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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

Israel anuncia represalias contra los palestinos por el último atentado

El Ejército hebreo está preparado para la segunda parte de la Operación Muro Defensivo

Los sectores más radicales del Gobierno de Israel se reunieron anoche para reclamar en voz alta y de manera unánime la expulsión de Yasir Arafat al extranjero, en represalia por el último atentado suicida perpetrado en la noche del martes en Rishon le Zion, donde 16 personas perdieron la vida y medio centenar resultaron heridas. Esta oleada de indignación de los ultraconservadores reconforta las posiciones preconizadas desde hace meses por el primer ministro de Israel, Ariel Sharon. Esta madrugada, el Gabinete de Sharon decidía "una respuesta" al atentado suicida, aunque no precisó su naturaleza.

Ariel Sharon regresó ayer apresuradamente a Jerusalén, acortando su visita a Estados Unidos, después de haber planteado la necesidad de "asesinar políticamente" al Presidente de la Autoridad Palestina. Los sectores más intransigentes del Ejecutivo tenían planteado formalizar ayer por la noche ante Ariel Sharon la petición de deportación de Arafat, en el transcurso de una reunión extraordinaria que se debía celebrar en el mismo aeropuerto Ben Gurión, pocos minutos después del regreso del primer ministro a Israel.

Esta madrugada, el Gabinete israelí decidía "una respuesta" al atentado suicida de Tel Aviv, aunque no precisaba en qué consistiría tal, según informó una fuente gubernamental. "El Gabinete ha decidido la manera en la que Israel va a responder al atentado", añadió la misma fuente sin precisar más datos. George W. Bush manifestaba poco antes su confianza en que Sharon "tenga presente su visión de paz" cuando decida la respuesta que dará al atentado terrorista suicida perpetrado cerca de Tel Aviv. A su vez, Bush agradeció la condena hecha del terrorismo por Arafat.

La reunión debía tomar una decisión con respecto a la petición de expulsión y estudiar, en caso de negativa, medidas de represalia alternativas por el atentado de Rishon el Zion, que costó la vida a 16 personas. Entre las medidas se barajaba una segunda ofensiva Muro Defensivo, similar a la desencadenada durante un mes, desde el pasado 29 de marzo, como consecuencia de un atentado suicida similar perpetrado en un hotel de Netania.

"No hay sombra de duda, el Ejército está ya preparado para una nueva ocupación de los territorios", recalcaba ayer el portavoz militar Ron Kitrey, pero al mismo tiempo aseguraba la posibilidad de que se utilizaran otros métodos diferentes a los usados en la ofensiva Muro Defensivo y que estos incluso "puedan dirigirse en otras direcciones, a una escala diferente y quizás sin una movilización general de los reservistas".

Como si se tratara de un preámbulo a esta nueva ofensiva militar, ayer por la tarde helicópteros de combate israelíes dispararon misiles sobre los campos de refugiados de Tulkarem, al norte de Cisjordania, preparando así el terreno para una operación relámpago de las unidades especiales, que se introdujeron en la ciudad, donde permanecieron durante 12 horas.

En el transcurso de esta operación, los soldados detuvieron a unos cuarenta palestinos, entre los que se encontraba el jefe local de Hamás. El Ejército efectuó una operación similar más tarde en Hebrón, donde destruyó unas instalaciones de la policía autónoma. Sharon, por su parte, anunciaba desde el avión que le llevaba de regreso a Jerusalén, donde llegó en torno a las 22.00 hora local (21.00 en la España peninsular), su intención de congelar toda negociación política con los palestinos y exigir como condición previa indiscutible la refundación de la Autoridad Palestina, surgida de las elecciones de 1996, que fueron supervisadas por Estados Unidos y la UE.

Negociaciones políticas

"La estructura actual de la dirección palestina no permite la abertura de negociaciones políticas", aseguró desde el avión Sharon, para a continuación afirmar de manera tajante que "mientras el proceso de refundación, que permita una nueva dirección democrática y transparente, no se acabe; no habrá negociaciones políticas".

El presidente de la Autoridad Palestina, en un esfuerzo desesperado por mitigar las represalias, optaba ayer por la noche por lanzar un mensaje por la televisión, dirigido a todo su pueblo, en el que desautorizaba las acciones terroristas contra Israel y daba orden a la policía de combatir cualquier intento de ataque.

Horas antes el propio Arafat había remitido a todos los mandos policiales un mensaje en este sentido, al tiempo que extendía una orden de detención contra los dirigentes fundamentalistas relacionados con el último atentado suicida. De madrugada, 14 personas sospechosas de estar relacionas con el atentado de Rishon le Zion eran detenidas, según informó el representante de la UE en la zona, Miguel Ángel Moratinos.

Las palabras de Arafat eran la reedición de un mensaje similar lanzado a mediados del pasado mes de diciembre, cuando pidió el fin de la lucha armada contra Israel, en un esfuerzo por domar la Intifada. Pero el mensaje de Arafat amenaza caer en saco roto, según se desprende de la proclama lanzada por Hamás que ha anunciado su intención de continuar con la revuelta hasta el fin de la ocupación militar israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de mayo de 2002