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Reportaje:

La economía o la vida

El FMI rechaza que Uganda reciba 40 millones de dólares para fármacos antisida por el efecto que tendría en su moneda y las exportaciones

Uganda necesita unos 40 millones de dólares (44,29 millones de euros) para proporcionar medicamentos antirretrovirales a sus enfermos de sida, unos 2,5 millones de personas. Estados Unidos, a través de USAid, y diversas organizaciones no gubernamentales están dispuestos a aportar dinero y cubrir, total o parcialmente, esa necesidad. Pero tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el propio Ministerio de Finanzas ugandés se oponen a la entrega de los dólares. Alegan que se reforzaría la moneda local y se hundirían las exportaciones de café. El dilema de Uganda, forzada a elegir entre la economía y la vida, es un ejemplo de las terribles encrucijadas a las que se enfrenta África.

'Si el dinero no llegara en dólares, sino en medicinas, no influiría en el tipo de cambio'

La cuestión surgió tres semanas atrás, durante una reunión celebrada en Kampala en la que el Gobierno, representantes del FMI y el Banco Mundial, ONG y organizaciones locales empezaron a debatir los presupuestos para el próximo trienio. Uganda es uno de los países considerados modélicos por el FMI, y sus esfuerzos por crecer de forma sostenida y hacer frente al mismo tiempo a la crisis del sida son internacionalmente elogiados.

El Ministerio de Sanidad, respaldado por las ONG, informó al resto de los asistentes acerca de la necesidad urgente de proporcionar medicamentos antirretrovirales a los más de dos millones de enfermos de sida en el país, aproximadamente el 10% de la población. También hizo un cálculo sobre el coste de la abolición, ya decidida, del sistema de copago: hasta ahora, los enfermos tenían que pagar la mitad de sus costes médicos, pero el Gobierno comprobó que la gran mayoría no podía costearse el 50% del tratamiento básico (medio dólar -0,55 euros- por visita) y decidió en abril que correspondía al Ministerio de Sanidad hacerse cargo de la factura completa. Esa cobertura total se presupuestó en menos de 5,53 millones de euros al año.

Los portavoces de las ONG dijeron que estaban en condiciones de cubrir, con aportaciones estadounidenses y privadas, el coste de las medicinas y de la asistencia sanitaria a los enfermos, pero el ministro de Finanzas, Gerald Ssendaga, tomó la palabra para rechazar la oferta. Ssendaha explicó que tal entrada de divisas en el país, equivalente a casi el 0,5% del presupuesto total (2.214,83 millones de euros) reforzaría la divisa ugandesa (que se cambia hoy a unos 1.700 schellings por dólar) y dañaría gravemente las exportaciones de café, básicas para alimentar a gran parte de la población. Los representantes del FMI y del Banco Mundial apoyaron al ministro.

'Si ese dinero no llegara en forma de dólares y fuera previamente convertido, en su totalidad, en medicinas, no tendría un impacto apreciable en el tipo de cambio del schelling; pero hay que contar con los sueldos de los médicos y otras partidas de repercusión doméstica', explicó ayer Walter Mahler, delegado del FMI en Kampala. 'El dinero aún no está sobre la mesa y por el momento el debate es teórico', matizó. Una opción sugerida por el Ministerio de Finanzas consistiría en recortar 44,29 millones de euros de otras partidas presupuestarias, como Educación y Agricultura, reduciéndolas a casi nada.

Jeffrey Sachs, prestigioso economista y ex directivo del Fondo Monetario, actualmente director del Centro Harvard para el Desarrollo Internacional, envió el 17 de mayo una carta al Gobierno ugandés en la que calificaba de 'ridículos' los cálculos macroeconómicos del FMI y del ministro de Finanzas. El propio secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O'Neill, que está efectuando una visita a África con el cantante Bono y conoció ayer mismo la existencia del dilema ugandés por boca del presidente del país, Yoweri Museveni, dijo que la negativa a recibir la ayuda sería 'una chorrada, por no utilizar una palabra más dura'.

Museveni admitió, sin embargo, tras entrevistarse con O'Neill, que tenía ante sí una decisión muy difícil. 'Queremos que nuestra economía crezca, queremos depender menos de la ayuda exterior , y no podemos permitirnos vender el kilo de café a más de 50 centavos de dólar porque dejaría de ser competitivo', dijo. 'Estoy escuchando las distintas opiniones y pronto tomaré una decisión'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de mayo de 2002