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REPORTAJE

Belén cumple un mes en el infierno

Las mujeres aprovechan el levantamiento del toque de queda para manifestarse. Un niño muere en una explosión

Al grito de '¡Ayudemos a los que están dentro!', '¡No tenemos miedo al Ejército!' y '¡Fuera ocupación!', unas cien mujeres musulmanas se abalanzaron contra la barricada situada en la calle de la Estrella, una vía estrecha que desciende hasta la basílica de la Natividad. Tras ellas iban varias decenas de jóvenes que portaban piedras y botellas, que no tardaron en volar hacia los soldados israelíes, quienes contestaron lanzando botes de gases lacrimógenos y amenazando con sus armas.

Pese a la tensión, los negociadores palestinos y los militares israelíes volvieron a reunirse ayer por la tarde, en una atmósfera de optimismo por las noticias que llegaban de Ramala, en lo que parecía la recta final de las negociaciones sobre el asedio a la basílica de la Natividad en Belén, del que hoy se cumple un mes. Durante la jornada, los militares levantaron el toque de queda en la ciudad durante cuatro horas, en las que se produjeron enfrentamientos entre los soldados israelíes que rodean el templo y manifestantes palestinos.

Hasta ese momento, muchos vecinos de Belén habían aprovechado para salir a unas calles llenas de suciedad y basura que nadie puede recoger desde hace un mes y que están empapeladas de carteles con los rostros de los muertos durante la Intifada. También fueron abiertas zonas que permanecían prohibidas desde el 2 de abril. Algunos de los vecinos de las casas más cercanas a la basílica pudieron salir a buscar alimentos, que hasta ahora les han sido facilitados por la Embajada de Italia. 'Para nosotros es una fiesta, porque hoy hemos visto el sol por primera vez después de mucho tiempo', señalaba una mujer. 'No sé cuándo podremos volver a salir', agregaba.

Desde el interior de la basílica un fraile de origen palestino confirmó a este periódico que todos los que permanecían en su interior 'se encontraban bien', aunque cansados por lo prolongado de la situación. Uno de los bienes más preciados en el interior de la Natividad son los teléfonos móviles, y el ahorro de baterías se ha convertido en una prioridad, aunque los franciscanos han reconocido que en más de una ocasión los soldados israelíes apostados frente a la iglesia han recargado los aparatos.

Ayer, los francotiradores israelíes hirieron a otro miliciano palestino, que fue evacuado del complejo por los monjes, con pronóstico muy grave. 'Nuestros vigías lo localizaron y dispararon. Resultó herido en un hombro', señaló el Ejército israelí. Además de un pequeño dirigible de vigilancia, los militares israelíes han apostado un hombre en lo alto de una grúa de unos 25 metros de altura montada sobre un camión, lo que les permite una visión privilegiada de algunas zonas de la Natividad. Poco después de que saliera el palestino herido, se entregaba a los israelíes otro civil. El balance de muertos se amplió en la ciudad con la muerte de un niño y las heridas graves de otros dos provocadas por la explosión de una bomba abandonada en un descampado, según informaron las autoridades palestinas.

Hace hoy un mes, 200 palestinos irrumpieron en la basílica de la Natividad de Belén ante el avance de los soldados israelíes que estaban invadiendo la ciudad hasta entonces bajo administración palestina. Entre ellos se encontraban civiles, policías y militares palestinos y unos 30 milicianos armados de la Fuerza 17 -la guardia personal de Arafat-, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa y Hamás. Fueron estos milicianos los que, según la versión de los frailes, saltaron a tiros las cerraduras de la puerta del complejo religioso. Inmediatamente los israelíes cortaban la corriente eléctrica y el agua al conjunto de edificios a la espera de rendir por hambre a los palestinos. Sin embargo, los religiosos habían hecho acopio de provisiones en los días anteriores a la ofensiva israelí. Además, según aseguraron fuentes de esa orden religiosa, algunos palestinos ya entraron con alimentos en la Natividad. Desde entonces, una cincuentena de personas han abandonado la Natividad, aunque ninguna de ellas se encuentra en la lista de reclamados por Israel, acusados de terrorismo. Sobre ellos y su destino planea la cuestión central en las negociaciones para terminar con el asedio. En este tiempo, cinco palestinos han muerto abatidos por los francotiradores israelíes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de mayo de 2002