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LA OFENSIVA CONTRA EL TERRORISMO

Los partidos vascos abren la vía para aislar a Batasuna si no condena a ETA

Impulsarán mesas locales y plataformas cívicas de apoyo a los concejales amenazados por ETA

La reunión convocada ayer por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, para abordar medidas 'políticas, normativas y de seguridad' para garantizar la democracia municipal en Euskadi terminó con acuerdos mucho más avanzados de lo que se esperaba y con la satisfacción de los asistentes, a excepción del PP, partido que, aun reconociendo la existencia de avances significativos, se dolió de que los nacionalistas no hubieran permitido adoptar medidas para aislar a los proetarras. 'Yo estoy satisfecho', señaló el socialista Ramón Jáuregui, para quien se ha dado 'un pequeño gran paso para el cambio de rumbo' en Euskadi.

A la reunión asistieron, además del propio Ibarretxe, los presidentes del PNV, PP, EA, PSE-EE, así como el coordinador general de IU-EB. Los diputados generales Román Sudupe, Josu Bergara y Ramón Rabanera, junto con el presidente de la asociación de municipios vascos (Eudel) Karmelo Sainz de la Maza y los responsables de seguridad, el consejero Javier Balza y el delegado del Gobierno, Enrique Villar, como enviado del Ministerio del Interior, completaron la mesa. Sólo Ibarretxe y los líderes de los partidos hablaron al final. El encuentro, contextualizado tras la firma del Concierto, el atentado de ETA contra el militante socialista Eduardo Madina y el homenaje, ayer mismo, al asesinado Fernando Buesa y a su escolta, Jorge Díez, en el que muchos de los asistentes se habían encontrado un rato antes, comenzó con una comida informal y terminó con un clima cordial, aunque tuvo momentos de tensión. Con todo, los partidos parecen haber cerrado, al menos parcialmente, una etapa de cuatro años de total desencuentro.

La prolongación de la reunión -que finalizó a las ocho de la tarde, después de seis horas- hizo crecer las expectativas, que las comparecencias de los partidos y el propio lehendakari ratificaron luego. No apoya esta tesis el PP, cuyo presidente, Carlos Iturgaiz, lamentó que los acuerdos fueran 'de segundo término' e insistió en que 'el primer mandamiento' para la seguridad de concejales y la democracia municipal es el aislamiento inmediato de Batasuna. Iturgaiz no logró, pese a ser secundado por el PSE, que se acordara presentar mociones de censura a Batasuna en los ayuntamientos en lo que la coalición abertzale radical gobierna sin mayoría absoluta, aunque reconoció que se ha avanzado en acuerdos que permitirán dejar sin alcaldías a los radicales en 2003.

Ese desalojo debe ser, también según Jáuregui, la consecuencia lógica del proceso que ayer se inició.El lehendakari, sin embargo, dejó claro que ese compromiso como tal no se produjo. El PNV se mostró más decidido a adoptarlo que su socio de Gobierno, EA. Jáuregui reconoció haber 'suavizado posiciones' para facilitar el acuerdo, tras haber observado el 'cambio' de los nacionalistas y pese a la persistencia de lo que Javier Madrazo llamó 'profundo desencuentro en el diagnóstico y las salidas al conflicto vasco'. El foro quedó abierto y tendrá un funcionamiento permanente, con reuniones sucesivas que, en algunos casos, podrán ser 'discretas'. Ibarretxe calificó el encuentro de 'positivo' por haberse logrado separar un 'espacio común ético y cívico' de los proyectos políticos, que, dijo, 'se defienden en el Parlamento'.

La decisión de más repercusión entre las adoptadas será con toda seguridad la constitución de mesas locales de los partidos democráticos en todos los municipios donde haya concejales amenazados y la aprobación en todos los ayuntamientos de una moción que deberá consensuarse en la asociación de municipios vascos. 'Batasuna sufrirá las consecuencias', auguró Jáuregui. Esas mesas de partidos y los propios ayuntamientos promoverán a la vez la constitución de plataformas ciudadanas de apoyo a los amenazados. 'Empezamos a hacer la unidad democrática desde abajo', dijo el dirigente socialista. Jáuregui concedió especial importancia a la elaboración de un acuerdo institucional para no gobernar con Batasuna ni tampoco hacer oposicion sirviéndose de sus votos.

La reunión de ayer tuvo alguna dosis de cocina previa, sobre todo por parte de los socialistas, que mantuvieron contactos tanto con los nacionalistas como con los populares, a quienes anunciaron que, sin romper la coherencia con los acuerdos del Pacto Antiterrorista, acudirían con su propio perfil y propuestas, las nueve presentadas el lunes por José Luis Rodríguez Zapatero, y una décima que Jáuregui guardó para ayer: la de disolver el Ayuntamiento de Zumarraga y sustituirlo por una gestora, cuyo presidente será su actual alcalde y que permitirá a los socialistas llenar los escaños vacíos con militantes no candidatos. La propuesta fue acogida favorablemente por todos los partidos, según Jáuregui.

El PP fue el más decepcionado, al no lograr forzar a los nacionalistas a pronunciarse sobre los acuerdos suscritos el martes entre el PSOE y el PP, un intento que el PSE no respaldaba para no dinamitar la reunión. Pese a ello, algunas de las medidas acordadas coinciden con las del Pacto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2002