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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

Un atentado suicida causa al menos 16 muertos y decenas de heridos en Israel

La Autoridad Palestina condena el atentado y advierte de que reforzará la postura de Israel

Al menos dieciseis personas resultaron muertas y cerca de un centenar heridas en un atentado suicida perpetrado ayer por la noche en una sala de fiestas de Rishon le Zion, en las cercanías de Tel Aviv. El atentado, reivindicado por el brazo militar del movimiento fundamentalista palestino Hamás, se produjo en el momento en que en Washington se estaba celebrando una reunión cumbre entre el presidente norteamericano, George W. Bush, y el primer ministro israelí, Ariel Sharon. "Volví la mirada hacia atrás, justo en el momento en que se producía una enorme explosión, y vi todo el edificio tambalearse", aseguraba ayer por la noche, desde Rishon le Zion, uno de los supervivientes del atentado, perpetrado contra el Sphiel Club, una sala de fiestas y billar situado en la calle de Sajárov, en la zona industrial de la ciudad.

"Se produjo una enorme explosión y vi todo el edificio tambalearse"

El estruendo del atentado despertó a la localidad, pero también a todos los ciudadanos de Israel, que desde hace tres semanas no habían sufrido ningún ataque suicida. La explosión tuvo lugar en el tercer y último piso del edificio, provocando el desplome del suelo sobre la planta inferior, que a duras penas pudo soportar el peso de los escombros y acabó cayendo sobre la primera planta, que al parecer se encontraba prácticamente vacía. Un portavoz de la policía aseguró que el atentado se había producido en la última planta, en medio de la sala de fiestas, y que el autor había sido un joven suicida palestino, que hizo estallar un cinturón lleno de explosivos.

La matanza ocasionada directamente por la explosión del artefacto se vio agravada por el desplome del interior de la construcción, bajo cuyos escombros quedaron sepultados un buen número de clientes y empleados que a aquella hora de la noche estaban en la sala de fiestas y en el billar de la tercera planta. Los propietarios del establecimiento, que estaban en aquel momento en las oficinas, quedaron atrapados por los escombros.

Una enorme grúa fue trasladada rápidamente al lugar del atentado, en un intento desesperado de rescatar a los supervivientes atrapados por los bloques de cemento y los hierros retorcidos. Los trabajos avanzaban con lentitud ante el peligro de nuevos desplomes y por el temor de que se puedan producir otras explosiones.

"Rishon le Zion ha dejado de ser una ciudad tranquila", explicaba ayer por la noche Meir Nitzan, el alcalde de la ciudad, ante las cámaras de la televisión recalcando así que éste ha sido el primer atentado terrorista que ha asolado su municipio desde que hace 19 meses estallara la Intifada.

Rishon le Zion -en hebreo El Primero de Zion- era un apacible núcleo industrial, localizado a 15 kilómetros al sureste de Tel Aviv. Hasta ayer, la ciudad merecía un discreto lugar en las guías turísticas por haber sido la sede del primer asentamiento judío en Palestina, en 1882, gracias al empuje de un grupo de sionistas rusos, apoyados por el barón Benjamín Rothschild. Pero sobre todo, Rishon le Zion debe su prestigio a su importante industria vinícola -Vinos Carmel- que da trabajo directa e indirectamente a sus 145.000 habitantes.

El atentado fue reivindicado pocas horas más tarde por el brazo militar de Hamás, las Brigadas de Ezedine Al Kasam, en un mensaje difundido por la televisión de Hezbolá en Beirut, la cadena Al Menara. Prácticamente al instante, un comunicante anónimo, en nombre del movimiento fundamentalista palestino confirmaba la autoría del atentado en un mensaje remitido a diversas agencias de prensa internacional.

"Vamos a lanzar nuevos ataques suicidas contra Israel esta semana y vamos también a declarar la guerra santa contra todos los israelíes, en respuesta por lo que el Ejército ha perpetrado en el campo de refugiados de Yenín", aseguró el portavoz, refiriéndose a la supuesta masacre, en la que según los palestinos perecieron entre 250 y 500 personas y se destruyeron cerca de 150 casas.

Trabajos de desescombro

Ayer por la noche, mientras los trabajos de desescombro continuaban en Rishon le Zion, todas las miradas se dirigieron hacia Ramala, donde se escuchó la voz del propio presidente palestino Yasir Arafat condenando el atentado.

Un comunicado de la Autoridad Nacional Palestina censuró "con firmeza el ataque" y aseguró que "el hecho de que se haya producido durante el encuentro Bush-Sharon en Washington no sirve más que para reforzar las alegaciones de Israel, que pretende que los palestinos no quieren la paz".

Este atentado suicida, el primero que se produce después de la puesta en libertad de Yasir Arafat hace poco menos de una semana, supone el fin de un periodo de calma aparente, durante el cual las milicias radicales palestinas han guardado silencio y mantenido la calma, mientras el Ejercito israelí continuaba, con diferente táctica, la ofensiva Muro Defensivo, tratando de acabar con las "redes terroristas".

Las acciones de las tropas de estos últimos días, en que con operaciones relampago han continuado invadiendo las ciudades autónomas, provocando muertos y efectuando arrestos parecían dirigirse especialmente contra los movimientos fundamentalistas de Hamás y Yihad Islámica. La respuesta de los islamista ha llegado en el peor momento, cuando Sharon trataba de demostrar a Bush los vínculos de Arafat con el terrorismo palestino. El atentado le ha dado nuevos argumentos.

El jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, general Shaúl Mofaz, informó ayer en el Parlamento (Kneset), antes del atentado de anoche, que las tropas de Israel regresarían a las ciudades palestinas si volviesen a registrarse este tipo de atentados.

El último atentado suicida palestino se perpetró el pasado 12 de abril, un viernes a las puertas del Shabat, cuando una suicida palestina se inmoló en una parada de autobuses de Jerusalén, provocando seis muertos y 84 heridos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de mayo de 2002