en medio que ahí queremos llegar nosotros, pero él me decía no me empujes tanto y ahora yo noto contigo el aliento de las buenas tradiciones'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002

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