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Dos crímenes elevan a 16 las mujeres muertas este año por violencia doméstica

Una víctima falleció a manos de su esposo en Ferrol, y la otra, apuñalada en Lanzarote

A Coruña / Santa Cruz de Tenerife

Purificación Prieto Fernández y Barbara Mast. Así se llaman las dos últimas víctimas mortales de la violencia doméstica en España. Un fenómeno que en lo que va de año se ha cobrado ya la vida de 16 mujeres (dos más que en el mismo periodo de 2001). En el caso de Purificación, de 65 años, asesinada el pasado fin de semana en Ferrol, su agresor se ahorcó un día después. Los cadáveres del matrimonio fueron hallados el miércoles, al igual que el de Barbara, de 52 años, apuñalada en su chalet de Lanzarote. Su compañero fue detenido poco después.

Heriberto García Rocha, de 67 años, mató el pasado fin de semana a su mujer, Purificación Prieto Fernández, en el domicilio familiar de Ferrol y después se suicidó. Los cuerpos fueron descubiertos el miércoles por un familiar, extrañado de que nadie contestara al teléfono. El jefe de la policía científica de Ferrol, Rodrigo Ramos, señaló que, según las autopsias, la mujer murió entre el domingo y el lunes, y su marido falleció el martes. El matrimonio, que no tenía hijos, vivía en una casa de tres plantas del barrio de Canido. El familiar que acudió a la vivienda encontró el cuerpo de la mujer en la cama, en el tercer piso, con la cabeza destrozada. Según la policía, había sido golpeada con un objeto con mango, posiblemente una herramienta. Fue la policía, avisada por el pariente, la que encontró en la planta baja a Heriberto García, ahorcado.

La víctima no había presentado denuncia alguna contra su marido por malos tratos, pero había pasado una temporada separada de él, en casa de unos hermanos en la vecina localidad de Ares. Precisamente decidió volver a casa el pasado sábado, la víspera del día en que fue asesinada. Según el propietario de un quiosco próximo al domicilio conyugal la mujer sí había avisado a la policía hace un mes, estando ya separada, para expresar su preocupación porque su marido no contestaba al teléfono.

A pesar de que los fallecidos llevaban varios años viviendo en Canido, "no eran muy sociables", dijo un vecino. "Él tenía un carácter difícil y era habitual que mantuviese disputas porque aparcaban coches delante de su puerta", añadió.

Barbara Mast, la alemana muerta a golpes en Lanzarote sí había sido atendida antes por palizas. Un portavoz de la Policía Local de Tías informó que la víctima ya había sufrido otras agresiones en el pasado, aunque no especificó cúando la atendieron por última vez.Tampoco hay constancia de que presentara denuncias.

Rudolph Zimmerman, alemán de 47 años, prestará declaración hoy en el Juzgado 1 de Arrecife de Lanzarote como presunto autor de las puñaladas que acabaron en la madrugada del martes al miércoles con la vida de su compañera, de la misma edad que él y natural de Stuttgart.

Zimmerman llamó el miércoles a su anterior esposa, residente en Alemania, y le contó lo sucedido. Ésta alertó a una amiga suya residente en la isla y le pidió que comprobara lo ocurrido. Casa Lauren es un chalet blanco en el número 30 de la calle de Barqueta, en la localidad de Puerto del Carmen, uno de los núcleos turísticos de Lanzarote. Mast, que residía desde hace tiempo en la isla, utilizaba este chalet como un estudio de cosmética. La amiga de la ex mujer de Zimmerman se dirigió allí y, al no recibir respuesta tras tocar el timbre, llamó a la Guardia Civil.

Los agentes encontraron el cuerpo sin vida de la víctima en el dormitorio, con heridas de arma blanca y síntomas de golpes en la cabeza y la cara. El presunto autor no ofreció resistencia cuando fue detenido.

Mast inició hace un año su relación con Zimmerman. La declaración de éste ante el juez se ha retrasado hasta hoy, a la espera de que lleguen los informes requeridos a las autoridades alemanas, documentación que se sumará al resultado de la autopsia.

En las mismas horas en que aparecía el cuerpo de Barbara Mast, el consejero canario de Asuntos Sociales, Marcial Morales, y la directora del Instituto Canario de la Mujer, Rosa Dávila, presentaban una campaña en la que una veintena de hombres relevantes se manifestaron contra la violencia de género. Los spots incluyen, entre otros, testimonios de José Saramago, del escultor Martín Chirino, del escritor Juan Cruz, del humorista Manolo Vieira, y de los músicos Pedro Guerra y Arístides Moreno.

La asociación de juristas Themis criticó ayer que se pida a las mujeres denunciar a sus agresores, pero que a cambio no se les ofrezcan medidas de seguridad suficientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002